_Otros

120 millones y luchar por no descender

Diego G. Argota @DiegoGArgota21 04-09-2018

etiquetas:

“Si seguimos así vamos a pelear por el descenso”, decía Antointe Griezmann a finales de agosto del año pasado cuando el Atlético, tras sus dos compromisos primeros ligueros ante Girona y Leganés, solo contaba con dos puntos en su casillero. Al final de temporada, el equipo rojiblanco acabó como subcampeón de Liga y alzó la Europa League que le dio opción a disputar la Supercopa continental. El Atlético no es que no coqueteara con el descenso, es que ni siquiera se asomó por esas zonas tras su primera victoria en la jornada siguiente. Ese toque de atención, exagerado pero necesario, ayudó a liberar tensiones.

Este año, el Atlético lleva cuatro puntos de nueve posibles, habiendo empatado con Valencia, ganando con muy mala cara al Rayo Vallecano e hincado la rodilla en Balaídos. Pone los pies en el suelo a un equipo del que se han dicho barbaridades a raíz de la buena incursión en el mercado de fichajes que ha tenido y le enseña de nuevo que su senda del éxito solo conoce dos variables: el trabajo y el esfuerzo. “Estoy más tranquilo que nunca, es un toque de atención”, decía Simeone tras la derrota.

No. El Atlético no descenderá este año, como tampoco lo hizo el curso pasado. Y no, el Atlético no se ha gastado 120 millones de euros, como nos quieren hacer ver jornada tras jornada. Porque el gasto total, si bien enseñan en cualquier clase de matemáticas de primaria, es lo que uno paga menos lo que uno ingresa. Es decir, si yo compro cuatro manzanas pero vendo tres, algo de dinero recupero y la otra me la como.

Y ahí, el Atlético, que suele comprar por el mismo valor (o menos) de lo que ingresa, ha fichado este año por 120 millones de euros, pero ha vendido por 80 millones (y poniendo en cuarentena que Gaitán se haya ido solo por cinco kilos). Es decir, se ha dejado 40 millones de euros. En la suma de las últimas cinco temporadas, por cierto, el Atlético solo se ha gastado 12 millones en total. O lo que es lo mismo, tres millones de inversión por año.

Y ha cerrado una plantilla de ensueño, quizás la mejor de toda su historia, con prácticamente dos jugadores por puesto, con muchos componentes con una gran polivalencia, con muchas posibilidades de juego y de esquemas y con todos sus jugadores, salvo Adán, con experiencia con sus selecciones. Hay que puntualizar en Juanfran, que hace años que ya no es internacional; en Vitolo, a quien las lesiones le han cortado las alas con España y en Rodri, que empieza a desperezarse con los mayores.

El Atlético ha cambiado Los Ángeles de San Rafael por Singapur e Italia. Ha visto como la totalidad de sus jugadores llegaban tarde por haber disputado el Mundial y algunos vitales como Griezmann, Lucas o el recién llegado Lemar sin apenas descanso. Ha tenido que preparar sobre la marcha un partido exigente ante el eterno rival.

Los inicios nunca son buenos. Pesan las piernas más de lo debido, cuesta coger el ritmo y no es noticia que, pese a tener esta gran plantilla, Simeone haya hecho el peor arranque liguero desde que se sienta en el banquillo colchonero. Muchos, en cambio, firmarían ese arranque por contar en sus vitrinas con el torneo ganado hace apenas quince días.

Una fecha en la que, tras exhibición ante el Real Madrid, quien hoy critica el hacer rojiblanco soñaba con un triplete que veía seguro, hablaba de Champions League como si se contara con más de 10 en las vitrinas y de campeonato de Liga como si en ella no estuvieran Messi y compañía. Ni tanto ni tan calvo.

El paso adelante es notorio. Económicamente el Atlético está a día de hoy a años luz de Valencia, Sevilla, Athletic o Villarreal. Pero está igual o más lejos por arriba en los mismos términos de Real Madrid y Barcelona. El fútbol, en cambio, no dice lo mismo. El Atlético puede perder con cualquiera, pero también le puede disputar el título a los dos titanes. Y al final, a poco que se entone, respeten las lesiones y cuajen los nuevos, acabará metido entre los tres primeros, molestando como siempre a los dos de arriba y disputándoles los títulos. Como cada temporada que el dúo argentino se sienta en el banquillo.

