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Anna Torrodà, vuelta a los orígenes

“Al principio fue la que más me impresionó, porque hacía rato que no veía una jugadora así, tan joven y con tanto talento”. Las palabras son de Flor Bonsegundo, futbolista del Valencia, cuando el club hizo una renovación espectacular dejando salir a pesos pesados y apostando por la juventud. De los talentos emergentes que aterrizaron en la capital del Turia en los dos últimos años, uno destacó por encima de todos: Anna Torrodà.

El club che fue muy en serio a por ella. Tanto, que no tuvo problema en abonar los 20.000 euros derivados de las listas de compensación (una cláusula polémica impuesta en el convenio colectivo para que los clubes reciban ingresos por los derechos de formación de jugadoras sub-23 que acaban contrato). Anna tuvo que ir incluso a un juicio y pasó por un momento delicado que hoy ya es historia.

Su vida ha dado un vuelco desde que fichó por el Valencia. Salió de Barcelona por primera vez después de dos años de lo más turbulentos en el Espanyol, sobre todo el último, donde el cuadro perico no había logrado ninguna victoria y marchaba colista cuando la pandemia paralizó la competición y con ello su descenso. En ese contexto, brillar en el campo se antojaba casi imposible, sobre todo en su posición predilecta. Torrodà, con excelente visión de juego y buen trato del balón, está disfrutando esta temporada el doble que las anteriores, incluso si tiene que jugar por delante de los centrales. Su compenetración con Berta Pujadas y Cristina Cubedo es sensacional.

Rápidamente José Bargués le dio las riendas a pesar de su juventud. Desde que arrancó la temporada ha jugado todos los partidos, disputando casi todos los minutos en juego. En el único encuentro en el que no fue titular entró tras el descanso con un 3-1 en contra del Rayo y le dio la vuelta a la situación asistiendo a Cubedo en el 3-2 y anotando el 3-3. Desde entonces no se ha perdido un solo minuto y su equipo lo nota: cuatro victorias y un empate en las seis últimas jornadas. ¿Torrodàdependencia?

Su gran nivel no ha pasado desapercibido para Jorge Vilda, técnico que le conoce más que de sobra pues la ha dirigido en las categorías inferiores de la Selección. No en vano, España fue campeona de Europa sub-19 en 2018 con Jorge en el banquillo y Torrodá como titular en la final, junto también a sus compañeras en el Espanyol Julve y Llompart, autora del gol de falta que derrotó a Alemania en la final. Torrodá, demostrando su polivalencia, formó pareja en defensa con Laia Codina y dejaron la portería a cero. Su sueño era ser convocada con la Absoluta, algo plausible cuando era una de las jugadoras más prometedoras del futfem español, pero que se complicó por la difícil situación en el Espanyol.

En su primera experiencia lejos de su tierra ha superado todas las expectativas, se ha convertido a sus 21 años en un valor de presente para el Valencia y de mucho futuro para el fútbol español en una posición imprescindible para el juego posicional de España. Es por eso que Jorge no ha dudado en llamarla para los amistosos de preparación ante Bélgica y Dinamarca, siendo la gran sorpresa de la lista junto a la bética Rosa Márquez (también una de las artífices de la conquista del Europeo sub-19). Anna cumplirá su sueño, la guinda en su momento más dulce, cuando más difícil lo tenía. Para ella será como un máster: con Patri Guijarro como su mayor referente, tratará de pulir ciertos aspectos (mejorar la agresividad es una de sus asignaturas pendientes) y, sobre todo, disfrutar de una experiencia inolvidable. Se lo ha ganado.

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“Al principio fue la que más me impresionó, porque hacía rato que no veía una jugadora así, tan joven y con tanto talento”. Las palabras son de Flor Bonsegundo, futbolista del Valencia, cuando el club hizo una renovación espectacular dejando salir a pesos pesados y apostando por la juventud. De los talentos emergentes que aterrizaron en la capital del Turia en los dos últimos años, uno destacó por encima de todos: Anna Torrodà.

El club che fue muy en serio a por ella. Tanto, que no tuvo problema en abonar los 20.000 euros derivados de las listas de compensación (una cláusula polémica impuesta en el convenio colectivo para que los clubes reciban ingresos por los derechos de formación de jugadoras sub-23 que acaban contrato). Anna tuvo que ir incluso a un juicio y pasó por un momento delicado que hoy ya es historia.

Su vida ha dado un vuelco desde que fichó por el Valencia. Salió de Barcelona por primera vez después de dos años de lo más turbulentos en el Espanyol, sobre todo el último, donde el cuadro perico no había logrado ninguna victoria y marchaba colista cuando la pandemia paralizó la competición y con ello su descenso. En ese contexto, brillar en el campo se antojaba casi imposible, sobre todo en su posición predilecta. Torrodà, con excelente visión de juego y buen trato del balón, está disfrutando esta temporada el doble que las anteriores, incluso si tiene que jugar por delante de los centrales. Su compenetración con Berta Pujadas y Cristina Cubedo es sensacional.

Rápidamente José Bargués le dio las riendas a pesar de su juventud. Desde que arrancó la temporada ha jugado todos los partidos, disputando casi todos los minutos en juego. En el único encuentro en el que no fue titular entró tras el descanso con un 3-1 en contra del Rayo y le dio la vuelta a la situación asistiendo a Cubedo en el 3-2 y anotando el 3-3. Desde entonces no se ha perdido un solo minuto y su equipo lo nota: cuatro victorias y un empate en las seis últimas jornadas. ¿Torrodàdependencia?

Su gran nivel no ha pasado desapercibido para Jorge Vilda, técnico que le conoce más que de sobra pues la ha dirigido en las categorías inferiores de la Selección. No en vano, España fue campeona de Europa sub-19 en 2018 con Jorge en el banquillo y Torrodá como titular en la final, junto también a sus compañeras en el Espanyol Julve y Llompart, autora del gol de falta que derrotó a Alemania en la final. Torrodá, demostrando su polivalencia, formó pareja en defensa con Laia Codina y dejaron la portería a cero. Su sueño era ser convocada con la Absoluta, algo plausible cuando era una de las jugadoras más prometedoras del futfem español, pero que se complicó por la difícil situación en el Espanyol.

En su primera experiencia lejos de su tierra ha superado todas las expectativas, se ha convertido a sus 21 años en un valor de presente para el Valencia y de mucho futuro para el fútbol español en una posición imprescindible para el juego posicional de España. Es por eso que Jorge no ha dudado en llamarla para los amistosos de preparación ante Bélgica y Dinamarca, siendo la gran sorpresa de la lista junto a la bética Rosa Márquez (también una de las artífices de la conquista del Europeo sub-19). Anna cumplirá su sueño, la guinda en su momento más dulce, cuando más difícil lo tenía. Para ella será como un máster: con Patri Guijarro como su mayor referente, tratará de pulir ciertos aspectos (mejorar la agresividad es una de sus asignaturas pendientes) y, sobre todo, disfrutar de una experiencia inolvidable. Se lo ha ganado.

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