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Amanda Anisimova, talento y juventud van de la mano

David Sánchez @dasanchez__ 18-09-2018

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Su actuación en el torneo WTA de Hiroshima, donde fue finalista, la semana pasada le vale para estrenar esta su condición de top 100 mundial. Lo increíble es que tan solo tiene 17 años, recién cumplidos y, con su resultado en el evento nipón, se ha convertido en la primera tenista en irrumpir entre las 100 mejores sin tener aún la mayoría de edad. 
La precocidad de Amanda Anisimova acapara todas las miradas en el circuito profesional de tenis femenino, donde la jugadora estadounidense rompe marcas con una normalidad inaudita, desde hace tiempo, especialmente por la solvencia con la que lo hace. 
Sus logros en este 2018 son aún más destacados teniendo en cuenta que no jugó durante cuatro meses –entre marzo y julio- debido a una fractura de pie sufrida en la primera ronda del torneo de Miami. Sin partidos sobre arcilla ni hierba, su regreso a la competición se produjo en el torneo de San José, en agosto, extendiendo su marca general de victorias/derrotas a 24-6 esta temporada, con 11 de esas 24 en los cuadros principales de eventos WTA. 
En Hiroshima dejó por el camino a la primera cabeza de serie del cuadro, Zhang Shuai, para alcanzar su primera final WTA, en el que fue el cuarto triunfo del año, para Amanda, sobre una top 50. “Yo solo salgo, lucho y me divierto”, dijo tras doblegar a la tenista asiática. 
Está llamada a ser una estrella en el futuro. De momento, conquista el presente aunque ya lleva haciéndolo un tiempo, en categoría júnior, donde fue finalista en Roland Garros 2016 y campeona en el US Open 2017. 
Su tenis desde el fondo de pista quema a sus oponentes y su revés certero, a dos manos, es una de sus mejores bazas. Lleva empuñando una raqueta desde los tres años, edad a la que empezó a jugar teniendo como principal referente a su hermana Maria. Pese a tener raíces rusas, Anisimova nunca ha considerado jugar por este país, sí por Estados Unidos, lugar donde se ha formado como profesional, especialmente, de la mano de su padre Konstantin que ejerce como entrenador de su hija. 
En el equipo que rodea a Anisimova también está Jaime Cortés, un colombiano, especialista en coaching, que le asesora también en facetas como la movilidad. Cortés también ayudó a su hermana hace más de quince años y conoce a la familia. “Establecimos el contacto nuevamente, hace unos años, durante un Orange Bowl (torneo juvenil) y le di (a su padre) mis observaciones sobre los aspectos a trabajar con Amanda. Desde entonces, todos los meses de diciembre le brindo asesoría ya que siempre viajo a Estados Unidos a los torneos juveniles”, comentaba Cortés en una entrevista para el portal especializado en tenis, Match Tenis. 
“Es una chica muy comprometida con lo que hace, una atleta potente. Necesita mejorar la movilidad y el segundo servicio, pero tiene una gran facilidad para progresar”, destacó, sobre ella, el exjugador estadounidense, Nick Saviano en una charla con The New York Times, el pasado año, antes de su debut en un Grand Slam en Roland Garros 2017. 
Desde Florida, donde entrena, Anisimova se curte para construir titulares. “Si no jugara a tenis, me gustaría ser cirujana”, dijo en una ocasión. La estadounidense, de momento, ya destripa el top 100 mundial con vistas a llegar muy lejos en los próximos años. 

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Su actuación en el torneo WTA de Hiroshima, donde fue finalista, la semana pasada le vale para estrenar esta su condición de top 100 mundial. Lo increíble es que tan solo tiene 17 años, recién cumplidos y, con su resultado en el evento nipón, se ha convertido en la primera tenista en irrumpir entre las 100 mejores sin tener aún la mayoría de edad. 
La precocidad de Amanda Anisimova acapara todas las miradas en el circuito profesional de tenis femenino, donde la jugadora estadounidense rompe marcas con una normalidad inaudita, desde hace tiempo, especialmente por la solvencia con la que lo hace. 
Sus logros en este 2018 son aún más destacados teniendo en cuenta que no jugó durante cuatro meses –entre marzo y julio- debido a una fractura de pie sufrida en la primera ronda del torneo de Miami. Sin partidos sobre arcilla ni hierba, su regreso a la competición se produjo en el torneo de San José, en agosto, extendiendo su marca general de victorias/derrotas a 24-6 esta temporada, con 11 de esas 24 en los cuadros principales de eventos WTA. 
En Hiroshima dejó por el camino a la primera cabeza de serie del cuadro, Zhang Shuai, para alcanzar su primera final WTA, en el que fue el cuarto triunfo del año, para Amanda, sobre una top 50. “Yo solo salgo, lucho y me divierto”, dijo tras doblegar a la tenista asiática. 
Está llamada a ser una estrella en el futuro. De momento, conquista el presente aunque ya lleva haciéndolo un tiempo, en categoría júnior, donde fue finalista en Roland Garros 2016 y campeona en el US Open 2017. 
Su tenis desde el fondo de pista quema a sus oponentes y su revés certero, a dos manos, es una de sus mejores bazas. Lleva empuñando una raqueta desde los tres años, edad a la que empezó a jugar teniendo como principal referente a su hermana Maria. Pese a tener raíces rusas, Anisimova nunca ha considerado jugar por este país, sí por Estados Unidos, lugar donde se ha formado como profesional, especialmente, de la mano de su padre Konstantin que ejerce como entrenador de su hija. 
En el equipo que rodea a Anisimova también está Jaime Cortés, un colombiano, especialista en coaching, que le asesora también en facetas como la movilidad. Cortés también ayudó a su hermana hace más de quince años y conoce a la familia. “Establecimos el contacto nuevamente, hace unos años, durante un Orange Bowl (torneo juvenil) y le di (a su padre) mis observaciones sobre los aspectos a trabajar con Amanda. Desde entonces, todos los meses de diciembre le brindo asesoría ya que siempre viajo a Estados Unidos a los torneos juveniles”, comentaba Cortés en una entrevista para el portal especializado en tenis, Match Tenis. 
“Es una chica muy comprometida con lo que hace, una atleta potente. Necesita mejorar la movilidad y el segundo servicio, pero tiene una gran facilidad para progresar”, destacó, sobre ella, el exjugador estadounidense, Nick Saviano en una charla con The New York Times, el pasado año, antes de su debut en un Grand Slam en Roland Garros 2017. 
Desde Florida, donde entrena, Anisimova se curte para construir titulares. “Si no jugara a tenis, me gustaría ser cirujana”, dijo en una ocasión. La estadounidense, de momento, ya destripa el top 100 mundial con vistas a llegar muy lejos en los próximos años. 

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