Tenis

article title

Wimbledon 1981 y los daños colaterales de John McEnroe

Tweet about this on TwitterShare on FacebookShare on Google+Share on LinkedIn

Gonzalo DE MELO Tom Gullikson. Puede que ni a los periodistas más reputados les suene el nombre de un tenista cuyo mejor puesto en el ranking ATP fue el 34 a mediados de la década de los 80. Un tipo americano que aprendió a jugar a tenis por mera casualidad, ya que nació en una calle de Lacrosse (Wisconsin) repleta de pistas de tenis.

El pequeño Gullikson, que se pasaba las tardes correteando y jugando por las calles de Wisconsin, se vio obligado a jugar a tenis por su madre, que le dijo: “métete en las pistas, que así te puedo controlar desde casa”. Nacido en una familia humilde en la que el padre era el barbero del pueblo, Gullikson empezó a destacar y a ganar torneos estatales.

Otra cosa fue el salto a lo profesional. Visto su discretísimo papel en individuales (sólo fue capaz de ganar un título en el torneo de Newport, jugado sobre hierba), Gullikson fue el prototipo de jugador que apostó por los dobles. Siendo uno de los precursores de los actuales y triunfantes hermanos Bryan, Gullikson levantó 15 títulos, además de disputar 14 finales.

Edward James. Juez de silla. En una época en la que no se conocían los nombres de los jueces de silla en el tenis, a James se le recordará siempre por su discusión en público con John McEnroe. Tercer set de su primer partido en la edición de 1981 en Wimbledon. McEnroe, favorito número 1, ante Tom Gullikson. Salta la sorpresa con un 4-3 a favor de Gullikson, y McEnroe salta.

La pelota se ha ido fuera. McEnroe de los nervios. Empieza la discusión con Edward James, juez de silla: "You can’t be serious, man. YOU CANNOT BE SERIOUS! [gritando]. ¡Esa bola tocó la línea! ¡Levantó la cal de la línea! ¡Se vio claramente que era buena! ¿Cómo puedes cantarla mala? ¡Todo el mundo la ha visto, todo el estadio! ¿¡Y tú la cantas mala?!"

Luego de que el americano despotricara incluso del público, Edward James, como es habitual en estos casos (y más en Wimbledon donde el respeto, las formas y la manera de ser y estar adquieren una importancia suprema), le quitó un punto y le advirtió con el típico warning. Y la respuesta de James no tuvo desperdicio: "Te quitaré el punto porque eres un maleducado"

Lo cierto, sin embargo, fue que McEnroe, a pesar de sus gritos y de tirar la raqueta al suelo de forma constante no sólo ganó su partido ante Gullikson, sino que se llevó el trofeo para casa. Ganó al todopoderoso Björn Borg, que llevaba cinco ediciones ganando en la hierba británica. Una edición, la de 1981, que mostraba el poderío del tenis estadounidense de antaño; en todas sus modalidades (individual masculino y femenino, dobles masculino y femenino y junior masculino y femenino, y exceptuando el dobles mixto en el que perdió la pareja norteamericana) ganó un americano.

Edward James y Gullikson fueron los daños colaterales, los espectadores de lujo de una de las escenas más recordadas en la historia del tenis. Y es que, a pesar de los pesares, McEnroe recuerda a James, rememorando su mítica discusión, como “un entrañable tipo de mediana edad”.

Y es que hasta los más gruñones, incluso el temible McEnroe, se hacen querer. Y eso que, tras el partido, dijo que Edward James era un "imbécil incompetente".

Multas, raquetas rotas, insultos… Y la copa para casa. McEnroe en estado puro.

Tweet about this on TwitterShare on FacebookShare on Google+Share on LinkedIn

Artículos relacionados