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Arranca el Mundial

Borja Pardo @Borja_Pardo 29-06-2018

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La primera fase de Rusia
2018 ya culminó y el filtro ya se ha llevado a cabo. Se acabó el fogueo, a
partir de ahora solo se dispara a matar. Empieza la hora de la verdad, los
cruces, lo que los brasileños conocen con la genialidad del ‘mata-mata’. Dieciséis
selecciones, dieciséis elegidos que están a solo cuatro partidos de la gloria
mundial. Tan cerca y a la vez tan lejos.

FRANCIA. Juega mal y gana. ¿Cuándo jueguen bien?
Didier Deschamps ya ganó un Mundial como jugador en 1998 y conoce bien la receta. Aquella Francia
victoriosa era sólida y tenía individualidades como Zidane a pesar de ‘no tener
9.’ Esta Francia es pétrea, física y vive de los chispazos de la gente de talento
que colecciona. No es poca cosa para aspirar al cetro mundial.

ARGENTINA. La reina del caos
La mujer barbuda del gran circo del sol. La albiceleste ya se ha ocupado de dejar bien
patente todas las carencias posibles, pero sin embargo han pasado y una vez
aquí se agarran a Messi y a su ADN competitivo. El sufrimiento es su religión,
Lionel su única esperanza. No los descarten.

URUGUAY. El buen gobierno de las áreas
Oficio y garra. Lo sabe Tabárez y lo sabemos todos. Los charrúas van escasos de
fútbol en la medular pero tienen dos de los
mejores tándems del mundo. Godín & Giménez son dos caciques que controlan
su cortijo como nadie. Cavani & Luis Suárez son depredadores, veneno en el área rival.

PORTUGAL. Uno para todos y todos para uno 
Fernando Santos tenía que elegir: o Cristiano se ponía al servicio del equipo y
lucían las grandes individualidades del equipo luso, o bien los Bernardo Silva, Gonçalo Guedes, Moutinho y compañía se remangaban y se ponían al servicio de CR7. Han
elegido lo segundo y veremos como acaba.

ESPAÑA. Oda a la autogestión
Han sabido sobreponerse a una situación surrealista y sin precedentes. No les
ha sido fácil, pero la calidad inherente y una pizca de suerte ha minimizado
daños y el escenario ahora es ciertamente alentador. Los jugadores están y el contexto
idóneo se da. La autogestión como camino a la gloria y receta contra la exigencia.

RUSIA. Deberes cumplidos
Muchos dudábamos del anfitrión pero lo cierto es que han dejado buenas
sensaciones liderados por el oficio del vetusto Ignasevich, los chispazos de Golovin,
las carreras de Cheryshev y los goles del gran petrolero Dzyuba. Pese a todo,
España debería darles carpetazo.

CROACIA. ‘My name is Luka’
“My name is Luka, I live on the second
floor
”, ya lo cantaba Suzanne Vega. Modric es brújula, ancla y motor de una
Croacia que siempre ha vivido en la segunda planta de candidatas. Tras lo
demostrado en la primera fase son muchos los que pensamos que es ‘la tapada’.
En unos hipotéticos cuartos de final le espera España y allí se pondrán a
prueba.

DINAMARCA. Para ellos no hay lado fácil
Los daneses han dejado más oficio y competitividad que fútbol de quilates. Kasper Schmeichel ya muestra la solidez de su padre, Simon Kjaer es un excelente central,
Delaney hace de compás, Eriksen lanza las flechas, Poulsen y Sisto corren
mucho y bien y Jorgensen es un 9 mucho más versátil que Bendtner. Croacia en 1/8 y ¿España en 1/4?.

BRASIL. Poca samba y mucho cemento
Esta Brasil no enamora, de hecho a muchos ni siquiera les gusta, pero rinde y saca los
partidos adelante y eso en un Mundial es oro puro. Paulinho y Casemiro son el sostén
de un equipo en el que brilla Coutinho y el resto dan chispazos. Se espera que Filipe Luis minimice el KO de Marcelo y que Neymar haga algo más que buscar la foto.

MÉXICO. El muro del quinto partido
‘El Tri’ busca con ahínco los cuartos de final y tras sus dos primeras victorias
parecía asequible, pero el duro revés sufrido ante Suecia les aboca a un futuro
tétrico. Brasil es su rival en octavos y los pupilos de Tite no hacen prisioneros. Si los mexicanos tienen sus opciones ante los brasileños es porque Osorio es una garantía como bien sabe Alemania.

