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Augsburg y Mainz, continuidad desde los nuevos tiempos

Juanma Perera @juanmaHumilAfic 27-10-2020

La Bundesliga, una competición que aúna tradición y nuevos tiempos. Clubes históricos se mezclan en la máxima categoría con otros que no son tan reconocidos por su historia, pero con los años han conseguido establecerse entre los grandes. Cuando relacionamos los términos Bundesliga e historia, actualmente salen nombres como Mönchengladbach, Bayern, Köln, Schalke 04, Stuttgart… Equipos que, desde unos inicios, han estado entre los grandes del país e, incluso, en el viejo continente. No en vano, el fútbol alemán fue la gran potencia de los años 70 en Europa, sumando clubes como el HSV. Luego vienen otros clubes que, con el tiempo, se van estableciendo en la máxima categoría, pero que llegaron relativamente ‘tarde’, como Freiburg o Wolfsburg, que entraron en el círculo durante los años 90. De estos dos, los Lobos han sido capaces, incluso, de ganar un campeonato de liga.

Pero este artículo no va de esos clubes, sino de aquellos que aterrizaron en la Bundesliga en este nuevo siglo y han conseguido mantenerse con los años, teniendo en cuenta que no cuentan con gran presupuesto o un gran cartel. Por lo tanto, descartamos en este apartado a Hoffenheim y RB Leipzig, además del Union Berlin, el último en llegar. Este texto se centra en FC Augsburg y Mainz 05, dos equipos humildes que llegaron a la máxima categoría y de los que se esperaba más bien poco, pero año a año se mantienen entre los grandes, llegando a protagonizar grandes momentos y que, en la temporada actual, pasan por momentos bien distintos: uno desde la tranquilidad y, el otro, desde la negatividad más absoluta.

Tanto bávaros como renanos tienen en común su objetivo a principios de temporada, que no es otro que el de la permanencia. Pero eso es más bien lógico, viniendo de donde vienen. Sin embargo, hay algo que les une que tiene mucho mérito y que no todos los clubes del estilo en otros países consiguen. Los dos clubes han pisado, al menos una vez en su historia, la segunda competición europea por excelencia. Este detalle convierte a estos dos ‘pequeños’ equipos en héroes, puesto que consiguieron colarse entre los más importantes del país para salir a competir fuera de las fronteras germanas. Si ya tiene mérito una vez, el del Mainz, que lo ha conseguido en algunas ocasiones más es ya digno de admirar.

Por cómo está el fútbol montado en la actualidad, difícil será ver a estos dos equipos ganando un título. Su objetivo es, más bien, mantenerse año a año. Si bien el éxito les llegó entrando en Europa, el Mainz también sabe lo que es el otro lado, el de descender y volver a recuperar la categoría. Y ahí están ahora. Mientras el FC Augsburg ha iniciado la campaña de manera excelente, ganando al Borussia Dortmund y empatando en el Volkswagen Arena, el Mainz 05 ha entrado en una dinámica muy negativa y cuenta todos sus partidos de liga por derrotas. Ni el cambio de técnico (aún manteniendo al interino) les ha dado un aire nuevo y la tranquilidad de empezar a sumar.

El Mainz 05, manteniendo prácticamente la misma plantilla de la temporada pasada, dejó escapar a Ridle Baku y fichó a Luca Kilian. Ambos son dos de los defensas más prometedores del fútbol alemán, de los que no juegan en clubes grandes. Kilian llegó de un recién descendido y Baku, a última hora, al Wolfsburg. No obstante, mantuvo a su hombre más importante, Quaison, el futbolista que mejores números tiene en la plantilla de cara a la portería rival. El error del conjunto del Opel Arena fue, quizás, la llegada de Achim Beierlorzer. Aunque tras el confinamiento el equipo consiguió resultados que le alejaron de la parte baja de la tabla, su llegada fue algo extraña, puesto que llegó en medio de la competición, tras haber sido despedido, días antes, de un equipo peor clasificado que ellos. La permanencia se consiguió y el club sumó otro año más a su historia en la máxima categoría. Sin embargo, la nueva competición está siendo un auténtico calvario. Beierlorzer dejó el cargo tras dos partidos y aún mantienen al que era segundo entrenador, porque no encuentran a nadie que se haga cargo. Soñaban con volver a tener a Sandro Schwarz, pero su nuevo trabajo en Rusia se adelantó. El Mainz es líder de la liga en lo que a paradas por partido se refiere (una media de 4,8 por duelo). Esta estadística habla muy mal de la parcela defensiva del club. La zona defensiva es débil y la ofensiva no es la peor, pero no está muy lejos de serlo, con tan solo 4 tantos marcados.

