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BARÇA 2019: BANDERSNATCH

Xavi Vallés @xavivalles14 07-01-2019

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Empiezo el año
nuevo revisando mis sensaciones en clave futbolística e irremediablemente me
encamino hacia la conclusión de que el FC Barcelona afronta un 2019 determinante.
Y me refiero al ‘año’ en vez de la ‘temporada’ porque trato de abarcar todo lo
que puede acontecer de enero a diciembre. Esto incluye no solo el final de esta
temporada, sino también un (más que) decisivo mercado de fichajes y un inicio
de curso futbolístico en el que parece que se empezará a evidenciar gran parte
de un relevo generacional que ya ha empezado y que debe consolidarse.

Dicho de otra
forma, creo que estamos ante un año en el que distintas situaciones o contextos
van a ‘obligar’ al club a escoger y a tomar decisiones que repercutirán de una
forma u otra en todo lo que se aproxima a medio y largo plazo. Como si de una
superproducción blackmirroriana se
tratara, el camino que el club acabe emprendiendo en relación a algunos
elementos clave tendrá consecuencias directas en el desarrollo de la historia
conjunta que todos conforman. El temporizador
messiánico
nos indica que cada vez le queda menos tiempo y obliga a este
usuario llamado FC Barcelona a acertar. No le permite rebobinar ni le ofrece la
opción de ‘reproducir desde el principio’. No le da la oportunidad de
reescribir historias, capítulos o cambiar decisiones que en su día no
funcionaron. Estamos ante un ‘elige tu propia aventura’ sin margen de error.

El Barça se
encuentra ante su Bandersnatch
particular, en el que debe elegir cuidadosamente el camino que le permitirá
gozar de grandes triunfos, superar desafíos, evitar errores del pasado y asumir
las consecuencias positivas que el fútbol (si lo tratas como es debido) siempre
te devuelve. Parte de este éxito, desde mi punto de vista, se fundamenta en
tres pilares:

1- La continuidad de Ernesto Valverde, tema que será recurrente a lo largo
de los siguientes meses, ya que de momento no está definida. En caso de no
producirse, arrancaría dentro del club un proceso de selección que (en mi
opinión y entendiendo que de cara al futuro todos los caminos llevan a Xavi)
debería acabar con la llegada de lo que yo califico como ‘entrenador
catalizador’: se trata de aquel entrenador que, con su presencia o
intervención, es capaz de hacer reaccionar un conjunto de factores. La clave de
todo esto es que dicha reacción debería ir ligada no tanto a los jugadores sino
al renacimiento del modelo de juego, que habría que recuperar para volver a
convertirlo en patrón táctico indiscutible.

2- Los fichajes que consolidarán el relevo generacional que en el club se
ha iniciado con la llegada de jugadores como Arthur Melo, Ousmane Dembélé y Clément
Lenglet. Hablamos de fichajes que no llegan con el objetivo de llenar el fondo
de armario de una plantilla de 20 jugadores. Llegan para ofrecer una
alternativa sólida y capaz de irrumpir en el once titular de forma continuada y
exitosa. En este sentido, han aparecido nombres que son capaces de seguir esta
dinámica: dos holandeses que tienen cautivado a todo el mundo, un francés que
es mucho mejor de lo que algunos intentan hacernos creer, un delantero del que
aún no tenemos demasiadas pistas… y una joven promesa que solamente ha
necesitado 10 partidos en la máxima competición de su país para captar la
atención de los mejores clubes de Europa. A priori, y si se consiguiera la
llegada de estos jugadores, se apreciaría el síntoma de que el camino elegido
puede llevarnos a un final feliz. Eso sí, dada la singularidad de nuestro club,
conviene no olvidar que por mucha incorporación foránea que llegue, hay que
dejar siempre una puerta abierta a…

3- La participación de los jugadores del filial, que como expertos
ejecutores del juego de posición deben tener igualdad de condiciones para
acceder ya no a entrenamientos, sino a convocatorias/alineaciones del primer
equipo que vayan más allá de un partido amistoso o residual. La introducción de
la que parece ser una gran generación de jóvenes futbolistas, ganadores de la
Youth League y magníficamente dirigidos por Francesc Xavier García Pimienta, se
antoja indispensable para construir un proyecto de futuro de calidad, de
kilómetro cero y comprometido lo que representa este escudo.

Una vez
expuestos los pilares, pido disculpas por no centrarme en ninguno en
particular. Prefería pasar de puntillas por todos estos temas que (dadlo por
hecho) aparecerán y analizaremos en profundidad a lo largo del año. Esto tan
solo ha sido una resumida sinopsis de este Bandersnatch
azulgrana que toca afrontar y que, inexorablemente, invitará al club a tomar
decisiones complicadas, valientes y a veces hasta impopulares.

Y es que de
eso va esta “película”: de tomar decisiones y emprender caminos. Y esta última
frase, por suerte, no solo sirve para el fútbol. Que así sea, también, en el
terreno personal. Feliz año nuevo.

