_Atletismo

22 mujeres, 22 sueños

El atletismo se hace grande en unos Juegos Olímpicos. Durante nueve días, los que corresponden prácticamente a la segunda y última semana de Tokio 2020, acapara todos los focos. Destrona al fútbol como deporte rey, y la cita olímpica el mayor logro que puede lograr cualquier atleta en su carrera profesional.

22 mujeres forman parte de una expedición española que tratará de romper todas las barreras en la capital nipona. No en vano, el deporte femenino español solo ha logrado tres medallas en atletismo a lo largo de toda su historia: la conseguida por María Vasco en Sydney 2000 (bronce en 20km marcha) y el primer oro de la historia, el de Ruth Beitia en Rio (salto de altura). Además, Ruth fue 4ª en Londres 2012, pero la suspensión de la rusa Shkolina le dio el bronce este mismo año.

Precisamente, una marchadora y una saltadora son las más claras opciones de metal de España en estos Juegos Olímpicos. La primera, una María Pérez que figura quinta en el ranking, es campeona de Europa y posee los récords nacionales en 3.000 metros, 20km y 35km. Fue en Berlín donde conquistó el oro, a pesar de que no partía entre las favoritas, pero desde entonces su nombre figura entre las atletas europeas a tener en cuenta. Hace tiempo que se posicionó como la mejor del continente, pero por delante tiene tres rivales chinas (Liu, Yang y Qieyang) que monopolizaron el podio del último Mundial celebrado en Doha, el tercero consecutivo en el que se alzaban con las tres medallas.

María, que acabó octava bajo el calor abrasador de Catar, reconoció que el objetivo no era conseguir presea, sino una plaza en Tokio. Sensación térmica de 42,5 grados, humedad y agobio, calidad del aire deficiente, arena que se te pega en la cara… durante los días previos a la prueba llegó a decir que perfectamente podía acabar en el hospital. A pesar de algunos calambres y problemas estomacales, pasó la prueba y sacó el billete para los Juegos, como también hizo la onubense Laura García-Caro (11ª del mundo) y la catalana Raquel González (16ª).

La otra gran esperanza es Ana Peleteiro, especialista en triple salto, séptima en el ranking de World Athletics, campeona de Europa en 2019 y subcampeona este mismo año. Como María, es la gran favorita entre las deportistas del viejo continente, pero tiene por delante grandes figuras muy difíciles de batir en unos Juegos Olímpicos, entre ellas una Yulimar Rojas que es vigente campeona mundial y subcampeona olímpica (y con quien tiene la suerte de entrenar a menudo). La gallega fue sexta en Doha, donde vivió una experiencia de lo más ingrata por problemas físicos y psicológicos, la falta de apoyo del público y tener que sufrir un episodio machista en el hotel de concentración. Una lesión le dejó fuera de los Juegos de Rio, pero esta vez llega en plenitud, con el carisma que le caracteriza y soñando con una medalla. “Para luchar por una habrá que saltar 15 metros”, cuenta en una entrevista. Una barrera que nunca ha superado ninguna española y que espera derrumbar en Tokio.

La otra gran cara reconocible del atletismo español en estos Juegos es María Vicente, todavía lejos de las estrellas del pentatlón pero con un talento precoz con el que espera dejar impronta. Será la más joven del equipo y la única junto a Sara Gallego (4×100 mixtos) y Jael Bestué (200 metros) en haber nacido en este siglo. Esta última, de padre guineano, puede presumir de contar con una plata mundial en categoría sub-18. La veremos lejos de las finales por ahora, pero… ¿quién sabe en el futuro?