Por su parte, el FC Augsburg vive un momento ‘dulce’, de la mano de Heiko Herrlich. Aunque han perdido piezas importantes como Philipp Max o Daniel Baier, el equipo no lo ha notado en exceso y ha conseguido conformar un equipo, en el que las individualidades quedan en un segundo plano. Aunque no son los que mejor fútbol practican (ni es su objetivo), hay algo que sí le ha acompañado en este inicio de competición, que son los resultados. Como todo equipo que lucha por la permanencia, el fin número uno es sumar y llegar al llamado ‘campo base’ cuanto antes. Que se lo digan al Dortmund de Haaland, Sancho y compañía, que se vieron sorprendidos en la segunda jornada por un equipo en el que destacó Daniel Caligiuri, que tras sus últimos tiempos en Gelsenkirchen, ha recuperado su buen nivel.

Heiko Herrlich ha hecho un gran arranque de curso. (ANDREAS GEBERT/POOL/AFP via Getty Images)

En fútbol no son grandes, pero en la historia las ciudades de Augsburgo y Maguncia tienen gran importancia. La de Baviera es la tercera ciudad más antigua del país. Maguncia, en cambio, tiene su importancia muchos siglos después, gracias a Johannes Gutenberg, natural de allí, creador de la imprenta. Esta importancia histórica de la ciudad contrasta con la historia de sus clubes de fútbol que, ante todo, se han mantenido entre los grandes gracias a la humildad y el trabajo silencioso. Los focos, para los grandes. La actual temporada supone para ambos clubes un nuevo reto y la han iniciado de maneras muy distintas, pero el mérito está ahí, en mantenerse y, ocasionalmente, desafiar cualquier reto e introducirse en el escalón continental, aunque para dos clubes de este tipo, participar en Europa es un arma de doble filo y muchas veces lo acaban pagando, por la sencilla razón de que no cuentan con el mismo fondo de armario que los grandes. Han pasado muchos años desde que aquellos dos equipos ascendieron a la élite de la mano de Luhukay y Klopp, pero mantienen la esencia de cuando estaban en otras categorías, mucha ilusión, pero siempre humildad y los pies en el suelo. Su grandeza es esa, estar entre los grandes sin presumir de ello.

Imagen de cabecera: Thorsten Wagner/Bongarts/Getty Images

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La Bundesliga, una competición que aúna tradición y nuevos tiempos. Clubes históricos se mezclan en la máxima categoría con otros que no son tan reconocidos por su historia, pero con los años han conseguido establecerse entre los grandes. Cuando relacionamos los términos Bundesliga e historia, actualmente salen nombres como Mönchengladbach, Bayern, Köln, Schalke 04, Stuttgart… Equipos que, desde unos inicios, han estado entre los grandes del país e, incluso, en el viejo continente. No en vano, el fútbol alemán fue la gran potencia de los años 70 en Europa, sumando clubes como el HSV. Luego vienen otros clubes que, con el tiempo, se van estableciendo en la máxima categoría, pero que llegaron relativamente ‘tarde’, como Freiburg o Wolfsburg, que entraron en el círculo durante los años 90. De estos dos, los Lobos han sido capaces, incluso, de ganar un campeonato de liga.

Pero este artículo no va de esos clubes, sino de aquellos que aterrizaron en la Bundesliga en este nuevo siglo y han conseguido mantenerse con los años, teniendo en cuenta que no cuentan con gran presupuesto o un gran cartel. Por lo tanto, descartamos en este apartado a Hoffenheim y RB Leipzig, además del Union Berlin, el último en llegar. Este texto se centra en FC Augsburg y Mainz 05, dos equipos humildes que llegaron a la máxima categoría y de los que se esperaba más bien poco, pero año a año se mantienen entre los grandes, llegando a protagonizar grandes momentos y que, en la temporada actual, pasan por momentos bien distintos: uno desde la tranquilidad y, el otro, desde la negatividad más absoluta.

Tanto bávaros como renanos tienen en común su objetivo a principios de temporada, que no es otro que el de la permanencia. Pero eso es más bien lógico, viniendo de donde vienen. Sin embargo, hay algo que les une que tiene mucho mérito y que no todos los clubes del estilo en otros países consiguen. Los dos clubes han pisado, al menos una vez en su historia, la segunda competición europea por excelencia. Este detalle convierte a estos dos ‘pequeños’ equipos en héroes, puesto que consiguieron colarse entre los más importantes del país para salir a competir fuera de las fronteras germanas. Si ya tiene mérito una vez, el del Mainz, que lo ha conseguido en algunas ocasiones más es ya digno de admirar.

