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Yeray se acomoda

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No es normal que cuando llegas a todo un equipo como el Athletic Club, desde el filial, seas indispensable. Imagínate que pareces insustituible, que aparenta que llevas diez años asentado en el once inicial de los leones. Esa sensación, desde el primer día, daba Yeray Álvarez. El de Baracaldo tiene todas las cualidades para el juego que despliegan los de Ernesto Valverde.

Los vascos, desde hace unos años, tienen claro que quieren practicar un fútbol con la línea muy adelantada ya que la presión efectuada por los de Bilbao es altísima. Entonces, necesitas centrales que sean rápidos y, sobre todo, que tengan una capacidad de anticipación brutal. Yeray lo tiene todo. Además, también tiene esa pizca de agresividad que, quizás, Laporte no tenga. Tras unos cursos en el que el Athletic cambiaba año tras año de pareja de centrales, parece que la ha encontrado.

Con tan solo 21 años, Yeray ya es una realidad. Ha demostrado en las últimas semanas que tiene un físico espectacular ya que tras sufrir un esguince en la Europa League frente al Genk, se recuperó en apenas siete días. Es relativamente alto (mide 1,83 m) y por ello en sus pugnas frente a los delanteros rivales suele salir ganador.

Con el balón, a pesar de algunas pérdidas peligrosas en algunos partidos, muestra tener calidad. Frente al Sassuolo dio su primer pase de gol en el conjunto de San Mamés pero quizás este aspecto no sea el más importante para el cuadro rojiblanco. Lo más relevante, como dice el segundo párrafo del texto, es la recuperación vasca en campo contrario y a partir de ahí construir una jugada de peligro. Aún así, ni mucho menos es un jugador torpe con el cuero en sus pies.

Por ello, cuando uno se pregunta que necesitaba el Athletic al inicio de esta temporada se le viene a la cabeza Yeray Álvarez. Ambos han conectado para triunfar de la mano. Olviden el futuro, los vascos tienen una impresionante pareja de centrales de presente. Y ambos, hay que recordar, han costado cero euros. Que aprendan los demás.

 

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