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25 puntos para Australia

El Festival de Eurovisión se ha convertido, en los últimos años, en una de las citas ineludibles para todos los aficionados a las redes sociales, los memes y, aunque cada vez más en un segundo plano, la música. Los países cada vez se proponen encontrar un representante de lo más variopinto para llamar la atención y, al menos, grabarse en nuestro recuerdo ya que el festival en sí, cada año, se parece más al wrestling. Una competición de dudosa regularidad donde la victoria se la reparten los tres o cuatro protagonistas de siempre y lo vemos, únicamente, por el espectáculo. Por los “loles”, que se diría en Twitter.

Hasta tal punto de mediatización ha llegado el festival de música donde la música es lo menos importante que se ha incluido la participación de Australia. Un país que, por motivos obvios, no entraría en la lógica que participe en un festival europeo. En 2015 se incluyó al país oceánico en Eurovisión y, no contentos con participar, únicamente, ganaron las semifinales en 2016 y 2019.

La occidentalización de Australia aumenta cada año y es habitual ver a deportistas australianos triunfar en el fútbol europeo, en la NBA o, donde siempre lo han hecho: en el Campeonato del Mundo de MotoGP.

Wayne Gardner logró 18 victorias en la categoría reina en los años ’80 y fue campeón del mundo en 1987. El relevo lo tomó uno de los mejores pilotos de todos los tiempos: Mick Doohan. Su explosión, tal vez, fue algo tardía para lo que estamos acostumbrados en la actualidad, donde los pilotos debutan con 15 o 16 años e inmediatamente se convierten en estrellas. Pero Doohan fue el gran dominador del motociclismo en los años ’90 y logró cinco campeonatos de forma consecutiva entre 1994 y 1998. Ya en el siglo XXI, su relevó lo tomó Casey Stoner. Su retirada temprana, tras la temporada 2012, a sus 27 años, agrandó aún más la leyenda de uno de los pilotos más espectaculares de la historia. El único capaz de ser campeón del mundo con Ducati y de batir a Valentino Rossi, Jorge Lorenzo, Dani Pedrosa, Nicky Hayden… el destino nos arrebató sus duelos con Marc Márquez, que habrían aumentado la épica del campeonato a niveles insospechados.

Desde que el ‘27’ colgó los guantes para irse a pescar, una decisión que demuestra, por si quedaba alguna duda, que es una de las personalidades más abrumadoras que ha pasado por el paddock y que la vida, sin importar si estás en la cima o en lo más hondo, se trata de buscar la felicidad, Australia se ha quedado huérfana de ese gran campeón. Gardner triunfó en los ’80, Doohan en los ’90, y Stoner en el final de la década de los 2000 y principios de 2010. ¿Quién tomará ese relevo? Hay dos nombres claves: Jack Miller y Remy Gardner.

Remy Gardner, en 2021. (Imago)

Jack Miller es uno de los pilotos más rápidos de la parrilla, y lo demostró desde su llegada a la categoría pequeña, pero su irregularidad, su temperamento y su personalidad para saltar de Moto3 a MotoGP, directamente, por el momento, le han privado de ser campeón del mundo. En Moto2, probablemente, podría haberlo sido por su estilo de pilotaje y su talento, pero su ambición le permitió saltarse la categoría intermedia. En 2012, en el equipo oficial de Ducati, suma dos victorias consecutivas y es uno de los grandes favoritos. Tiene la mejor moto de la parrilla, ha adquirido la madurez y regularidad necesaria para ser campeón, y es la gran esperanza australiana.

Remy, por su parte, hijo de Wayne Gardner, no destacó en sus primeros años en Moto3 ni en Moto2, pero en la temporada 2020 dio un salto de calidad. Fue 6º en el campeonato y logró su primera victoria. En 2021, en la categoría intermedia, lidera el mundial actualmente y, con una de las motos más competitivas, se ha ganado ser favorito al título gracias a su perseverancia y su capacidad para apurar frenadas y encontrar el hueco para adelantar donde otros ni pensarían en meter la moto.

Han pasado casi diez años desde el último campeón mundial procedente de Australia, y tanto Jack Miller como Remy Gardner mantienen en vilo a los australianos cada domingo con la esperanza de volver a disfrutar de un título y gritar, como si de Eurovisión se tratase, con cada victoria: “Australia, 25 points”.

