_Alemania

Ascenso, permanencia y despedida

La temporada 2019-20 será recordada en el fútbol alemán por muchas cosas y, entre ellas, por la despedida de dos de sus jugadores más emblemáticos: Claudio Pizarro y Mario Gómez. Ambos delanteros han decidido colgar las botas. Eso sí, si Alianza Lima o Roque Santa Cruz no consiguen convencer al peruano de que aguante un año más, ya que Alianza fue el primer gran equipo del ‘Bombardero de los Andes’ y Roque Santa Cruz un compañero suyo en el Bayern durante seis temporadas, antes de que uno fuera al Chelsea y el otro al Blackburn Rovers.

Pizarro lo ha dejado tras superar un momento crítico para los suyos, el de salvarse salvarse del descenso a última hora y jugarse, el todo o nada, a una eliminatoria contra un equipo de Segunda División. Mario Gómez, al contrario, lo hizo devolviendo a su club a la máxima categoría. Aunque ambos tuvieron experiencia en el Bayern y también jugaron fuera del país, lo poético es que la retirada de ambos fue en un club que les marcó. En el caso de Claudio, el Werder Bremen fue el equipo que le hizo cruzar el charco para empezar a hacer carrera en el fútbol europeo. Mario, por su parte, nacido en una localidad situada a poco menos de 100 kilómetros de Stuttgart, se formó en la cantera e hizo su debut profesional con el VfB.

La poca importancia de la edad

Cuando Claudio Pizarro llegó a Alemania aún no había finalizado el siglo XX. Décadas después, el delantero peruano lo deja con 41 años, a tres meses de sumar una vela más y con la satisfacción de haber dejado al Werder Bremen en la categoría que merece. El de Bellavista llegó a vestir esa camiseta en tres etapas, siendo la primera la más corta, de tan solo dos años, hasta que el Bayern lo incorporó a sus filas, para compartir delantera con el brasileño Giovane Élber y un Roque Santa Cruz que cruzó el charco a la vez que Pizarrinha, pero para ir directamente a Múnich.

El Bayern, que siempre está atento a cualquier jugador destacado que aparece en el fútbol germano, se fijó en el delantero sudamericano que había marcado 29 goles en dos temporadas y lo firmó. Pizarro nunca llegó a ser máximo goleador de la liga, pero sí era un futbolista que aseguraba una cantidad buena de goles por temporada, sabiendo que no tenía garantizados todos los minutos, porque había fondo de armario.

Claudio Pizarro, en 2013, con el Bayern FC.

En Múnich era indiscutible. Además de los ya mencionados, también compartió delantera con Roy Makaay. La Premier League llamó a su puerta y Pizarrinha abandonó Baviera para partir rumbo a Londres. Su puesto en el Bayern iban a disputarlo, tras su salida, Luca Toni y Miroslav Klose que, como el peruano, llegó desde el Werder Bremen. Pero Inglaterra no estaba hecha para él. Difícil hacerse un hueco en aquel Chelsea, teniendo por delante a un goleador como Didier Drogba. Un año de mucho banquillo y sin saborear lo que era el gol en grandes cantidades. Ya había pasado a un segundo plano. Y estando en esa situación no pudo evitar volver, primero como cedido y, tras recuperar el gran nivel, traspasado de nuevo a Bremen. ‘El Conquistador’ volvía a casa. Se había perdido el doblete de Thomas Schaaf de la 2003-04, pero su objetivo era volver a recuperar las sensaciones perdidas en tierras británicas y lo consiguió.

