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Aerolíneas argentinas

Joel Sierra @_JoeLSierra_ 30-08-2018

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Lo dirigió durante tres cursos en
Estudiantes de La Plata, llevándolo a realizar un año 2014 de alto nivel, que
le convirtió entonces en uno de los mejores nueves rematadores y de corte
clásico de la liga argentina. Y se lo llevó consigo también al Southampton en
la segunda parte de la campaña pasada tras tener un papel secundario en el
Mónaco de Jardim, pero en el que no dejó de ejercer su impacto con goles como
recambio de todo un tótem de la posición como Radamel Falcao. Mauricio
Pellegrino y Guido Carrillo han vuelto a encontrarse en Leganés en la presente
temporada y su unión tras aterrizar a la par en Butarque está empezando a ser
casi tan positiva como la de sus días en el Ciudad de La Plata.

Dentro del necesariamente
esforzado y solidario estilo de juego pepinero y a partir de la extremadamente
valiosa herencia deportiva que ha dejado Asier Garitano, muy similar a los
preceptos de un Pellegrino que regresa a La Liga con su espléndida etapa en el
Alavés como aval, Carrillo es un delantero centro que se adapta de forma idónea
a la hora de maximizar en ataque a un equipo que parece destinado, un año más,
a ser de los que menos produzca en fase ofensiva, pese a que ha conformado una
delantera muy complementaria, de un nivel elevado respecto a lo que estaban
acostumbrados a ver en Leganés en las dos últimas temporadas y que, por tanto,
debe conducir a esta plantilla a un paso adelante en cuanto a ambición
ofensiva, aunque sin perder el norte de sus fortalezas heredadas, y a no tener
que ser tan austera en cuanto al número de ocasiones de gol por partido y a su
rentabilidad.

Guido Carrillo es el jugador de
toda La Liga que más duelos aéreos ha ganado en las dos primeras jornadas (20),
a casi el doble de distancia del segundo (Enrich) y, pese a que estamos viendo
un Leganés con un bloque medio por muchos tramos, que supone una diferenciación
clara con respecto a la era Garitano, sobre todo por el mejor catálogo de
atacantes con el que este año cuenta la plantilla y también gracias en buena
parte al más que aseado doble pivote con balón que conforma el líder del equipo
Rubén Pérez junto a Gerard Gumbau; esa superioridad y dominio del espacio aéreo
le está permitiendo al conjunto madrileño sacar muchísimo partido del juego directo, tanto con los
envíos largos como con los centros laterales. A
demás, está siendo más
mixto en sus maneras de atacar, mostrándose más dotado para avanzar juntos a
través de la posesión y para realizar una salida rasa segura que le permita
acelerar con efectivos una vez traspasada la medular y, obviamente, ha ganado
con Carrillo un preciado especialista por alto en ambas áreas, fundamental para
atacar y defender la pelota parada y que da la sensación de que puede mantener
en el tiempo esas sobresalientes cifras en las disputas aéreas.

Como valor añadido y a falta de
que desbloqueé con cifras su capacidad rematadora en zona de gol y así aumente
aún más su rendimiento y su confianza, Carrillo es un ariete que baja a recibir
de forma siempre correcta y puntual, que descarga muy bien de primeras para
poner de cara a su equipo y que este pueda realizar progresiones rápidas por
banda que retroalimenten sus movimientos buscándolo de vuelta en el corazón del
área. Esa es exactamente su jugada tipo y aunque apenas ha evolucionado desde
que salió de Argentina, es un tipo de delantero centro que ha llegado por fin a
un contexto que le beneficia claramente, donde los puntas que trabajan por el
equipo, que son capaces de agachar la cabeza y apretar los dientes y entregarse
al servicio del colectivo son fundamentales para este tipo de conjuntos
abonados a la pelea por la permanencia y que tanto necesitan erigirse en
consistentes para competir al máximo de sus posibilidades.

