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Augustine Azuka Okocha: Todos le llaman Jay-Jay

En el verano de 1994, cuando un tal Ronaldo Nazario acudía a los 17 años con Brasil al Mundial de Estados Unidos. Otro joven, algo mayor que el brasileño, iría en la lista de Clemens Westerhof representando a Nigeria. Era un chaval llamado Augustine y destacaba por su habilidad, su regate y la confianza que tenía en su juego. Augustine compartió etapa con la que, quizás, es la mejor generación de futbolistas nigerianos de la historia, lo que le hizo crecer aún más. En aquel Mundial, el joven de Enugu partía como un protagonista secundario, aunque llevó el 10 a la espalda. Ante Bulgaria vio la victoria de sus compañeros desde el banquillo. Frente a Argentina cayeron derrotados por 2-1 y ya Augustine tuvo, aunque sea, unos cuatro minutos. Contra Grecia, en el partido que Nigeria se jugaba el liderato, el entrenador le dio poco más de veinte minutos, justo para ver el gol definitivo de Amokachi desde dentro del césped.

Todo había salido bien. Nigeria pasaba como campeona de grupo a la siguiente fase, en un triple empate con Argentina y Bulgaria en el que la goleada del debut fue más que determinante. Pero el trabajo aún no estaba terminado. Westerhof tenía ante sí a la pontente selección italiana para luchar por un puesto en octavos de final. Ahí ya sacó de titular a Augustine, que tanto lo estaba deseando. El sueño nigeriano de progresar en aquel torneo finalizó ahí, en el Foxboro Stadium de Boston. No obstante, nuestro protagonista regresó a casa con más fuerza que nunca.

Para cuando se disputó aquel Mundial, Augustine Okocha ya llevaba cuatro años como futbolista en Alemania. Había empezado a formarse en el club de su ciudad y, por una casualidad, aterrizó en tierras germanas para visitar a un amigo. La visita acabó con una prueba en un equipo llamado Borussia Neunkirchen. Allí hizo la prueba y, gustó tanto, que se quedó durante dos temporadas, firmando un contrato. Ese año el club caía en 1ª ronda de la DFB Pokal ante el Fortuna Düsseldorf, que por aquel entonces estaba en la 1.Bundesliga. El grande tuvo que esperar a la prórroga para superar al humilde. Le bastó poco tiempo más para dar el gran salto. El Eintracht Frankfurt de Dragoslav Stepanovic fue el equipo que se lo llevó.

Uno de los goles que Okocha marcó con el Eintracht fue recordado como el «Gol del Año» en Alemania, en 1993. En un partido de la 93-94, con Toppmöller y Ribbeck en los banquillos, una contra lanzada por las Águilas pasada la hora de partido y con un 2-1 momentáneo a favor del Eintracht en el marcador, acaba con el balón en los pies de Okocha, que deja en el suelo varias veces a Oliver Kahn y otros defensas, marcando el definitivo 3-1.

Ese gol y otras buenas actuaciones no pudieron salvar al equipo, que iba de más a menos con el paso de las temporadas. El Eintracht finalizó 3º el año que llegó Okocha, luego pasó a ser 5º, 9º y, finalmente, 17º, descendiendo a 2.Bundesliga. Las dos siguientes temporadas Okocha las pasó en el fútbol turco, jugando para el Fenerbahçe. Este hecho podía resultar normal, excepto por un detalle. Corría el año 1996, había ganado los JJOO de Atlanta con Nigeria y, con el tiempo, acabó adquiriendo la nacionalidad turca e, incluso, cambiándose de nombre. En tierras turcas se le conoció como Muhammet Yavuz.

La generación de oro nigeriana celebrando el título olimpico en Atlanta.

En Turquía marcaba casi un gol cada dos partidos. En 1998, tras jugar el Mundial, se quedó en el país para jugar por el París Saint Germain. El nigeriano volvía a estar en una de las grandes ligas. A partir de ahí, un viaje a la Premier League, donde jugó durante ocho temporadas en Bolton Wanderers y Hull City, con un período más bien corto en Catar. El fútbol de Okocha se acabaría en otra de las grandes ligas, en el mítico fútbol inglés. Qué mejor escaparate para colgar las botas que el país en el que se inventó el fútbol. Pero no, no crean que esa fue la última experiencia del centrocampista nigeriano como futbolista. Junto a Samson Siasia, jugador con el que compartió vestuario en la selección de su país, Okocha se marchó a jugar a la Indian Football League, al Durgapur, En aquella liga jugaron también Hernán Crespo, Fabio Cannavaro, Robert Pires, Robbie Fowler, Fernando Couto o Marco Etcheverry. Era una manera de despertar en la India el interés por el fútbol, algo que estaba más que dormido.

Y hasta ahí la historia. No obstante, antes de que finalices la lectura de este nuevo capítulo de «Tú Eliges», en el que los usuarios eligen sobre quién o qué leer, tengo que hacerte una pregunta. ¿Conoces el apodo de Augustine Okocha? Seguro que sí. Seguramente sabrás que le llamaban «Jay-Jay», pero… ¿Sabías que era un apodo heredado? Quien era «Jay-Jay» era su hermano mayor, James. Luego, ese apodo pasó a otro de los hermanos, Emmanuel, al que conocían como «Emma Jay-Jay» y, finalmente, para Augustine. Por último, que no se me olvide. Si viajas a Nigeria algún día y pasas por Owashi-Uku, la ciudad de donde es originaria su familia, no te pierdas la visita al estadio del Delta Force FC, un club de fútbol nigeriano, porque su estadio tiene un nombre más que conocido para ti, el «Jay-Jay Okocha Stadium». Esa es la historia de un chaval que partió hacia Europa para visitar a un amigo y se quedó para mostrarse ante el Planeta Fútbol. La historia de un chaval que, con el tiempo, incluso quiso llegar a ser presidente del país.

Puerto de la Cruz (Tenerife), 1983. Bloguero en fase de evolución. Amante del fútbol global, blanquiazul de corazón y rossonero por aficción a este señor deporte. Conocido en el mundillo como "Humilde Aficionado". El balón, nuestro mejor amigo.

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