Si no falta juventud, tampoco veteranía. Hasta siete mujeres nacidas en los años ochenta. Tres de ellas competirán en Maratón: Elena Loyo (la mayor, con 38 años), Marta Galimany (35) y Laura Méndez (32). Aauri Bokesa (32) en 400 metros, Natalia Romero (32) en 800 metros, Laura Redondo (33) en martillo y la ya mencionada Raquel González (marcha) completan el grupo. La atleta que correrá la prueba reina y la distancia más corta (100m) es María Isabel Pérez, la atleta nacida en España que más rápido ha corrido 60 metros en competición oficial (logró 7.28 en enero y 7.25 en febrero), quedándose en los campeonatos de Andalucía a solo dos centésimas del récord nacional. En distancias largas asoma la cabeza una Esther Guerrero (1.500m) que fue proclamada mejor atleta española en 2020 tras hacer historia en los Campeonatos de España al lograr el primer doblete femenino en el medio fondo en los últimos 44 años (también conquistó el oro en 800m). Junto a ella una Marta Pérez que roza el top-30 en el ranking. En 5.000, la madrileña Lucía Rodríguez participará a sus 22 años en sus primeros Juegos Olímpicos.

 En carreras de obstáculos, la delegación española perdió a su mejor baza hace unos días, cuando una inoportuna lesión dejó fuera de juego a Irene Sánchez-Escribano a tan solo una semana de viajar a Tokio. Especialista en 3.000 obstáculos, deja sola a Carolina Robles (40ª del mundo). En 110 vallas estará la irundarra Teresa Errandonea, quien hace tres años veía imposible estar en unos Juegos y hoy será la única representante femenina en esta categoría, junto a todo un medallista olímpico como es Orlando Ortega.

La saltadora de longitud Fátima Diamé, que se ha sobrepuesto a numerosas lesiones para estar en Tokio (pasó de no poder correr a lograr la plata en el campeonato de España celebrado en Getafe el pasado mes de junio), la récord nacional de lanzamiento de peso Belén Toimil y la velocista Laura Bueno (integrante del 4×400 mixto) cierran la expedición española con muchos sueños que cumplir. El primero, estar allí, ya lo pueden tachar.

Imagen de cabecera: Real Federación Española de Atletismo (@atletismoRFEA)

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El atletismo se hace grande en unos Juegos Olímpicos. Durante nueve días, los que corresponden prácticamente a la segunda y última semana de Tokio 2020, acapara todos los focos. Destrona al fútbol como deporte rey, y la cita olímpica el mayor logro que puede lograr cualquier atleta en su carrera profesional.

22 mujeres forman parte de una expedición española que tratará de romper todas las barreras en la capital nipona. No en vano, el deporte femenino español solo ha logrado tres medallas en atletismo a lo largo de toda su historia: la conseguida por María Vasco en Sydney 2000 (bronce en 20km marcha) y el primer oro de la historia, el de Ruth Beitia en Rio (salto de altura). Además, Ruth fue 4ª en Londres 2012, pero la suspensión de la rusa Shkolina le dio el bronce este mismo año.

Precisamente, una marchadora y una saltadora son las más claras opciones de metal de España en estos Juegos Olímpicos. La primera, una María Pérez que figura quinta en el ranking, es campeona de Europa y posee los récords nacionales en 3.000 metros, 20km y 35km. Fue en Berlín donde conquistó el oro, a pesar de que no partía entre las favoritas, pero desde entonces su nombre figura entre las atletas europeas a tener en cuenta. Hace tiempo que se posicionó como la mejor del continente, pero por delante tiene tres rivales chinas (Liu, Yang y Qieyang) que monopolizaron el podio del último Mundial celebrado en Doha, el tercero consecutivo en el que se alzaban con las tres medallas.

María, que acabó octava bajo el calor abrasador de Catar, reconoció que el objetivo no era conseguir presea, sino una plaza en Tokio. Sensación térmica de 42,5 grados, humedad y agobio, calidad del aire deficiente, arena que se te pega en la cara… durante los días previos a la prueba llegó a decir que perfectamente podía acabar en el hospital. A pesar de algunos calambres y problemas estomacales, pasó la prueba y sacó el billete para los Juegos, como también hizo la onubense Laura García-Caro (11ª del mundo) y la catalana Raquel González (16ª).