Tras haber vuelto a asentarse en Bremen y el Borussia Dortmund de Jürgen Klopp haber entrado en escena, el Bayern necesitó un jugador de recambio, con experiencia y buenos números. Un suplente de garantías. Claudio, con 33 años, volvió a Múnich y cumplió a la perfección ese papel, ganando muchos títulos en esa segunda etapa bávara de tres años. A los 36 volvió a salir. ¿A dónde? Como no, solo podía haber un destino para él y ese no fue otro que su querida Bremen, con un corto paso por el FC Köln, club al que fue cedido y que no pudo evitar el descenso de categoría. En su última etapa en el Werder, aunque siendo su participación no muy considerable, le dio para marcar su nombre en la historia de la Bundesliga. Se convirtió en el futbolista más veterano en marcar un gol, el primero en hacer un doblete con más de 40 años, el más veterano en marcar un hat-trick, el segundo máximo goleador ‘no alemán’ de la liga, por detrás de Robert Lewandowski y, aunque con truco, el ‘no alemán’ con más partidos en la liga. ¿Por qué con truco? Miroslav Votava, también del Werder Bremen en las décadas 80 y 90, es nacido en Praga, pero tenía la nacionalidad alemana y decidió jugar para Alemania sus partidos como futbolista internacional. La única pena fue no poder acudir al Mundial de Rusia con Perú, puesto que su último encuentro internacional fue en la fase de clasificación de dicho torneo.

El torero y la bajada al infierno

¿Qué hace un chaval apellidado Gómez García jugando para Alemania? Si no eres futbolero y ves eso, te impacta, aunque con la globalidad en la que está sumida el mundo en la actualidad y a la que el deporte no es ajeno, no es que sorprenda mucho. Las raíces se Mario están en Albuñán, una localidad granadina de poco más de 400 habitantes. De allí era su padre y sus abuelos paternos. La necesidad de trabajo hizo que se mudaran a Alemania y, allí, a pocos kilómetros de Stuttgart, nació el chico, Mario, que crecería como futbolista en la ciudad de la Mercedes, hasta debutar como profesional.

Mario y Claudio llegaron a coincidir en Múnich, pero tenían a Mandzukic por delante. Al contrario que el peruano, Gómez sí pudo saborear lo que era ganar un título de Bundesliga antes de llegar al Bayern y, siendo jugador bávaro, fue máximo goleador de la competición en una ocasión. Se despidió de Múnich ganando Bundesliga y Champions, con 27 años, pero ya nada volvería a ser lo mismo. Marchó a la Fiorentina, de ahí cedido al Fenerbahçe, donde tuvo buenos números, luego al Wolfsburg y, por último, la vuelta a casa. Ha estado las últimas tres temporadas jugando en Stuttgart. Una de ellas, la que acaba de terminar, en 2.Bundesliga. No se podía marchar sin devolver al equipo a la máxima competición y así lo hizo. Con 35 años, puede decir orgulloso que se va con un ascenso.

Mario Gómez, en 2018, con el Stuttgart.

Mario Gómez fue internacional en todas las categorías inferiores de Die Mannschaft y acumuló un total de 78 partidos con la absoluta, incluyendo tres Eurocopas y dos Mundiales. Fue una pena que se perdiera la cita de Brasil en 2014, la única de la que se ausentó en sus 11 años como futbolista internacional.  Brasil, justo el Mundial que ganó Alemania y en el que un ex jugador del Bayern (y el Bremen) como Miroslav Klose hizo historia convirtiéndose en máximo goleador de la historia del Mundial.

¿Por qué ‘Torero’? Mucho no hay que pensar para descubrir esto. El origen español de Mario y los estereotipos, le colocaron ese apodo. Pero también tiene otro divertido como ‘Super Mario’, que todo el mundo relaciona con el personaje de videojuegos, pero que, en este caso, lo único que une al personaje y al futbolista es el nombre.

El gol llora en la Bundesliga

Los años pasan y muchos nombres pasan del césped a los recuerdos con el paso de los años. Claudio y Mario no iban a ser menos. Ellos han sido referencia, han compartido destino, vestuario y un olfato de gol que ya quisieran muchos. Solo les separa el capricho de la competición, puesto que el del Stuttgart disputó su último partido en la Bundesliga y el peruano tuvo que esperar a la eliminatoria por la permanencia ante el FC Heidenheim.