Por cómo está el fútbol montado en la actualidad, difícil será ver a estos dos equipos ganando un título. Su objetivo es, más bien, mantenerse año a año. Si bien el éxito les llegó entrando en Europa, el Mainz también sabe lo que es el otro lado, el de descender y volver a recuperar la categoría. Y ahí están ahora. Mientras el FC Augsburg ha iniciado la campaña de manera excelente, ganando al Borussia Dortmund y empatando en el Volkswagen Arena, el Mainz 05 ha entrado en una dinámica muy negativa y cuenta todos sus partidos de liga por derrotas. Ni el cambio de técnico (aún manteniendo al interino) les ha dado un aire nuevo y la tranquilidad de empezar a sumar.

El Mainz 05, manteniendo prácticamente la misma plantilla de la temporada pasada, dejó escapar a Ridle Baku y fichó a Luca Kilian. Ambos son dos de los defensas más prometedores del fútbol alemán, de los que no juegan en clubes grandes. Kilian llegó de un recién descendido y Baku, a última hora, al Wolfsburg. No obstante, mantuvo a su hombre más importante, Quaison, el futbolista que mejores números tiene en la plantilla de cara a la portería rival. El error del conjunto del Opel Arena fue, quizás, la llegada de Achim Beierlorzer. Aunque tras el confinamiento el equipo consiguió resultados que le alejaron de la parte baja de la tabla, su llegada fue algo extraña, puesto que llegó en medio de la competición, tras haber sido despedido, días antes, de un equipo peor clasificado que ellos. La permanencia se consiguió y el club sumó otro año más a su historia en la máxima categoría. Sin embargo, la nueva competición está siendo un auténtico calvario. Beierlorzer dejó el cargo tras dos partidos y aún mantienen al que era segundo entrenador, porque no encuentran a nadie que se haga cargo. Soñaban con volver a tener a Sandro Schwarz, pero su nuevo trabajo en Rusia se adelantó. El Mainz es líder de la liga en lo que a paradas por partido se refiere (una media de 4,8 por duelo). Esta estadística habla muy mal de la parcela defensiva del club. La zona defensiva es débil y la ofensiva no es la peor, pero no está muy lejos de serlo, con tan solo 4 tantos marcados.

Por su parte, el FC Augsburg vive un momento ‘dulce’, de la mano de Heiko Herrlich. Aunque han perdido piezas importantes como Philipp Max o Daniel Baier, el equipo no lo ha notado en exceso y ha conseguido conformar un equipo, en el que las individualidades quedan en un segundo plano. Aunque no son los que mejor fútbol practican (ni es su objetivo), hay algo que sí le ha acompañado en este inicio de competición, que son los resultados. Como todo equipo que lucha por la permanencia, el fin número uno es sumar y llegar al llamado ‘campo base’ cuanto antes. Que se lo digan al Dortmund de Haaland, Sancho y compañía, que se vieron sorprendidos en la segunda jornada por un equipo en el que destacó Daniel Caligiuri, que tras sus últimos tiempos en Gelsenkirchen, ha recuperado su buen nivel.

Heiko Herrlich ha hecho un gran arranque de curso. (ANDREAS GEBERT/POOL/AFP via Getty Images)

En fútbol no son grandes, pero en la historia las ciudades de Augsburgo y Maguncia tienen gran importancia. La de Baviera es la tercera ciudad más antigua del país. Maguncia, en cambio, tiene su importancia muchos siglos después, gracias a Johannes Gutenberg, natural de allí, creador de la imprenta. Esta importancia histórica de la ciudad contrasta con la historia de sus clubes de fútbol que, ante todo, se han mantenido entre los grandes gracias a la humildad y el trabajo silencioso. Los focos, para los grandes. La actual temporada supone para ambos clubes un nuevo reto y la han iniciado de maneras muy distintas, pero el mérito está ahí, en mantenerse y, ocasionalmente, desafiar cualquier reto e introducirse en el escalón continental, aunque para dos clubes de este tipo, participar en Europa es un arma de doble filo y muchas veces lo acaban pagando, por la sencilla razón de que no cuentan con el mismo fondo de armario que los grandes. Han pasado muchos años desde que aquellos dos equipos ascendieron a la élite de la mano de Luhukay y Klopp, pero mantienen la esencia de cuando estaban en otras categorías, mucha ilusión, pero siempre humildad y los pies en el suelo. Su grandeza es esa, estar entre los grandes sin presumir de ello.

Imagen de cabecera: Thorsten Wagner/Bongarts/Getty Images

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