La otra gran esperanza es Ana Peleteiro, especialista en triple salto, séptima en el ranking de World Athletics, campeona de Europa en 2019 y subcampeona este mismo año. Como María, es la gran favorita entre las deportistas del viejo continente, pero tiene por delante grandes figuras muy difíciles de batir en unos Juegos Olímpicos, entre ellas una Yulimar Rojas que es vigente campeona mundial y subcampeona olímpica (y con quien tiene la suerte de entrenar a menudo). La gallega fue sexta en Doha, donde vivió una experiencia de lo más ingrata por problemas físicos y psicológicos, la falta de apoyo del público y tener que sufrir un episodio machista en el hotel de concentración. Una lesión le dejó fuera de los Juegos de Rio, pero esta vez llega en plenitud, con el carisma que le caracteriza y soñando con una medalla. “Para luchar por una habrá que saltar 15 metros”, cuenta en una entrevista. Una barrera que nunca ha superado ninguna española y que espera derrumbar en Tokio.

La otra gran cara reconocible del atletismo español en estos Juegos es María Vicente, todavía lejos de las estrellas del pentatlón pero con un talento precoz con el que espera dejar impronta. Será la más joven del equipo y la única junto a Sara Gallego (4×100 mixtos) y Jael Bestué (200 metros) en haber nacido en este siglo. Esta última, de padre guineano, puede presumir de contar con una plata mundial en categoría sub-18. La veremos lejos de las finales por ahora, pero… ¿quién sabe en el futuro?

Si no falta juventud, tampoco veteranía. Hasta siete mujeres nacidas en los años ochenta. Tres de ellas competirán en Maratón: Elena Loyo (la mayor, con 38 años), Marta Galimany (35) y Laura Méndez (32). Aauri Bokesa (32) en 400 metros, Natalia Romero (32) en 800 metros, Laura Redondo (33) en martillo y la ya mencionada Raquel González (marcha) completan el grupo. La atleta que correrá la prueba reina y la distancia más corta (100m) es María Isabel Pérez, la atleta nacida en España que más rápido ha corrido 60 metros en competición oficial (logró 7.28 en enero y 7.25 en febrero), quedándose en los campeonatos de Andalucía a solo dos centésimas del récord nacional. En distancias largas asoma la cabeza una Esther Guerrero (1.500m) que fue proclamada mejor atleta española en 2020 tras hacer historia en los Campeonatos de España al lograr el primer doblete femenino en el medio fondo en los últimos 44 años (también conquistó el oro en 800m). Junto a ella una Marta Pérez que roza el top-30 en el ranking. En 5.000, la madrileña Lucía Rodríguez participará a sus 22 años en sus primeros Juegos Olímpicos.

 En carreras de obstáculos, la delegación española perdió a su mejor baza hace unos días, cuando una inoportuna lesión dejó fuera de juego a Irene Sánchez-Escribano a tan solo una semana de viajar a Tokio. Especialista en 3.000 obstáculos, deja sola a Carolina Robles (40ª del mundo). En 110 vallas estará la irundarra Teresa Errandonea, quien hace tres años veía imposible estar en unos Juegos y hoy será la única representante femenina en esta categoría, junto a todo un medallista olímpico como es Orlando Ortega.

La saltadora de longitud Fátima Diamé, que se ha sobrepuesto a numerosas lesiones para estar en Tokio (pasó de no poder correr a lograr la plata en el campeonato de España celebrado en Getafe el pasado mes de junio), la récord nacional de lanzamiento de peso Belén Toimil y la velocista Laura Bueno (integrante del 4×400 mixto) cierran la expedición española con muchos sueños que cumplir. El primero, estar allí, ya lo pueden tachar.

Imagen de cabecera: Real Federación Española de Atletismo (@atletismoRFEA)

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