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Empiezo el año
nuevo revisando mis sensaciones en clave futbolística e irremediablemente me
encamino hacia la conclusión de que el FC Barcelona afronta un 2019 determinante.
Y me refiero al ‘año’ en vez de la ‘temporada’ porque trato de abarcar todo lo
que puede acontecer de enero a diciembre. Esto incluye no solo el final de esta
temporada, sino también un (más que) decisivo mercado de fichajes y un inicio
de curso futbolístico en el que parece que se empezará a evidenciar gran parte
de un relevo generacional que ya ha empezado y que debe consolidarse.

Dicho de otra
forma, creo que estamos ante un año en el que distintas situaciones o contextos
van a ‘obligar’ al club a escoger y a tomar decisiones que repercutirán de una
forma u otra en todo lo que se aproxima a medio y largo plazo. Como si de una
superproducción blackmirroriana se
tratara, el camino que el club acabe emprendiendo en relación a algunos
elementos clave tendrá consecuencias directas en el desarrollo de la historia
conjunta que todos conforman. El temporizador
messiánico
nos indica que cada vez le queda menos tiempo y obliga a este
usuario llamado FC Barcelona a acertar. No le permite rebobinar ni le ofrece la
opción de ‘reproducir desde el principio’. No le da la oportunidad de
reescribir historias, capítulos o cambiar decisiones que en su día no
funcionaron. Estamos ante un ‘elige tu propia aventura’ sin margen de error.

El Barça se
encuentra ante su Bandersnatch
particular, en el que debe elegir cuidadosamente el camino que le permitirá
gozar de grandes triunfos, superar desafíos, evitar errores del pasado y asumir
las consecuencias positivas que el fútbol (si lo tratas como es debido) siempre
te devuelve. Parte de este éxito, desde mi punto de vista, se fundamenta en
tres pilares:

1- La continuidad de Ernesto Valverde, tema que será recurrente a lo largo
de los siguientes meses, ya que de momento no está definida. En caso de no
producirse, arrancaría dentro del club un proceso de selección que (en mi
opinión y entendiendo que de cara al futuro todos los caminos llevan a Xavi)
debería acabar con la llegada de lo que yo califico como ‘entrenador
catalizador’: se trata de aquel entrenador que, con su presencia o
intervención, es capaz de hacer reaccionar un conjunto de factores. La clave de
todo esto es que dicha reacción debería ir ligada no tanto a los jugadores sino
al renacimiento del modelo de juego, que habría que recuperar para volver a
convertirlo en patrón táctico indiscutible.

2- Los fichajes que consolidarán el relevo generacional que en el club se
ha iniciado con la llegada de jugadores como Arthur Melo, Ousmane Dembélé y Clément
Lenglet. Hablamos de fichajes que no llegan con el objetivo de llenar el fondo
de armario de una plantilla de 20 jugadores. Llegan para ofrecer una
alternativa sólida y capaz de irrumpir en el once titular de forma continuada y
exitosa. En este sentido, han aparecido nombres que son capaces de seguir esta
dinámica: dos holandeses que tienen cautivado a todo el mundo, un francés que
es mucho mejor de lo que algunos intentan hacernos creer, un delantero del que
aún no tenemos demasiadas pistas… y una joven promesa que solamente ha
necesitado 10 partidos en la máxima competición de su país para captar la
atención de los mejores clubes de Europa. A priori, y si se consiguiera la
llegada de estos jugadores, se apreciaría el síntoma de que el camino elegido
puede llevarnos a un final feliz. Eso sí, dada la singularidad de nuestro club,
conviene no olvidar que por mucha incorporación foránea que llegue, hay que
dejar siempre una puerta abierta a…

3- La participación de los jugadores del filial, que como expertos
ejecutores del juego de posición deben tener igualdad de condiciones para
acceder ya no a entrenamientos, sino a convocatorias/alineaciones del primer
equipo que vayan más allá de un partido amistoso o residual. La introducción de
la que parece ser una gran generación de jóvenes futbolistas, ganadores de la
Youth League y magníficamente dirigidos por Francesc Xavier García Pimienta, se
antoja indispensable para construir un proyecto de futuro de calidad, de
kilómetro cero y comprometido lo que representa este escudo.

Una vez
expuestos los pilares, pido disculpas por no centrarme en ninguno en
particular. Prefería pasar de puntillas por todos estos temas que (dadlo por
hecho) aparecerán y analizaremos en profundidad a lo largo del año. Esto tan
solo ha sido una resumida sinopsis de este Bandersnatch
azulgrana que toca afrontar y que, inexorablemente, invitará al club a tomar
decisiones complicadas, valientes y a veces hasta impopulares.

Y es que de
eso va esta “película”: de tomar decisiones y emprender caminos. Y esta última
frase, por suerte, no solo sirve para el fútbol. Que así sea, también, en el
terreno personal. Feliz año nuevo.

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