Un nuevo paradigma para él en el
que cuenta, asimismo, con compañeros de ataque que rellenan muy bien los
costados para generar espacios, como Michael Santos y Diego Rolan, y con los
que está casi obligado a compenetrarse de forma positiva. De hecho, Pellegrino
está optando por un equipo titular dispuesto en un 4-2-3-1, con Eraso por detrás
de Carrillo y con unas intenciones iniciales más reactivas y efusivas a la hora
de tapar líneas de pase para intentar amarrar en corto los partidos, manejarse
en marcadores cortos y afianzar su empaque y su orden defensivo; para pasar en
las segundas partes a un 4-4-2 de mayor activación y dinamismo, que es
realmente el sistema con el que el equipo mejor está funcionando y, al mismo
tiempo, con el que mejor está potenciando su juego exterior, sobre todo de la
mano de un Jonathan Silva y de un Nabil El Zhar que han comenzado el curso a un
muy buen tono. De hecho, el Leganés es junto al Eibar el equipo que más centros
al área está poniendo en este inicio liguero (26.5 por partido).

Un hecho sintomático del que
Carrillo es la principal causa y epicentro. Con él y el resto de refuerzos y
pese a las bajas muy sensibles de Diego Rico, de Nordin Amrabat y de Gabriel
Pires; el Leganés sí
no está más preparado, sí dispone de mejores recursos ofensivos para amarrar la
salvación por tercer año consecutivo con respecto al curso pasado. Y Guido
Carrillo, sin ninguna duda, es uno de esos estimables recursos a los que
Pellegrino ya está sacando partido y con mimbres para establecerse como un
factor de un impacto importante en la zona baja de La Liga a poco que el nueve
argentino consiga transformar en goles su excelente trabajo táctico en pro del
colectivo, que -eso sí que no ha cambiado en absoluto- volverá a ser la fuerza
motriz de este Leganés para continuar en la élite otro año más y, quién sabe,
si quizá para poder despegarse ligeramente de la zona de descenso a final de
temporada tras encadenar dos 17º puestos. Lo que sí está claro es que la
alianza entre el ‘Lega’, Pellegrino y Carrillo tiene el potencial para, al
menos, aspirar a ello.

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Lo dirigió durante tres cursos en
Estudiantes de La Plata, llevándolo a realizar un año 2014 de alto nivel, que
le convirtió entonces en uno de los mejores nueves rematadores y de corte
clásico de la liga argentina. Y se lo llevó consigo también al Southampton en
la segunda parte de la campaña pasada tras tener un papel secundario en el
Mónaco de Jardim, pero en el que no dejó de ejercer su impacto con goles como
recambio de todo un tótem de la posición como Radamel Falcao. Mauricio
Pellegrino y Guido Carrillo han vuelto a encontrarse en Leganés en la presente
temporada y su unión tras aterrizar a la par en Butarque está empezando a ser
casi tan positiva como la de sus días en el Ciudad de La Plata.

Dentro del necesariamente
esforzado y solidario estilo de juego pepinero y a partir de la extremadamente
valiosa herencia deportiva que ha dejado Asier Garitano, muy similar a los
preceptos de un Pellegrino que regresa a La Liga con su espléndida etapa en el
Alavés como aval, Carrillo es un delantero centro que se adapta de forma idónea
a la hora de maximizar en ataque a un equipo que parece destinado, un año más,
a ser de los que menos produzca en fase ofensiva, pese a que ha conformado una
delantera muy complementaria, de un nivel elevado respecto a lo que estaban
acostumbrados a ver en Leganés en las dos últimas temporadas y que, por tanto,
debe conducir a esta plantilla a un paso adelante en cuanto a ambición
ofensiva, aunque sin perder el norte de sus fortalezas heredadas, y a no tener
que ser tan austera en cuanto al número de ocasiones de gol por partido y a su
rentabilidad.

