_Fórmula 1

Batalla final

Abraham Marqués @AbrahamMarques_ 10-12-2021

Llegamos a la batalla final. Tras 21 duelos, Max Verstappen y Lewis Hamilton llegan empatados a puntos a la última cita de la temporada y con la tensión en su nivel más alto de la temporada. Hemos vivido momentos muy tensos entre ambos en este largo año, pero nada comparado a lo que ocurrió en Qatar. Los accidentes de Silverstone y Monza todavía siguen grabados en nuestra retina, pero lo sucedido en el último Gran Premio elevó a una escala superior la pelea entre ambos pilotos.

La lucha sin cuartel es más que evidente. Los dos frentes han sacado toda su artillería y están dispuesto a todo con tal de ganar el campeonato. La pelea es un todo o nada y cada uno tiene sus armas, las cuales son algo distintas. No valen términos medios.

Es la primera vez desde 2012 que dos pilotos de dos escuderías diferentes llegan a la última carrera luchando por el título. Llevábamos mucho tiempo esperando esto y es el broche final a una temporada que nos ha tenido enganchados al sofá en cada carrera.

Tras esta introducción, me voy a salir del guion de lo correcto. Que me perdonen mis compañeros, pero creo que hay que decir esta serie de ideas que voy a plasmar. Este final de campeonato es de lo mejor que nos puede suceder. Muchos eliminarían el alto nivel de tensión, pero hay sucesos que siempre van de la mano. Si Verstappen y Hamilton llegaban igualados a final de año, la tensión iba a estar por las nubes. Era condición necesaria para tener un campeonato decidiéndose en la última carrera.

Bien es cierto que en otras ocasiones esto no ha sucedido. He visto bastantes mensajes diciendo que esta tensión en 2012 no estaba, que los pilotos eran mucho más deportivos y que se respetaban más. Pues sí. Es la verdad. En muy poco se asemeja, en cuanto a pilotos se refiere, la lucha de Vettel y Alonso en 2012 a la de Verstappen y Hamilton este año.

Todos conocemos de sobra a Max Verstappen. Es un piloto sin careta que ha dominado gran parte del año y que se ha encontrado en este tramo final con un monoplaza inferior al de su rival. Ante esto, no le ha quedado otra que sacar los codos para mantener el liderato. Se ha defendido cual gato panza arriba. ¿Rozando el límite en más de una ocasión? Pues sí, cada uno utiliza sus armas.

Por otro lado, tenemos a Lewis Hamilton, al que siempre le he criticado su forma de mostrarse como el oprimido de la película. Tiene una habilidad increíble para hacer parecer que todos están contra él y que él siempre es el bueno. Me fascina y, aunque me fastidia, es de aplaudir su habilidad. Detesto esta actitud, pero en el amor y en la guerra, todo vale. Y si quiere usar esta arma, tan legítima es como cualquier otro truco que se precie. Que sea moralmente correcto ya entra a juicio de cada uno. A mí, no me gusta.

Lo cierto es que ha conseguido mostrar a Max como el malo de la película. Y no creo que sea porque el holandés ha caído en su trampa, sino porque el heptacampeón ha sabido cómo montar el guion para que esto ocurra.

El británico llega con un coche mejor a final de año y con la sensación de que tiene todo de cara para hacerse con su octava corona. Poco pueden hacer desde Red Bull ante un Mercedes que se está mostrando intratable en este tramo final de temporada. Los entrenamientos determinarán dónde se encuentra cada uno, pero todo hace indicar que los alemanes partirán como claros favoritos.

En lo que respecta a la tabla de puntos, no podríamos tener mejor situación para la última carrera. Los dos contendientes, igualados en la tabla. El que termine por delante en la última carrera, será campeón.

Cada uno tendrá su pronóstico. El mío es claro desde que vi el Gran Premio de Qatar. Uno, o ambos, no terminan la carrera en el circuito de Yas Marina. Y sí, vaticino esto por un accidente entre ambos contendientes por el título. En mi cabeza no entra otro final. No es lo que yo quiero que suceda, simplemente es lo que pienso que va a suceder. Es más, tras haber visto cómo ha sucedido esta temporada, no me entra otro final posible en la cabeza.

Dicho esto, no quiero comentar más. No digo ni siquiera quién va a salir campeón, aunque se puede intuir por lo descrito en el último párrafo. No lo digo porque esto es Fórmula 1 y, aún pasando lo descrito, cualquier cosa puede pasar. Disfrutemos de la batalla final. No sabemos cuándo podremos tener una igual.

