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20 años después

David Orenes @david_lrl 16-06-2018

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Irán solo contaba con
una victoria en la Copa del Mundo. Fue hace exactamente 20 años, en la segunda
participación de los persas en el torneo. Su debut fue ilusionante: Ante la
Yugoslavia de Mijatovic, Mihajlovic, Kovacevic, Stankovic y Milosevic sólo
cedieron un gol a los 72 minutos de partido. El segundo encuentro, pues,
contaba con unos alicientes ya de por sí acrecentados por su rival: Estados
Unidos.

Los tintes políticos y
la trascendencia que ganó el encuentro por la posibilidad real de acceder a los
octavos de final hicieron que el país se volcara con su selección. Incluso el
gobierno permitió por primera vez que las mujeres pudieran ver fútbol a través
de la televisión. 20.000 iraníes inundaron Gerland para presenciar el primer
triunfo mundialista de su historia, precisamente ante la ‘gran bestia’ (así la
llamaban).

Los dos paises se
encontraban enfrentados desde 1979, tras el triunfo de la revolución islámica.
George Bush llegó a incluir a Irán en su ‘Eje del Mal’ y el riesgo de un
conflicto bélico fue latente durante muchos años. La FIFA, por ello, hizo lo
posible porque reinara la paz y por ello ambas selecciones se hicieron
obsequios antes de que el árbitro pitara el inicio. Fue un choque espectacular,
donde los norteamericanos tuvieron hasta tres tiros a los palos mientras que
Irán fue un martillo pilón. El primer gol llegó en un remate de cabeza
sensacional de Estili, que remató completamente solo en el área. El segundo, en
un contraataque que pilló desprevenido a la defensa yankee, ajusticiada por
Mahdavikia. USA solo pudo recortar al final con fortuna, pero poco le sirvió
para mantenerse en el Mundial.

Aquella victoria se
celebró en Teherán como si su país acabase de ganar el trofeo. Poco importó la
derrota posterior ante Alemania. Irán acababa de hacer historia, tal y como
hizo el cuadro de Carlos Queiroz en el Zenit Arena de San Petersburgo. Con un
juego más bien pragmático, los persas tuvieron que sobrevivir a un aluvión de
juego eléctrico y de calidad de los marroquíes, que rozaron la perfección en la
primera parte. Irán no solo aguantó, sino que tuvo la ocasión más clara en las
botas de Azmoun. Falló ante Munir, el portero del Numancia.

En la segunda parte,
Irán neutralizó a Marruecos, al que se le apagaron todas sus luces, más si cabe
tras la lesión de Amrabat. Queiroz apostó por Amiri en lugar de Taremi en un
centro del campo más defensivo, y éste le respondió con un partidazo. Los
persas acabarían con la portería a cero, como en 18 de los últimos 23 partidos
de competición.

Irán no tiraría a puerta
en los segundos 45 minutos y le bastaría con botar un córner y que un defensor
rival rematase contra su portería para llevarse un botín casi milagroso. En
esta ocasión, en las gradas rusas las mujeres de Irán celebraron dos victorias:
La de su equipo y la de disfrutar del fútbol con libertad (Irán es el único
país que les prohíbe acudir a los estadios). En un día histórico, el equipo de
Queiroz, portugués de nacimiento, acaba la primera jornada por delante de los
dos últimos campeones de Europa. Casi nada.

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Irán solo contaba con
una victoria en la Copa del Mundo. Fue hace exactamente 20 años, en la segunda
participación de los persas en el torneo. Su debut fue ilusionante: Ante la
Yugoslavia de Mijatovic, Mihajlovic, Kovacevic, Stankovic y Milosevic sólo
cedieron un gol a los 72 minutos de partido. El segundo encuentro, pues,
contaba con unos alicientes ya de por sí acrecentados por su rival: Estados
Unidos.

Los tintes políticos y
la trascendencia que ganó el encuentro por la posibilidad real de acceder a los
octavos de final hicieron que el país se volcara con su selección. Incluso el
gobierno permitió por primera vez que las mujeres pudieran ver fútbol a través
de la televisión. 20.000 iraníes inundaron Gerland para presenciar el primer
triunfo mundialista de su historia, precisamente ante la ‘gran bestia’ (así la
llamaban).

Los dos paises se
encontraban enfrentados desde 1979, tras el triunfo de la revolución islámica.
George Bush llegó a incluir a Irán en su ‘Eje del Mal’ y el riesgo de un
conflicto bélico fue latente durante muchos años. La FIFA, por ello, hizo lo
posible porque reinara la paz y por ello ambas selecciones se hicieron
obsequios antes de que el árbitro pitara el inicio. Fue un choque espectacular,
donde los norteamericanos tuvieron hasta tres tiros a los palos mientras que
Irán fue un martillo pilón. El primer gol llegó en un remate de cabeza
sensacional de Estili, que remató completamente solo en el área. El segundo, en
un contraataque que pilló desprevenido a la defensa yankee, ajusticiada por
Mahdavikia. USA solo pudo recortar al final con fortuna, pero poco le sirvió
para mantenerse en el Mundial.

Aquella victoria se
celebró en Teherán como si su país acabase de ganar el trofeo. Poco importó la
derrota posterior ante Alemania. Irán acababa de hacer historia, tal y como
hizo el cuadro de Carlos Queiroz en el Zenit Arena de San Petersburgo. Con un
juego más bien pragmático, los persas tuvieron que sobrevivir a un aluvión de
juego eléctrico y de calidad de los marroquíes, que rozaron la perfección en la
primera parte. Irán no solo aguantó, sino que tuvo la ocasión más clara en las
botas de Azmoun. Falló ante Munir, el portero del Numancia.

En la segunda parte,
Irán neutralizó a Marruecos, al que se le apagaron todas sus luces, más si cabe
tras la lesión de Amrabat. Queiroz apostó por Amiri en lugar de Taremi en un
centro del campo más defensivo, y éste le respondió con un partidazo. Los
persas acabarían con la portería a cero, como en 18 de los últimos 23 partidos
de competición.

Irán no tiraría a puerta
en los segundos 45 minutos y le bastaría con botar un córner y que un defensor
rival rematase contra su portería para llevarse un botín casi milagroso. En
esta ocasión, en las gradas rusas las mujeres de Irán celebraron dos victorias:
La de su equipo y la de disfrutar del fútbol con libertad (Irán es el único
país que les prohíbe acudir a los estadios). En un día histórico, el equipo de
Queiroz, portugués de nacimiento, acaba la primera jornada por delante de los
dos últimos campeones de Europa. Casi nada.

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