Ciclismo

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Vuelta a España, una semana para olvidar

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Poco ciclismo y demasiados elementos extradeportivos que solo hacen que dañar la imagen de este deporte han sido los principales protagonistas de la primera semana de la Vuelta a España. Ningún espectáculo, un recorrido tedioso, escasa implicación de los principales favoritos -tampoco han tenido opciones-, caídas y polémicas es un bagaje sobre el que reflexionar.

La carrera tuvo el peor comienzo posible. En el prólogo, ya por estructura poco normal -una contrarreloj por equipos de apenas 7 kilómetros-, la presencia de un importante tramo de albero, además de otros cinco materiales para bordear la playa de Puerto Banús a Marbella- provocó las quejas de los ciclistas y la anulación sobre el papel de la etapa. Se corrió, sí, pero los tiempos no contaron en meta -algunos equipos se lo tomaron, con razón, como un paseo- y Peter Velits vistió el maillot rojo como primer líder de una clasificación que no valía.

Los puntos negros continuaron. Primero con la justa expulsión de Vincenzo Nibali, que se agarró descaradamente a su coche para alcanzar el pelotón después de una multitudinaria caída. Y no era la primera vez que hacía algo similar -o que se viera al menos- puesto que en el Mundial de Florencia en 2013 también hizo un trascoche descarado, obviado por la organización, tras otra caída.

 

Precisamente las caídas han sido las otras tristes protagonistas de esta primera semana, para desgracia de los deportistas y regocijo de cierta sección de deportes de algún informativo, cuyos únicos segundos dedicados al ciclismo son siempre y exclusivamente imágenes de caídas, sin mencionar siquiera a los vencedores. La peor tuvo lugar en Murcia, donde tras el descenso de la peligrosísima Cresta del Gallo -a punto estuvo Rojas de dejarse la vida contra un guardarraíl, cayeron numerosos ciclistas en una trampa entre altos bordillos y vías de tranvía. Kris Boeckmans sigue en coma inducido y también se vieron obligados a abandonar Van Garderen, Dan Martin, Bouhanni y Jasper Stuyven, que ganó la etapa del día con el escafoides roto.

Por no hablar del atropello a Peter Sagan. El bravo ciclista eslovaco, que ya había ganado en Málaga y trabajaba para hacerlo también en Murcia, fue arrollado por una moto, que ni siquiera se dignó a prestar auxilio. Sagan, con bastantes rozaduras, la tomó en su justificado enfado a patadas con su bicicleta y el coche médico, lo que le valió una multa económica por ‘dañar la imagen del ciclismo’ (!). El ciclista de Tinkoff decidió abandonar al día siguiente, un nuevo y merecido desagravio para la Vuelta.

El recorrido, como ya es habitual desde el cambio de rumbo de la Vuelta hace unos años, no dio mucho de sí: ningún tipo de emoción ni ambición hasta los kilómetros finales, en los que la alternacia de finales al sprint y en repechos dignos de rampas de garaje se hicieron repetitivos. Ni siquiera de los paisajes han podido disfrutar los espectadores, puesto que lejos de aprovechar la imponente orografía de zonas como la provincia de Málaga, Córdoba o el interior de Castellón, por poner tres ejemplos, la realización televisiva y el trayecto se centraba más en recorrer autovías, rotondas, polígonos y barbaridades urbanísticas en el litoral. Un poco aprovechamiento que deja en residual la importancia para la promoción turística de un deporte como el ciclismo.

 

Deportivamente, dos han sido los grandes protagonistas de la primera semana de la Vuelta a España: el escalador colombiano Johan Esteban Chaves y el potentísimo neerlandés Tom Dumoulin, ambos nacidos en 1990 y que se han ido alternando el liderato. Desde el primer día competición en el ascenso al Caminito del Rey, con triunfo de Chaves, ambos se destacaron sobre el resto. Dumoulin consiguió el rojo tras un corte en el sprint de Alcalá de Guadaira, lo perdió con el colombiano al día siguiente en el repecho de Cazorla y lo recuperó de nuevo con su brutal victoria en las descomunales rampas de la Cumbre del Sol, asomada al levante alicantino.

Entre los favoritos, que ni se han mostrado en exceso ni han tenido oportunidad para ello en una primera semana en la que apenas ha habido montaña, solo destacó el triunfo de Valverde en Vejer, tímidos ataques de Nairo Quintana y la recuperación de Froome, que había perdido medio minuto en la Alpujarra, en el ascenso a la Cumbre del Sol que a punto estuvo de ganar.

Su momento, llegará ahora, con la verdadera alta montaña. La Vuelta se agarra también a ella tras el desastre de una primera semana que invita tanto a la crítica como a la reflexión sobre este modelo de carrera y organización.

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