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Bacca, contra la dupla millonaria

David Orenes @david_lrl 17-09-2018

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Carlos Bacca se pasó prácticamente todo el verano sin saber en qué equipo iba a jugar. No fueron sus mejores vacaciones estivales. Tampoco su mejor Mundial. En Rusia, disputó tres partidos (todos saliendo desde el banquillo), no marcó y falló uno de los penaltis en la tanda que supuso la eliminación ante Inglaterra.

Antes, durante y después del Campeonato del mundo, su intención siempre fue clara: regresar a Villarreal. La pasada temporada se convirtió en un jugador clave y asumió la responsabilidad del gol tras la marcha de Bakambú a China. Acabó anotando 18 goles, 15 en Liga (y diez de ellos en la segunda vuelta). Con Ünal sin suerte, Sansone renqueante y Roger Martínez fuera de juego, el cafetero lideró el ataque amarillo en un momento difícil, con el equipo de Calleja sin olfato tras perder a su máximo goleador y con la clasificación para Europa League sin atar.

Bacca sabía que quería volver a Villarreal, y esperó hasta el 22 de agosto para ser finalmente presentado una vez más como jugador groguet. “Tuve muchas ofertas de equipos de Champions, equipos grandes de diferentes ligas, pero mi deseo y el de mi familia era regresar. Aquí encontré de nuevo mi mejor nivel”, dijo Carlos tras estampar su firma en un contrato que le ligaba a la entidad hasta 2022, cuando cumpla 36 años.

Querido en el Estadio de la Cerámica y consciente de que en el Milan lo iba a tener difícil tras el fichaje de Gonzalo Higuaín, Bacca se encontró sin embargo con un reto mayúsculo en su segunda etapa en Villarreal. El Submarino reformó su delantera al completo y fichó a dos delanteros para ser titulares: Gerard Moreno y Toko Ekambi. Por los dos pagó 38 millones, siendo las dos incorporaciones más caras de la historia del club. Ambos formaron parte de la plantilla desde el primer día y disputaron la pretemporada al completo, anotando nueve de los 11 goles del cuadro amarillo (más del 80%).

Pero en las tres primeras jornadas el Villarreal solo marcó un gol, de Gerard Moreno en el primer partido ante la Real. La dupla Moreno-Ekambi ha sido titular en los cuatro partidos pero su rendimiento se ha visto reducido considerablemente. En Butarque, Calleja volvió a confiar en ellos en un once raro, sin mediapuntas ni interiores (Fornals y Cazorla fueron suplentes), y ambos se atascaron. 

Bacca, que salió desde el banquillo por cuarto partido consecutivo, esta vez sí ejerció de revulsivo: un buen remate de cabeza en un saque de falta dio los primeros tres puntos al Submarino en un partido errático ante el Leganés. Una victoria importante ante un rival correoso, en un momento crucial (poco antes, Guido Carrillo había fallado un penalti) tras un inicio de temporada amargo (en ese momento, el Villarreal ocupaba puestos de descenso). El gol del colombiano, además, es el número 50 que anota en Liga.

Bacca, que entró en la dinámica del grupo casi dos meses después que la mayoría de sus compañeros, pide paso. Clave la temporada pasada, su idilio con el gol y la confianza que tiene de Calleja puede mandar a uno de los grandes fichajes del club a la suplencia. “Es para lo que he venido al Villarreal”.

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Carlos Bacca se pasó prácticamente todo el verano sin saber en qué equipo iba a jugar. No fueron sus mejores vacaciones estivales. Tampoco su mejor Mundial. En Rusia, disputó tres partidos (todos saliendo desde el banquillo), no marcó y falló uno de los penaltis en la tanda que supuso la eliminación ante Inglaterra.

Antes, durante y después del Campeonato del mundo, su intención siempre fue clara: regresar a Villarreal. La pasada temporada se convirtió en un jugador clave y asumió la responsabilidad del gol tras la marcha de Bakambú a China. Acabó anotando 18 goles, 15 en Liga (y diez de ellos en la segunda vuelta). Con Ünal sin suerte, Sansone renqueante y Roger Martínez fuera de juego, el cafetero lideró el ataque amarillo en un momento difícil, con el equipo de Calleja sin olfato tras perder a su máximo goleador y con la clasificación para Europa League sin atar.

Bacca sabía que quería volver a Villarreal, y esperó hasta el 22 de agosto para ser finalmente presentado una vez más como jugador groguet. “Tuve muchas ofertas de equipos de Champions, equipos grandes de diferentes ligas, pero mi deseo y el de mi familia era regresar. Aquí encontré de nuevo mi mejor nivel”, dijo Carlos tras estampar su firma en un contrato que le ligaba a la entidad hasta 2022, cuando cumpla 36 años.

Querido en el Estadio de la Cerámica y consciente de que en el Milan lo iba a tener difícil tras el fichaje de Gonzalo Higuaín, Bacca se encontró sin embargo con un reto mayúsculo en su segunda etapa en Villarreal. El Submarino reformó su delantera al completo y fichó a dos delanteros para ser titulares: Gerard Moreno y Toko Ekambi. Por los dos pagó 38 millones, siendo las dos incorporaciones más caras de la historia del club. Ambos formaron parte de la plantilla desde el primer día y disputaron la pretemporada al completo, anotando nueve de los 11 goles del cuadro amarillo (más del 80%).

Pero en las tres primeras jornadas el Villarreal solo marcó un gol, de Gerard Moreno en el primer partido ante la Real. La dupla Moreno-Ekambi ha sido titular en los cuatro partidos pero su rendimiento se ha visto reducido considerablemente. En Butarque, Calleja volvió a confiar en ellos en un once raro, sin mediapuntas ni interiores (Fornals y Cazorla fueron suplentes), y ambos se atascaron. 

Bacca, que salió desde el banquillo por cuarto partido consecutivo, esta vez sí ejerció de revulsivo: un buen remate de cabeza en un saque de falta dio los primeros tres puntos al Submarino en un partido errático ante el Leganés. Una victoria importante ante un rival correoso, en un momento crucial (poco antes, Guido Carrillo había fallado un penalti) tras un inicio de temporada amargo (en ese momento, el Villarreal ocupaba puestos de descenso). El gol del colombiano, además, es el número 50 que anota en Liga.

Bacca, que entró en la dinámica del grupo casi dos meses después que la mayoría de sus compañeros, pide paso. Clave la temporada pasada, su idilio con el gol y la confianza que tiene de Calleja puede mandar a uno de los grandes fichajes del club a la suplencia. “Es para lo que he venido al Villarreal”.

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