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La temporada 2019-20 será recordada en el fútbol alemán por muchas cosas y, entre ellas, por la despedida de dos de sus jugadores más emblemáticos: Claudio Pizarro y Mario Gómez. Ambos delanteros han decidido colgar las botas. Eso sí, si Alianza Lima o Roque Santa Cruz no consiguen convencer al peruano de que aguante un año más, ya que Alianza fue el primer gran equipo del ‘Bombardero de los Andes’ y Roque Santa Cruz un compañero suyo en el Bayern durante seis temporadas, antes de que uno fuera al Chelsea y el otro al Blackburn Rovers.

Pizarro lo ha dejado tras superar un momento crítico para los suyos, el de salvarse salvarse del descenso a última hora y jugarse, el todo o nada, a una eliminatoria contra un equipo de Segunda División. Mario Gómez, al contrario, lo hizo devolviendo a su club a la máxima categoría. Aunque ambos tuvieron experiencia en el Bayern y también jugaron fuera del país, lo poético es que la retirada de ambos fue en un club que les marcó. En el caso de Claudio, el Werder Bremen fue el equipo que le hizo cruzar el charco para empezar a hacer carrera en el fútbol europeo. Mario, por su parte, nacido en una localidad situada a poco menos de 100 kilómetros de Stuttgart, se formó en la cantera e hizo su debut profesional con el VfB.

La poca importancia de la edad

Cuando Claudio Pizarro llegó a Alemania aún no había finalizado el siglo XX. Décadas después, el delantero peruano lo deja con 41 años, a tres meses de sumar una vela más y con la satisfacción de haber dejado al Werder Bremen en la categoría que merece. El de Bellavista llegó a vestir esa camiseta en tres etapas, siendo la primera la más corta, de tan solo dos años, hasta que el Bayern lo incorporó a sus filas, para compartir delantera con el brasileño Giovane Élber y un Roque Santa Cruz que cruzó el charco a la vez que Pizarrinha, pero para ir directamente a Múnich.

El Bayern, que siempre está atento a cualquier jugador destacado que aparece en el fútbol germano, se fijó en el delantero sudamericano que había marcado 29 goles en dos temporadas y lo firmó. Pizarro nunca llegó a ser máximo goleador de la liga, pero sí era un futbolista que aseguraba una cantidad buena de goles por temporada, sabiendo que no tenía garantizados todos los minutos, porque había fondo de armario.

Claudio Pizarro, en 2013, con el Bayern FC.

En Múnich era indiscutible. Además de los ya mencionados, también compartió delantera con Roy Makaay. La Premier League llamó a su puerta y Pizarrinha abandonó Baviera para partir rumbo a Londres. Su puesto en el Bayern iban a disputarlo, tras su salida, Luca Toni y Miroslav Klose que, como el peruano, llegó desde el Werder Bremen. Pero Inglaterra no estaba hecha para él. Difícil hacerse un hueco en aquel Chelsea, teniendo por delante a un goleador como Didier Drogba. Un año de mucho banquillo y sin saborear lo que era el gol en grandes cantidades. Ya había pasado a un segundo plano. Y estando en esa situación no pudo evitar volver, primero como cedido y, tras recuperar el gran nivel, traspasado de nuevo a Bremen. ‘El Conquistador’ volvía a casa. Se había perdido el doblete de Thomas Schaaf de la 2003-04, pero su objetivo era volver a recuperar las sensaciones perdidas en tierras británicas y lo consiguió.