Guido Carrillo es el jugador de
toda La Liga que más duelos aéreos ha ganado en las dos primeras jornadas (20),
a casi el doble de distancia del segundo (Enrich) y, pese a que estamos viendo
un Leganés con un bloque medio por muchos tramos, que supone una diferenciación
clara con respecto a la era Garitano, sobre todo por el mejor catálogo de
atacantes con el que este año cuenta la plantilla y también gracias en buena
parte al más que aseado doble pivote con balón que conforma el líder del equipo
Rubén Pérez junto a Gerard Gumbau; esa superioridad y dominio del espacio aéreo
le está permitiendo al conjunto madrileño sacar muchísimo partido del juego directo, tanto con los
envíos largos como con los centros laterales. A
demás, está siendo más
mixto en sus maneras de atacar, mostrándose más dotado para avanzar juntos a
través de la posesión y para realizar una salida rasa segura que le permita
acelerar con efectivos una vez traspasada la medular y, obviamente, ha ganado
con Carrillo un preciado especialista por alto en ambas áreas, fundamental para
atacar y defender la pelota parada y que da la sensación de que puede mantener
en el tiempo esas sobresalientes cifras en las disputas aéreas.

Como valor añadido y a falta de
que desbloqueé con cifras su capacidad rematadora en zona de gol y así aumente
aún más su rendimiento y su confianza, Carrillo es un ariete que baja a recibir
de forma siempre correcta y puntual, que descarga muy bien de primeras para
poner de cara a su equipo y que este pueda realizar progresiones rápidas por
banda que retroalimenten sus movimientos buscándolo de vuelta en el corazón del
área. Esa es exactamente su jugada tipo y aunque apenas ha evolucionado desde
que salió de Argentina, es un tipo de delantero centro que ha llegado por fin a
un contexto que le beneficia claramente, donde los puntas que trabajan por el
equipo, que son capaces de agachar la cabeza y apretar los dientes y entregarse
al servicio del colectivo son fundamentales para este tipo de conjuntos
abonados a la pelea por la permanencia y que tanto necesitan erigirse en
consistentes para competir al máximo de sus posibilidades.

Un nuevo paradigma para él en el
que cuenta, asimismo, con compañeros de ataque que rellenan muy bien los
costados para generar espacios, como Michael Santos y Diego Rolan, y con los
que está casi obligado a compenetrarse de forma positiva. De hecho, Pellegrino
está optando por un equipo titular dispuesto en un 4-2-3-1, con Eraso por detrás
de Carrillo y con unas intenciones iniciales más reactivas y efusivas a la hora
de tapar líneas de pase para intentar amarrar en corto los partidos, manejarse
en marcadores cortos y afianzar su empaque y su orden defensivo; para pasar en
las segundas partes a un 4-4-2 de mayor activación y dinamismo, que es
realmente el sistema con el que el equipo mejor está funcionando y, al mismo
tiempo, con el que mejor está potenciando su juego exterior, sobre todo de la
mano de un Jonathan Silva y de un Nabil El Zhar que han comenzado el curso a un
muy buen tono. De hecho, el Leganés es junto al Eibar el equipo que más centros
al área está poniendo en este inicio liguero (26.5 por partido).

Un hecho sintomático del que
Carrillo es la principal causa y epicentro. Con él y el resto de refuerzos y
pese a las bajas muy sensibles de Diego Rico, de Nordin Amrabat y de Gabriel
Pires; el Leganés sí
no está más preparado, sí dispone de mejores recursos ofensivos para amarrar la
salvación por tercer año consecutivo con respecto al curso pasado. Y Guido
Carrillo, sin ninguna duda, es uno de esos estimables recursos a los que
Pellegrino ya está sacando partido y con mimbres para establecerse como un
factor de un impacto importante en la zona baja de La Liga a poco que el nueve
argentino consiga transformar en goles su excelente trabajo táctico en pro del
colectivo, que -eso sí que no ha cambiado en absoluto- volverá a ser la fuerza
motriz de este Leganés para continuar en la élite otro año más y, quién sabe,
si quizá para poder despegarse ligeramente de la zona de descenso a final de
temporada tras encadenar dos 17º puestos. Lo que sí está claro es que la
alianza entre el ‘Lega’, Pellegrino y Carrillo tiene el potencial para, al
menos, aspirar a ello.

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