BÉLGICA. La presión del ‘hype’
Lo tienen todo para brillar
y hacer un gran Mundial: entrenador, bloque e individualidades. En un fantasy o
con los índices del FIFA ya serían ganadores, pero el fútbol real es otra cosa.
Aquí la cuestión es saber si les temblará el pulso cuando llegue la hora de la
verdad.


JAPÓN. En los pies de Takashi y Gaku
La única asiática entre las elegidas. Son un bloque y representan como nadie la solidaridad
hecha conjunto. Presión y ayudas constantes combinadas con la solidez atrás de
los Hasebe y Yoshida, aliñado con el fútbol de nivel que pregonan las botas de Inui y
Shibasaki. Nada que perder.


SUECIA. Sin Zlatan, pero con equipo
Los nórdicos parecían un equipo menor a priori, pero ya en la clasificación tumbaron
a Holanda, en la repesca dejaron a Italia instalada en la más profunda depresión y acceden a
1/8 a costa de Alemania. Son un equipo en sentido estricto. Nadie brilla, todos
cumplen.

SUIZA. Un reloj helvético de pila balcánica
Los suizos ya fueron capaces de empatarle a Brasil y ganarle a Serbia.
Tienen jugadores contrastados, con muchos tiros pegados y no exentos de
calidad. Petkovic es un gran seleccionador y ‘los hijos de la guerra’ son el
corazón de este estudiado engranaje que marca la hora con precisión.

COLOMBIA. Un pirómano, un pintor y un
tigre
Se han metido en 1/8 tras perder el primer partido y ganar los dos
siguientes, lo cual tiene su mérito. Llegan con la moral por las nubes pero con
James lesionado, el optimismo de Colombia se focaliza en Yerry Mina (alguien
capaz de encender las áreas, las dos), Juan Quintero (un pintor que puede dibujar
trazos imposibles) y Radamel Falcao (el gol como leitmotiv).

INGLATERRA. La oportunidad contra la historia
Nadie confiaba en Inglaterra y seguramente todavía no haya alguien que confíe
en ellos. La historia les castiga desde 1966. Han ganado a dos de las selecciones más flojas del Mundial y el test
ante Bélgica fue fallido. Sin embargo el lado del cuadro les beneficia y sabrán
competir, la duda estriba en como gestionarán la responsabilidad en un cruce
ante rivales de entidad. 

Los cruces ya están definidos. Dieciséis países suspiran por levantar la Copa del Mundo, quince de ellos morirán por el camino. Larga vida al ‘mata-mata’.

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La primera fase de Rusia
2018 ya culminó y el filtro ya se ha llevado a cabo. Se acabó el fogueo, a
partir de ahora solo se dispara a matar. Empieza la hora de la verdad, los
cruces, lo que los brasileños conocen con la genialidad del ‘mata-mata’. Dieciséis
selecciones, dieciséis elegidos que están a solo cuatro partidos de la gloria
mundial. Tan cerca y a la vez tan lejos.

FRANCIA. Juega mal y gana. ¿Cuándo jueguen bien?
Didier Deschamps ya ganó un Mundial como jugador en 1998 y conoce bien la receta. Aquella Francia
victoriosa era sólida y tenía individualidades como Zidane a pesar de ‘no tener
9.’ Esta Francia es pétrea, física y vive de los chispazos de la gente de talento
que colecciona. No es poca cosa para aspirar al cetro mundial.

ARGENTINA. La reina del caos
La mujer barbuda del gran circo del sol. La albiceleste ya se ha ocupado de dejar bien
patente todas las carencias posibles, pero sin embargo han pasado y una vez
aquí se agarran a Messi y a su ADN competitivo. El sufrimiento es su religión,
Lionel su única esperanza. No los descarten.

URUGUAY. El buen gobierno de las áreas
Oficio y garra. Lo sabe Tabárez y lo sabemos todos. Los charrúas van escasos de
fútbol en la medular pero tienen dos de los
mejores tándems del mundo. Godín & Giménez son dos caciques que controlan
su cortijo como nadie. Cavani & Luis Suárez son depredadores, veneno en el área rival.

PORTUGAL. Uno para todos y todos para uno 
Fernando Santos tenía que elegir: o Cristiano se ponía al servicio del equipo y
lucían las grandes individualidades del equipo luso, o bien los Bernardo Silva, Gonçalo Guedes, Moutinho y compañía se remangaban y se ponían al servicio de CR7. Han
elegido lo segundo y veremos como acaba.

ESPAÑA. Oda a la autogestión
Han sabido sobreponerse a una situación surrealista y sin precedentes. No les
ha sido fácil, pero la calidad inherente y una pizca de suerte ha minimizado
daños y el escenario ahora es ciertamente alentador. Los jugadores están y el contexto
idóneo se da. La autogestión como camino a la gloria y receta contra la exigencia.

