_Femenino

Bethany England, con su nombre por bandera

Mª Valentina Vega @mvalentinavs 12-03-2020

Bethany England, en sus días de infancia en Yorkshire del Sur, encontró en el balón una forma de entretenimiento. Su hermana gemela y ella comenzaron a pensar que podían ocupar así los fines de semana cuando se unieron al equipo en el que jugaba un amigo, los Junior Tykes. En su primer partido oficial como benjamines perdieron sin marcar ni un solo gol: 0-25. Bethany no ha olvidado esa derrota.  

Cuando formaba parte del equipo alevín, un árbitro, que tenía amistad con miembros de la cantera del Sheffield United, quedó maravillado por su técnica y recomendó que la ficharan. 5 tantos para England. Una de sus compañeras era Millie Bright – de las Blades también ha salido otra revelación de la temporada, Ellie Roebuck –, con quien ha coincidido en otros dos vestuarios. 

Su gran mentor fue John Buckley, quien apostó por ella como titular y la llevó como cadete a las Doncaster Rovers Belles (también conocido como Donny Belles). 10 tantos. Buckley vio la calidad, a pesar de que era una jugadora a la que otras superaban por su físico, y todos los ojeadores preguntaban por la pequeña con el nueve a la espalda, ambidiestra.

El  técnico la recuerda como una chiquilla con diecisiete años, como cantaba ABBA: “You’re a dancing queen, only seventeen”. Para él no era fácil lidiar con aquella niña, como no lo es para ningún entrenador. Es una etapa difícil en la que hay que convencerles de que si quieren llegar a competir en un futuro como profesionales deben tomarse en serio sus entrenamientos. 

Bethany pronto marcó en su piel una frase que deja constancia de su actitud ante la vida, y que parece propia de la protagonista de una película de Andrea Arnold: “La vida es una lotería, disfruta de tu apuesta”. Y apostó fuerte. Gracias a la presencia de Paul Green como asistente de Emma Hayes, a quien había conocido en las Donny Belles, consiguió firmar por el Chelsea, al igual que Bright. 20 tantos para Beth

Lleva años estudiando derecho y para costear la matrícula trabajó en un Fish & Chips viernes, sábado y domingo. Al tener partido contaba con poco tiempo más que para una ducha, un té, y dejarse el alma en el césped. Las jugadoras saben que cuando no puedan seguir el ritmo de la alta competición, no contarán con las ganancias, campañas publicitarias, ni un destino tan seguro como entrenadoras como el que les espera a sus compañeros al colgar las botas.

Regresaron sus fantasmas cuando Hayes le dijo que necesitaba estar cedida una temporada. El destino elegido fue el Liverpool. El éxodo de jugadoras ha hecho que entre en una dinámica negativa, aunque la llegada de England supuso un soplo de aire fresco y para Hayes el crecimiento exigido. 

Pero Bethany lloró. Sintió que había llegado a tocar el cielo vestida de azul para caer del mismo al poco tiempo. Sin embargo, ha vuelto por la puerta grande a Londres. Autora del gol destacado de la primera jornada en Stamford Bridge ante más de 25 mil espectadores. ¿Con la zurda o con la diestra? Puede marcarlos con cualquiera de ellas. Hayes aboga por la resiliencia y es por esta razón por la que también ha dejado crecer a Bethany England. 

Esta temporada marcó su vigésimo gol de la temporada en la final de la Conti Cup que dio la victoria al conjunto blue, único título que se les resistía. Se está creando un nombre en la historia de la Women’s Super League gracias a enfrentarse a la red con descaro, oportunidad y acierto. A poder jugar codo con codo con estrellas como Sam Kerr, recién llegada al equipo londinense. 

Ha conseguido remontar aquel 0-25 con cada equipo y cada pelea por tener minutos, por demostrar que la nueve que se escapaba de sus compañeras también puede ser recordada. De ver el Mundial de Francia desde casa a ahora ser una de las máximas goleadoras de su liga, o jugar en Wembley ante 70 mil personas con el emblema del país que lleva por apellido en su pecho, hacen que cada día sume otro tanto.

Que florezca como lo hacen las rosas que Hayes planta en su jardín. La Rosa de la casa Lancaster es símbolo de Inglaterra. Quizá es por esto que sabía que con la cesión podía llegar a ser la jugadora que es hoy, porque detrás de las espinas, aquella rosa cuyos pétalos tardan más en abrirse acaba siendo la más bella. Esta pasada semana disputó su primer torneo oficial con la selección absoluta. Queda mucha England con Inglaterra. 