Imagen de cabecera: Imago

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El Festival de Eurovisión se ha convertido, en los últimos años, en una de las citas ineludibles para todos los aficionados a las redes sociales, los memes y, aunque cada vez más en un segundo plano, la música. Los países cada vez se proponen encontrar un representante de lo más variopinto para llamar la atención y, al menos, grabarse en nuestro recuerdo ya que el festival en sí, cada año, se parece más al wrestling. Una competición de dudosa regularidad donde la victoria se la reparten los tres o cuatro protagonistas de siempre y lo vemos, únicamente, por el espectáculo. Por los “loles”, que se diría en Twitter.

Hasta tal punto de mediatización ha llegado el festival de música donde la música es lo menos importante que se ha incluido la participación de Australia. Un país que, por motivos obvios, no entraría en la lógica que participe en un festival europeo. En 2015 se incluyó al país oceánico en Eurovisión y, no contentos con participar, únicamente, ganaron las semifinales en 2016 y 2019.

La occidentalización de Australia aumenta cada año y es habitual ver a deportistas australianos triunfar en el fútbol europeo, en la NBA o, donde siempre lo han hecho: en el Campeonato del Mundo de MotoGP.

Wayne Gardner logró 18 victorias en la categoría reina en los años ’80 y fue campeón del mundo en 1987. El relevo lo tomó uno de los mejores pilotos de todos los tiempos: Mick Doohan. Su explosión, tal vez, fue algo tardía para lo que estamos acostumbrados en la actualidad, donde los pilotos debutan con 15 o 16 años e inmediatamente se convierten en estrellas. Pero Doohan fue el gran dominador del motociclismo en los años ’90 y logró cinco campeonatos de forma consecutiva entre 1994 y 1998. Ya en el siglo XXI, su relevó lo tomó Casey Stoner. Su retirada temprana, tras la temporada 2012, a sus 27 años, agrandó aún más la leyenda de uno de los pilotos más espectaculares de la historia. El único capaz de ser campeón del mundo con Ducati y de batir a Valentino Rossi, Jorge Lorenzo, Dani Pedrosa, Nicky Hayden… el destino nos arrebató sus duelos con Marc Márquez, que habrían aumentado la épica del campeonato a niveles insospechados.

Desde que el ‘27’ colgó los guantes para irse a pescar, una decisión que demuestra, por si quedaba alguna duda, que es una de las personalidades más abrumadoras que ha pasado por el paddock y que la vida, sin importar si estás en la cima o en lo más hondo, se trata de buscar la felicidad, Australia se ha quedado huérfana de ese gran campeón. Gardner triunfó en los ’80, Doohan en los ’90, y Stoner en el final de la década de los 2000 y principios de 2010. ¿Quién tomará ese relevo? Hay dos nombres claves: Jack Miller y Remy Gardner.

Remy Gardner, en 2021. (Imago)

Jack Miller es uno de los pilotos más rápidos de la parrilla, y lo demostró desde su llegada a la categoría pequeña, pero su irregularidad, su temperamento y su personalidad para saltar de Moto3 a MotoGP, directamente, por el momento, le han privado de ser campeón del mundo. En Moto2, probablemente, podría haberlo sido por su estilo de pilotaje y su talento, pero su ambición le permitió saltarse la categoría intermedia. En 2012, en el equipo oficial de Ducati, suma dos victorias consecutivas y es uno de los grandes favoritos. Tiene la mejor moto de la parrilla, ha adquirido la madurez y regularidad necesaria para ser campeón, y es la gran esperanza australiana.

Remy, por su parte, hijo de Wayne Gardner, no destacó en sus primeros años en Moto3 ni en Moto2, pero en la temporada 2020 dio un salto de calidad. Fue 6º en el campeonato y logró su primera victoria. En 2021, en la categoría intermedia, lidera el mundial actualmente y, con una de las motos más competitivas, se ha ganado ser favorito al título gracias a su perseverancia y su capacidad para apurar frenadas y encontrar el hueco para adelantar donde otros ni pensarían en meter la moto.

Han pasado casi diez años desde el último campeón mundial procedente de Australia, y tanto Jack Miller como Remy Gardner mantienen en vilo a los australianos cada domingo con la esperanza de volver a disfrutar de un título y gritar, como si de Eurovisión se tratase, con cada victoria: “Australia, 25 points”.

Imagen de cabecera: Imago

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Sergio Merino Rueda @SergioMerino8
20-09-2022