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Y el fichaje de invierno se llamó Iborra…

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El Sevilla FC buscaba a finales de 2014 un centrocampista de manera urgente. La lesión de Cristóforo, el bajo rendimiento -por aquel entonces- de Banega y la ausencia de Mbia durante la Copa África suponía un problema para Unai Emery. El centro del campo tenía que ser reforzado si el Sevilla FC quería luchar por los objetivos en Liga y Europa.

La confianza del técnico de Hondarribia en Vicente Iborra era prácticamente nula. La opción de dejarlo salir cedido se llegó a contemplar, el Espanyol estaba bastante interesado en el centrocampista que por otro lado, no disponía de minutos en la capital andaluza. Pero ni representante ni club, terminaban de concretar la salida de Vicente. Aunque Emery parecía no tener fe en el de Moncada, desde la secretaría técnica y sobre todo, desde su entorno, sabían que la oportunidad de demostrar su rendimiento en Sevilla llegaría tarde o temprano. Y así fue.

 

El 8 de enero de 2015 marcaría un antes y un después en la etapa de Vicente Iborra como futbolista del Sevilla FC. Aquel día, el conjunto de Emery visitaba Granada en Copa del Rey. Unai había probado hasta con Coke como mediocentro, pero en Los Cármenes, llegaba la hora de Iborra. El valenciano completó un buen partido, y 3 días después, confirmó su solicitud en el once con otro gran partido en Almería, culminado con un gol. Emery encontró casi de casualidad, el centrocampista que Monchi buscaba en el mercado europeo. 

La demanda de minutos del ex jugador del Levante quedaba patente en el terreno de juego. La polivalencia en el juego de Iborra le otorga un valor añadido. Capaz de jugar en un doble pivote adentrándose entre los centrales para ayudar en la defensa gracias a su juego aéreo, o bien ocupando un puesto más adelantado, cerca del área, para explotar su dotes como llegador desde segunda línea a la vez de asistir al delantero de turno usando la continuación de jugada utilizando su altura. Emery descubrió virtudes en un futbolista que se ocupaba de hacérselas ver en el campo. El mayor beneficiado de la situación ha sido y está siendo, el Sevilla FC.

 

Los de Unai han perdido tan sólo 5 partidos de los 27 disputados con el valenciano sobre el terreno de juego. Iborra ha aportado equilibrio y desahogo en el centro del campo sevillista. Krychowiak puede rotar, Mbia no es imprescindible y sobre todo, Banega se siente más liberado a la hora de jugar el balón. Y el Sevilla FC lo nota.

Emery encontró en casa lo que Monchi buscaba fuera. Iborra parecía pequeño dentro del vestuario a pesar de su 1’90. Vicente creció sin variar su estatura y en el Sánchez Pizjuán, el ‘nuevo’ centrocampista ha sido recibido con júbilo y entusiasmo. En Nervión, incluso se oyen cánticos reivindicando la convocatoria de su sorprendente ‘incorporación’ de invierno con la Selección española. Su oportunidad llegó tarde, pero Iborra ha expuesto sus cartas para convertirse en un claro valor para el Sevilla en los próximos años. Y quién sabe, quizás también para España.

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