Imagen de cabecera: Media Red Bull

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Llegamos a la batalla final. Tras 21 duelos, Max Verstappen y Lewis Hamilton llegan empatados a puntos a la última cita de la temporada y con la tensión en su nivel más alto de la temporada. Hemos vivido momentos muy tensos entre ambos en este largo año, pero nada comparado a lo que ocurrió en Qatar. Los accidentes de Silverstone y Monza todavía siguen grabados en nuestra retina, pero lo sucedido en el último Gran Premio elevó a una escala superior la pelea entre ambos pilotos.

La lucha sin cuartel es más que evidente. Los dos frentes han sacado toda su artillería y están dispuesto a todo con tal de ganar el campeonato. La pelea es un todo o nada y cada uno tiene sus armas, las cuales son algo distintas. No valen términos medios.

Es la primera vez desde 2012 que dos pilotos de dos escuderías diferentes llegan a la última carrera luchando por el título. Llevábamos mucho tiempo esperando esto y es el broche final a una temporada que nos ha tenido enganchados al sofá en cada carrera.

Tras esta introducción, me voy a salir del guion de lo correcto. Que me perdonen mis compañeros, pero creo que hay que decir esta serie de ideas que voy a plasmar. Este final de campeonato es de lo mejor que nos puede suceder. Muchos eliminarían el alto nivel de tensión, pero hay sucesos que siempre van de la mano. Si Verstappen y Hamilton llegaban igualados a final de año, la tensión iba a estar por las nubes. Era condición necesaria para tener un campeonato decidiéndose en la última carrera.

Bien es cierto que en otras ocasiones esto no ha sucedido. He visto bastantes mensajes diciendo que esta tensión en 2012 no estaba, que los pilotos eran mucho más deportivos y que se respetaban más. Pues sí. Es la verdad. En muy poco se asemeja, en cuanto a pilotos se refiere, la lucha de Vettel y Alonso en 2012 a la de Verstappen y Hamilton este año.

Todos conocemos de sobra a Max Verstappen. Es un piloto sin careta que ha dominado gran parte del año y que se ha encontrado en este tramo final con un monoplaza inferior al de su rival. Ante esto, no le ha quedado otra que sacar los codos para mantener el liderato. Se ha defendido cual gato panza arriba. ¿Rozando el límite en más de una ocasión? Pues sí, cada uno utiliza sus armas.

Por otro lado, tenemos a Lewis Hamilton, al que siempre le he criticado su forma de mostrarse como el oprimido de la película. Tiene una habilidad increíble para hacer parecer que todos están contra él y que él siempre es el bueno. Me fascina y, aunque me fastidia, es de aplaudir su habilidad. Detesto esta actitud, pero en el amor y en la guerra, todo vale. Y si quiere usar esta arma, tan legítima es como cualquier otro truco que se precie. Que sea moralmente correcto ya entra a juicio de cada uno. A mí, no me gusta.

Lo cierto es que ha conseguido mostrar a Max como el malo de la película. Y no creo que sea porque el holandés ha caído en su trampa, sino porque el heptacampeón ha sabido cómo montar el guion para que esto ocurra.

El británico llega con un coche mejor a final de año y con la sensación de que tiene todo de cara para hacerse con su octava corona. Poco pueden hacer desde Red Bull ante un Mercedes que se está mostrando intratable en este tramo final de temporada. Los entrenamientos determinarán dónde se encuentra cada uno, pero todo hace indicar que los alemanes partirán como claros favoritos.

En lo que respecta a la tabla de puntos, no podríamos tener mejor situación para la última carrera. Los dos contendientes, igualados en la tabla. El que termine por delante en la última carrera, será campeón.

Cada uno tendrá su pronóstico. El mío es claro desde que vi el Gran Premio de Qatar. Uno, o ambos, no terminan la carrera en el circuito de Yas Marina. Y sí, vaticino esto por un accidente entre ambos contendientes por el título. En mi cabeza no entra otro final. No es lo que yo quiero que suceda, simplemente es lo que pienso que va a suceder. Es más, tras haber visto cómo ha sucedido esta temporada, no me entra otro final posible en la cabeza.

Dicho esto, no quiero comentar más. No digo ni siquiera quién va a salir campeón, aunque se puede intuir por lo descrito en el último párrafo. No lo digo porque esto es Fórmula 1 y, aún pasando lo descrito, cualquier cosa puede pasar. Disfrutemos de la batalla final. No sabemos cuándo podremos tener una igual.

Imagen de cabecera: Media Red Bull

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