Tras haber vuelto a asentarse en Bremen y el Borussia Dortmund de Jürgen Klopp haber entrado en escena, el Bayern necesitó un jugador de recambio, con experiencia y buenos números. Un suplente de garantías. Claudio, con 33 años, volvió a Múnich y cumplió a la perfección ese papel, ganando muchos títulos en esa segunda etapa bávara de tres años. A los 36 volvió a salir. ¿A dónde? Como no, solo podía haber un destino para él y ese no fue otro que su querida Bremen, con un corto paso por el FC Köln, club al que fue cedido y que no pudo evitar el descenso de categoría. En su última etapa en el Werder, aunque siendo su participación no muy considerable, le dio para marcar su nombre en la historia de la Bundesliga. Se convirtió en el futbolista más veterano en marcar un gol, el primero en hacer un doblete con más de 40 años, el más veterano en marcar un hat-trick, el segundo máximo goleador ‘no alemán’ de la liga, por detrás de Robert Lewandowski y, aunque con truco, el ‘no alemán’ con más partidos en la liga. ¿Por qué con truco? Miroslav Votava, también del Werder Bremen en las décadas 80 y 90, es nacido en Praga, pero tenía la nacionalidad alemana y decidió jugar para Alemania sus partidos como futbolista internacional. La única pena fue no poder acudir al Mundial de Rusia con Perú, puesto que su último encuentro internacional fue en la fase de clasificación de dicho torneo.

El torero y la bajada al infierno

¿Qué hace un chaval apellidado Gómez García jugando para Alemania? Si no eres futbolero y ves eso, te impacta, aunque con la globalidad en la que está sumida el mundo en la actualidad y a la que el deporte no es ajeno, no es que sorprenda mucho. Las raíces se Mario están en Albuñán, una localidad granadina de poco más de 400 habitantes. De allí era su padre y sus abuelos paternos. La necesidad de trabajo hizo que se mudaran a Alemania y, allí, a pocos kilómetros de Stuttgart, nació el chico, Mario, que crecería como futbolista en la ciudad de la Mercedes, hasta debutar como profesional.

Mario y Claudio llegaron a coincidir en Múnich, pero tenían a Mandzukic por delante. Al contrario que el peruano, Gómez sí pudo saborear lo que era ganar un título de Bundesliga antes de llegar al Bayern y, siendo jugador bávaro, fue máximo goleador de la competición en una ocasión. Se despidió de Múnich ganando Bundesliga y Champions, con 27 años, pero ya nada volvería a ser lo mismo. Marchó a la Fiorentina, de ahí cedido al Fenerbahçe, donde tuvo buenos números, luego al Wolfsburg y, por último, la vuelta a casa. Ha estado las últimas tres temporadas jugando en Stuttgart. Una de ellas, la que acaba de terminar, en 2.Bundesliga. No se podía marchar sin devolver al equipo a la máxima competición y así lo hizo. Con 35 años, puede decir orgulloso que se va con un ascenso.

Mario Gómez, en 2018, con el Stuttgart.

Mario Gómez fue internacional en todas las categorías inferiores de Die Mannschaft y acumuló un total de 78 partidos con la absoluta, incluyendo tres Eurocopas y dos Mundiales. Fue una pena que se perdiera la cita de Brasil en 2014, la única de la que se ausentó en sus 11 años como futbolista internacional.  Brasil, justo el Mundial que ganó Alemania y en el que un ex jugador del Bayern (y el Bremen) como Miroslav Klose hizo historia convirtiéndose en máximo goleador de la historia del Mundial.

¿Por qué ‘Torero’? Mucho no hay que pensar para descubrir esto. El origen español de Mario y los estereotipos, le colocaron ese apodo. Pero también tiene otro divertido como ‘Super Mario’, que todo el mundo relaciona con el personaje de videojuegos, pero que, en este caso, lo único que une al personaje y al futbolista es el nombre.

El gol llora en la Bundesliga

Los años pasan y muchos nombres pasan del césped a los recuerdos con el paso de los años. Claudio y Mario no iban a ser menos. Ellos han sido referencia, han compartido destino, vestuario y un olfato de gol que ya quisieran muchos. Solo les separa el capricho de la competición, puesto que el del Stuttgart disputó su último partido en la Bundesliga y el peruano tuvo que esperar a la eliminatoria por la permanencia ante el FC Heidenheim.

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El regreso a la élite

Juanma Perera @juanmaHumilAfic
14-07-2020

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Juanma Perera @juanmaHumilAfic
07-07-2020