RUSIA. Deberes cumplidos
Muchos dudábamos del anfitrión pero lo cierto es que han dejado buenas
sensaciones liderados por el oficio del vetusto Ignasevich, los chispazos de Golovin,
las carreras de Cheryshev y los goles del gran petrolero Dzyuba. Pese a todo,
España debería darles carpetazo.

CROACIA. ‘My name is Luka’
“My name is Luka, I live on the second
floor
”, ya lo cantaba Suzanne Vega. Modric es brújula, ancla y motor de una
Croacia que siempre ha vivido en la segunda planta de candidatas. Tras lo
demostrado en la primera fase son muchos los que pensamos que es ‘la tapada’.
En unos hipotéticos cuartos de final le espera España y allí se pondrán a
prueba.

DINAMARCA. Para ellos no hay lado fácil
Los daneses han dejado más oficio y competitividad que fútbol de quilates. Kasper Schmeichel ya muestra la solidez de su padre, Simon Kjaer es un excelente central,
Delaney hace de compás, Eriksen lanza las flechas, Poulsen y Sisto corren
mucho y bien y Jorgensen es un 9 mucho más versátil que Bendtner. Croacia en 1/8 y ¿España en 1/4?.

BRASIL. Poca samba y mucho cemento
Esta Brasil no enamora, de hecho a muchos ni siquiera les gusta, pero rinde y saca los
partidos adelante y eso en un Mundial es oro puro. Paulinho y Casemiro son el sostén
de un equipo en el que brilla Coutinho y el resto dan chispazos. Se espera que Filipe Luis minimice el KO de Marcelo y que Neymar haga algo más que buscar la foto.

MÉXICO. El muro del quinto partido
‘El Tri’ busca con ahínco los cuartos de final y tras sus dos primeras victorias
parecía asequible, pero el duro revés sufrido ante Suecia les aboca a un futuro
tétrico. Brasil es su rival en octavos y los pupilos de Tite no hacen prisioneros. Si los mexicanos tienen sus opciones ante los brasileños es porque Osorio es una garantía como bien sabe Alemania.

BÉLGICA. La presión del ‘hype’
Lo tienen todo para brillar
y hacer un gran Mundial: entrenador, bloque e individualidades. En un fantasy o
con los índices del FIFA ya serían ganadores, pero el fútbol real es otra cosa.
Aquí la cuestión es saber si les temblará el pulso cuando llegue la hora de la
verdad.


JAPÓN. En los pies de Takashi y Gaku
La única asiática entre las elegidas. Son un bloque y representan como nadie la solidaridad
hecha conjunto. Presión y ayudas constantes combinadas con la solidez atrás de
los Hasebe y Yoshida, aliñado con el fútbol de nivel que pregonan las botas de Inui y
Shibasaki. Nada que perder.


SUECIA. Sin Zlatan, pero con equipo
Los nórdicos parecían un equipo menor a priori, pero ya en la clasificación tumbaron
a Holanda, en la repesca dejaron a Italia instalada en la más profunda depresión y acceden a
1/8 a costa de Alemania. Son un equipo en sentido estricto. Nadie brilla, todos
cumplen.

SUIZA. Un reloj helvético de pila balcánica
Los suizos ya fueron capaces de empatarle a Brasil y ganarle a Serbia.
Tienen jugadores contrastados, con muchos tiros pegados y no exentos de
calidad. Petkovic es un gran seleccionador y ‘los hijos de la guerra’ son el
corazón de este estudiado engranaje que marca la hora con precisión.

COLOMBIA. Un pirómano, un pintor y un
tigre
Se han metido en 1/8 tras perder el primer partido y ganar los dos
siguientes, lo cual tiene su mérito. Llegan con la moral por las nubes pero con
James lesionado, el optimismo de Colombia se focaliza en Yerry Mina (alguien
capaz de encender las áreas, las dos), Juan Quintero (un pintor que puede dibujar
trazos imposibles) y Radamel Falcao (el gol como leitmotiv).

INGLATERRA. La oportunidad contra la historia
Nadie confiaba en Inglaterra y seguramente todavía no haya alguien que confíe
en ellos. La historia les castiga desde 1966. Han ganado a dos de las selecciones más flojas del Mundial y el test
ante Bélgica fue fallido. Sin embargo el lado del cuadro les beneficia y sabrán
competir, la duda estriba en como gestionarán la responsabilidad en un cruce
ante rivales de entidad. 

Los cruces ya están definidos. Dieciséis países suspiran por levantar la Copa del Mundo, quince de ellos morirán por el camino. Larga vida al ‘mata-mata’.

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