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Anabel Medina: “Si ascendemos sin jugar en casa tendrá más mérito para España”

Alejandro Pérez @aperezgom 11-04-2019

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Volver entre los ocho mejores
países de la Copa Federación pasa, para España, por Cortrique, en Bélgica
(20-21 de abril). La capitana Anabel Medina ha convocado a Garbiñe Muguruza (19ª),
Carla Suárez (27ª), Aliona Bolsova (135ª), Georgina García (180ª) y María José
Martínez (19ª en dobles).

Si España va con un equipo de
garantías, Bélgica se queda sin su principal puntal, Elise Mertens (18ª WTA) y
no tendrá una tenista entre las 50 mejores. Van Uytvanck (52ª), Flipkens (58ª), Bonaventure (120º) y Wickmayer (124ª).
Y además son cuatro, no cinco.

En la presentación del equipo
español para asaltar el Grupo Mundial y volver a la élite tras dos años de ausencias,
la capitana de Copa Federación ha analizado en Sphera Sports la serie, el jugar
en cemento bajo techo y la situación actual del tenis femenino en la presente
temporada.

“Hay que ir muy atentas y prepararlo
sabiendo que va a ser difícil. Con la sorpresa de que no juegue su número 1 Elise
Mertens (baja conocida durante la entrevista). Ellas juegan en casa en una superficie
rápida bajo techo, que a priori es la que a España menos le gusta”, arranca la
capitana analizando el choque de dentro de unos días: “No quiere decir que no
tengamos la capacidad de jugar bien en cemento cubierto. Lo demostramos en Japón
y en muchos eventos a nivel individual”.

Sin la líder, pero con nivel: “Es
una buena noticia que Mertens no esté porque es la número 1 y la diferencia de
clasificación con el resto es grande (Mertens es la única top50, Van Uytvanck
es la 52ª). Pero son peligrosas, han ganado buenos partidos (Bonaventure llegó
a 3R en Indian Wells hace unas semanas, en su segundo Mandatory) y juegan en
casa, algo que está a su favor”.

Subir al Grupo Mundial I supondría
hacerlo jugando dos series a domicilio en pista dura cubierta, una circunstancia
que da más valor: “Si sucede el ascender sin jugar una sola eliminatoria en
casa pues tiene mucho más mérito para España”, asegura la capitana, que no esconde
su preferencia por jugar en España: “Lo que una capitana quiere cuando juega la
Copa Federación es que toque en casa, al menos en mi caso. De cuatro
eliminatorias sólo una (en La Manga, Murcia, ante Paraguay hace un año por
permanecer en el Grupo Mundial II). Si te tienes que desplazar todo se complica
más. No es lo mismo jugar en La Manga con tu público que irte a Bélgica con el
público en contra. Jugar en casa te da un subidón muy grande”.

En Bélgica jugarán en pista dura
bajo techo con la temporada de tierra empezada. De las cinco convocadas sólo
Carla (1R en Lugano) y Aliona (un ITF en Brasil y el WTA de Charleston, cinco partidos)
se han manchado ya los calcetines: “No van a poder hacer la adaptación a tierra
como se suele hacer: entrenar una o dos semanas y después jugar. Van a tener
que cambiar de dura a tierra en un día, aunque han nacido en tierra necesitan
adaptación. Es un esfuerzo grande y por eso también les estoy muy agradecida, porque
es una situación atípica el tener que estar cambiando de superficie”.

Más de tres meses de competición
dan para hacer balance de como se dibuja el año WTA. Un dato, 16 torneos y 16
campeonas diferentes: “El tenis femenino está en un momento de transición.
Están entrando en el circuito jugadoras jóvenes con mucho nivel. Está habiendo
un relevo con las más veteranas e incluso con algunas tenistas ya retiradas
como Radwanska. El relevo necesita un tiempo de adaptación para ver quien
realmente se asienta en un top10 más fijo” analiza Anabel.

El panorama es radicalmente diferente
al de no hace tantos años con los grandes títulos y primeras posiciones bien
definidas: “No es malo en absoluto. Cuando lo gana todo una queremos que haya
variedad y cuando lo ganan otras queremos que sea una. Necesitamos un poco de
tiempo de transición. Es muy difícil llegar y también lo es mantenerse”.

Esa falta de dominio permite que
semana tras semana salgan nombres haciendo grandes cosas y después, diluyéndose:
“Son jugadoras muy jóvenes. Necesitan un tiempo de asimilación y adaptación a
raíz de un resultado tan bueno como ganar un Grand Slam o Mandatory. Tienen 19
o 20 años. En la vida real con 19 años estás en la universidad y ellas están
ganando Grand Slams. Es normal que haya ese tipo altibajos” justifica la capitana.

En Bélgica, el 20 y 21 de abril, un
equipo de jóvenes y veteranas (de los 21 de Bolsova a los 36 de Martínez)
buscarán volver al Grupo Mundial I de Copa Federación. Fuera de casa, en cemento
y bajo techo. Pero nadie dijo que fuera fácil. Al frente, Anabel Medina.