Sp_

siguenos en:

©2019 Copyright Sphera Sports | Derechos reservados

Bethany England, en sus días de infancia en Yorkshire del Sur, encontró en el balón una forma de entretenimiento. Su hermana gemela y ella comenzaron a pensar que podían ocupar así los fines de semana cuando se unieron al equipo en el que jugaba un amigo, los Junior Tykes. En su primer partido oficial como benjamines perdieron sin marcar ni un solo gol: 0-25. Bethany no ha olvidado esa derrota.  

Cuando formaba parte del equipo alevín, un árbitro, que tenía amistad con miembros de la cantera del Sheffield United, quedó maravillado por su técnica y recomendó que la ficharan. 5 tantos para England. Una de sus compañeras era Millie Bright – de las Blades también ha salido otra revelación de la temporada, Ellie Roebuck –, con quien ha coincidido en otros dos vestuarios. 

Su gran mentor fue John Buckley, quien apostó por ella como titular y la llevó como cadete a las Doncaster Rovers Belles (también conocido como Donny Belles). 10 tantos. Buckley vio la calidad, a pesar de que era una jugadora a la que otras superaban por su físico, y todos los ojeadores preguntaban por la pequeña con el nueve a la espalda, ambidiestra.

El  técnico la recuerda como una chiquilla con diecisiete años, como cantaba ABBA: “You’re a dancing queen, only seventeen”. Para él no era fácil lidiar con aquella niña, como no lo es para ningún entrenador. Es una etapa difícil en la que hay que convencerles de que si quieren llegar a competir en un futuro como profesionales deben tomarse en serio sus entrenamientos. 

Bethany pronto marcó en su piel una frase que deja constancia de su actitud ante la vida, y que parece propia de la protagonista de una película de Andrea Arnold: “La vida es una lotería, disfruta de tu apuesta”. Y apostó fuerte. Gracias a la presencia de Paul Green como asistente de Emma Hayes, a quien había conocido en las Donny Belles, consiguió firmar por el Chelsea, al igual que Bright. 20 tantos para Beth

Lleva años estudiando derecho y para costear la matrícula trabajó en un Fish & Chips viernes, sábado y domingo. Al tener partido contaba con poco tiempo más que para una ducha, un té, y dejarse el alma en el césped. Las jugadoras saben que cuando no puedan seguir el ritmo de la alta competición, no contarán con las ganancias, campañas publicitarias, ni un destino tan seguro como entrenadoras como el que les espera a sus compañeros al colgar las botas.

Regresaron sus fantasmas cuando Hayes le dijo que necesitaba estar cedida una temporada. El destino elegido fue el Liverpool. El éxodo de jugadoras ha hecho que entre en una dinámica negativa, aunque la llegada de England supuso un soplo de aire fresco y para Hayes el crecimiento exigido. 

Pero Bethany lloró. Sintió que había llegado a tocar el cielo vestida de azul para caer del mismo al poco tiempo. Sin embargo, ha vuelto por la puerta grande a Londres. Autora del gol destacado de la primera jornada en Stamford Bridge ante más de 25 mil espectadores. ¿Con la zurda o con la diestra? Puede marcarlos con cualquiera de ellas. Hayes aboga por la resiliencia y es por esta razón por la que también ha dejado crecer a Bethany England. 

Esta temporada marcó su vigésimo gol de la temporada en la final de la Conti Cup que dio la victoria al conjunto blue, único título que se les resistía. Se está creando un nombre en la historia de la Women’s Super League gracias a enfrentarse a la red con descaro, oportunidad y acierto. A poder jugar codo con codo con estrellas como Sam Kerr, recién llegada al equipo londinense. 

Ha conseguido remontar aquel 0-25 con cada equipo y cada pelea por tener minutos, por demostrar que la nueve que se escapaba de sus compañeras también puede ser recordada. De ver el Mundial de Francia desde casa a ahora ser una de las máximas goleadoras de su liga, o jugar en Wembley ante 70 mil personas con el emblema del país que lleva por apellido en su pecho, hacen que cada día sume otro tanto.

Que florezca como lo hacen las rosas que Hayes planta en su jardín. La Rosa de la casa Lancaster es símbolo de Inglaterra. Quizá es por esto que sabía que con la cesión podía llegar a ser la jugadora que es hoy, porque detrás de las espinas, aquella rosa cuyos pétalos tardan más en abrirse acaba siendo la más bella. Esta pasada semana disputó su primer torneo oficial con la selección absoluta. Queda mucha England con Inglaterra. 

_África

Asisat Oshoala, perfume de gol

Daniel Fernández-Pacheco @DFPV96
09-05-2020

_Femenino

Lili-Elsa, último combate en la arena

David Orenes @david_lrl
20-03-2020