Sp_

siguenos en:

©2019 Copyright Sphera Sports | Derechos reservados

“Si seguimos así vamos a pelear por el descenso”, decía Antointe Griezmann a finales de agosto del año pasado cuando el Atlético, tras sus dos compromisos primeros ligueros ante Girona y Leganés, solo contaba con dos puntos en su casillero. Al final de temporada, el equipo rojiblanco acabó como subcampeón de Liga y alzó la Europa League que le dio opción a disputar la Supercopa continental. El Atlético no es que no coqueteara con el descenso, es que ni siquiera se asomó por esas zonas tras su primera victoria en la jornada siguiente. Ese toque de atención, exagerado pero necesario, ayudó a liberar tensiones.

Este año, el Atlético lleva cuatro puntos de nueve posibles, habiendo empatado con Valencia, ganando con muy mala cara al Rayo Vallecano e hincado la rodilla en Balaídos. Pone los pies en el suelo a un equipo del que se han dicho barbaridades a raíz de la buena incursión en el mercado de fichajes que ha tenido y le enseña de nuevo que su senda del éxito solo conoce dos variables: el trabajo y el esfuerzo. “Estoy más tranquilo que nunca, es un toque de atención”, decía Simeone tras la derrota.

No. El Atlético no descenderá este año, como tampoco lo hizo el curso pasado. Y no, el Atlético no se ha gastado 120 millones de euros, como nos quieren hacer ver jornada tras jornada. Porque el gasto total, si bien enseñan en cualquier clase de matemáticas de primaria, es lo que uno paga menos lo que uno ingresa. Es decir, si yo compro cuatro manzanas pero vendo tres, algo de dinero recupero y la otra me la como.

Y ahí, el Atlético, que suele comprar por el mismo valor (o menos) de lo que ingresa, ha fichado este año por 120 millones de euros, pero ha vendido por 80 millones (y poniendo en cuarentena que Gaitán se haya ido solo por cinco kilos). Es decir, se ha dejado 40 millones de euros. En la suma de las últimas cinco temporadas, por cierto, el Atlético solo se ha gastado 12 millones en total. O lo que es lo mismo, tres millones de inversión por año.

Y ha cerrado una plantilla de ensueño, quizás la mejor de toda su historia, con prácticamente dos jugadores por puesto, con muchos componentes con una gran polivalencia, con muchas posibilidades de juego y de esquemas y con todos sus jugadores, salvo Adán, con experiencia con sus selecciones. Hay que puntualizar en Juanfran, que hace años que ya no es internacional; en Vitolo, a quien las lesiones le han cortado las alas con España y en Rodri, que empieza a desperezarse con los mayores.

El Atlético ha cambiado Los Ángeles de San Rafael por Singapur e Italia. Ha visto como la totalidad de sus jugadores llegaban tarde por haber disputado el Mundial y algunos vitales como Griezmann, Lucas o el recién llegado Lemar sin apenas descanso. Ha tenido que preparar sobre la marcha un partido exigente ante el eterno rival.

Los inicios nunca son buenos. Pesan las piernas más de lo debido, cuesta coger el ritmo y no es noticia que, pese a tener esta gran plantilla, Simeone haya hecho el peor arranque liguero desde que se sienta en el banquillo colchonero. Muchos, en cambio, firmarían ese arranque por contar en sus vitrinas con el torneo ganado hace apenas quince días.

Una fecha en la que, tras exhibición ante el Real Madrid, quien hoy critica el hacer rojiblanco soñaba con un triplete que veía seguro, hablaba de Champions League como si se contara con más de 10 en las vitrinas y de campeonato de Liga como si en ella no estuvieran Messi y compañía. Ni tanto ni tan calvo.

El paso adelante es notorio. Económicamente el Atlético está a día de hoy a años luz de Valencia, Sevilla, Athletic o Villarreal. Pero está igual o más lejos por arriba en los mismos términos de Real Madrid y Barcelona. El fútbol, en cambio, no dice lo mismo. El Atlético puede perder con cualquiera, pero también le puede disputar el título a los dos titanes. Y al final, a poco que se entone, respeten las lesiones y cuajen los nuevos, acabará metido entre los tres primeros, molestando como siempre a los dos de arriba y disputándoles los títulos. Como cada temporada que el dúo argentino se sienta en el banquillo.

etiquetas:

_Otros

Proyectos que suman

Sara Giménez @_SaraGimenez
22-12-2021

_Otros

La mentira de Serdar Çoban

Diego G. Argota @DiegoGArgota21
17-12-2021