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Volver entre los ocho mejores
países de la Copa Federación pasa, para España, por Cortrique, en Bélgica
(20-21 de abril). La capitana Anabel Medina ha convocado a Garbiñe Muguruza (19ª),
Carla Suárez (27ª), Aliona Bolsova (135ª), Georgina García (180ª) y María José
Martínez (19ª en dobles).

Si España va con un equipo de
garantías, Bélgica se queda sin su principal puntal, Elise Mertens (18ª WTA) y
no tendrá una tenista entre las 50 mejores. Van Uytvanck (52ª), Flipkens (58ª), Bonaventure (120º) y Wickmayer (124ª).
Y además son cuatro, no cinco.

En la presentación del equipo
español para asaltar el Grupo Mundial y volver a la élite tras dos años de ausencias,
la capitana de Copa Federación ha analizado en Sphera Sports la serie, el jugar
en cemento bajo techo y la situación actual del tenis femenino en la presente
temporada.

“Hay que ir muy atentas y prepararlo
sabiendo que va a ser difícil. Con la sorpresa de que no juegue su número 1 Elise
Mertens (baja conocida durante la entrevista). Ellas juegan en casa en una superficie
rápida bajo techo, que a priori es la que a España menos le gusta”, arranca la
capitana analizando el choque de dentro de unos días: “No quiere decir que no
tengamos la capacidad de jugar bien en cemento cubierto. Lo demostramos en Japón
y en muchos eventos a nivel individual”.

Sin la líder, pero con nivel: “Es
una buena noticia que Mertens no esté porque es la número 1 y la diferencia de
clasificación con el resto es grande (Mertens es la única top50, Van Uytvanck
es la 52ª). Pero son peligrosas, han ganado buenos partidos (Bonaventure llegó
a 3R en Indian Wells hace unas semanas, en su segundo Mandatory) y juegan en
casa, algo que está a su favor”.

Subir al Grupo Mundial I supondría
hacerlo jugando dos series a domicilio en pista dura cubierta, una circunstancia
que da más valor: “Si sucede el ascender sin jugar una sola eliminatoria en
casa pues tiene mucho más mérito para España”, asegura la capitana, que no esconde
su preferencia por jugar en España: “Lo que una capitana quiere cuando juega la
Copa Federación es que toque en casa, al menos en mi caso. De cuatro
eliminatorias sólo una (en La Manga, Murcia, ante Paraguay hace un año por
permanecer en el Grupo Mundial II). Si te tienes que desplazar todo se complica
más. No es lo mismo jugar en La Manga con tu público que irte a Bélgica con el
público en contra. Jugar en casa te da un subidón muy grande”.

En Bélgica jugarán en pista dura
bajo techo con la temporada de tierra empezada. De las cinco convocadas sólo
Carla (1R en Lugano) y Aliona (un ITF en Brasil y el WTA de Charleston, cinco partidos)
se han manchado ya los calcetines: “No van a poder hacer la adaptación a tierra
como se suele hacer: entrenar una o dos semanas y después jugar. Van a tener
que cambiar de dura a tierra en un día, aunque han nacido en tierra necesitan
adaptación. Es un esfuerzo grande y por eso también les estoy muy agradecida, porque
es una situación atípica el tener que estar cambiando de superficie”.

Más de tres meses de competición
dan para hacer balance de como se dibuja el año WTA. Un dato, 16 torneos y 16
campeonas diferentes: “El tenis femenino está en un momento de transición.
Están entrando en el circuito jugadoras jóvenes con mucho nivel. Está habiendo
un relevo con las más veteranas e incluso con algunas tenistas ya retiradas
como Radwanska. El relevo necesita un tiempo de adaptación para ver quien
realmente se asienta en un top10 más fijo” analiza Anabel.

El panorama es radicalmente diferente
al de no hace tantos años con los grandes títulos y primeras posiciones bien
definidas: “No es malo en absoluto. Cuando lo gana todo una queremos que haya
variedad y cuando lo ganan otras queremos que sea una. Necesitamos un poco de
tiempo de transición. Es muy difícil llegar y también lo es mantenerse”.

Esa falta de dominio permite que
semana tras semana salgan nombres haciendo grandes cosas y después, diluyéndose:
“Son jugadoras muy jóvenes. Necesitan un tiempo de asimilación y adaptación a
raíz de un resultado tan bueno como ganar un Grand Slam o Mandatory. Tienen 19
o 20 años. En la vida real con 19 años estás en la universidad y ellas están
ganando Grand Slams. Es normal que haya ese tipo altibajos” justifica la capitana.

En Bélgica, el 20 y 21 de abril, un
equipo de jóvenes y veteranas (de los 21 de Bolsova a los 36 de Martínez)
buscarán volver al Grupo Mundial I de Copa Federación. Fuera de casa, en cemento
y bajo techo. Pero nadie dijo que fuera fácil. Al frente, Anabel Medina.

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