Fútbol francés

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Niza, volver a volar

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Andrés Onrubia | Probablemente, el OGC Nice nunca esperó la temporada pasada acabar tan arriba. Tampoco esperó ser uno de los equipos que mejor fútbol practicó y tampoco creyó que Hatem Ben Arfa, venido a la Costa Azul en el peor momento de su carrera, transformaría las dudas en unas estadísticas de crack mundial. El verano en Niza comenzó siendo áspero pero ha terminado siendo de lo más mediático posible.

Por una parte, junio sería un mes fatídico en Niza. Primero porque Claude Puel, el milagroso entrenador que con un presupuesto limitado ha conseguido en dos temporadas aupar al Niza a Europa League (lo hizo en 2013 y lo hace en 2016), salía rumbo al Southampton para intentar mejorar el legado que ha dejado Ronald Koeman. Segundo porque Hatem Ben Arfa, la máxima razón por la que el OGC Nice estuvo coqueteando toda la temporada pasada con la tercera plaza, no renovaba con Les Anglons y fichaba por el Paris Saint Germain. Dos bajas que a priori dificultaban mucho la planificación de la próxima temporada pero que en cuestión de dos meses se han difuminado.

Un día después de la marcha de Claude Puel, el OGC Nice confirmaba a su nuevo entrenador: nada más y nada menos que Lucien Favre, un entrenador que dos años antes había rechazado al Olympique de Marseille y que con un buen fútbol y sacando el máximo rendimiento a los jugadores jóvenes había dotado de identidad al Borussia de Mönchengladbach, a tal punto de auparlo hacia la Champions League la temporada pasada -no pasó de la fase de grupos pero puso en apuros a equipos grandes como Juventus, Sevilla o City-. Favre es el entrenador que por contexto, es idóneo para el Niza. El OGC Nice es un equipo bastante joven, con jugadores muy talentosos –Koziello, Eysseric, Seri, Pléa- que necesita a un técnico dotado primero, para practicar el fútbol de asociación de una temporada antes de Puel y segundo, para no romperse tácticamente, un aspecto que Favre ha pulido con fichajes para amoldar su estilo.

Los primeros fichajes del OGC Nice se entendieron como una continuación del trabajo de Puel. Primero llegaría Arnaud Lusamba, una promesa emergente que la temporada pasada dejó detalles de crack en el AS Nancy que terminaría ascendiendo a la Ligue 1. Tras haber perdido a un pilar como Mendy en el medio -rumbo a Leicester-, el Niza necesitaba un medio trabajador, que técnicamente sepa distribuir la pelota y que no se arrugue ante contextos complicados. Junto a Lusamba, llegó Cyprien, uno de los jugadores más talentosos de la prestigiosa cantera del RC Lens y que pese a su corta edad (21 años), lleva al máximo nivel jugando 3 temporadas con total regularidad. Mientras que Lusamba es quizás más trabajador que Cyprien, la agilidad del ex del Lens y su rapidez para lanzar transiciones son un aval para Favre a la hora de confeccionar partidos. De 3 partidos de Ligue 1, Cyprien ha salido 2 de titular y en el último ante el Lille, fue uno de los más destacados, aupándose en el centro del campo del equipo entrenado por Lucien Favre.

Retrasando las posiciones, el OGC Nice apuntaló su defensa de cara a la presente temporada. Tras perder a Pied rumbo al Southampton -era extremo pero Puel lo reconvirtió en lateral a un nivel espléndido- el equipo de la Costa Azul recuperó a Baysse para su posición de central -Un Baysse plagado de lesiones que en el OGC Nice ha recuperado su mejor nivel- y para sustituir a Puel, a pesar de que Pereira puede actuar en dicha demarcación, llegaría Dalbert procedente del Vitoria de Guimaraes. El brasileño se ha consolidado en la banda derecha en este inicio de temporada y ya en la pretemporada dejó muy buenas sensaciones, por lo que la baja de Jéremy Pied podría ser un obstáculo de poca importancia para Favre, si Dalbert continua a éste magnífico nivel, claro.

Preludiando, el Niza no había fichado a jugadores mediáticos pese a haber perdido a cuatro piezas clave de la temporada pasada -los mencionados Mendy, Ben Arfa y Pied y además, Germain volvía de cesión al AS Mónaco-. Fue entonces cuando JP Rivière, presidente del club, dio un giro de tuercas a la situación y se lanzó a por tres jugadores con un cartel importante en Europa y, que llegan a Niza para recuperar el nivel tras haber despuntado temporadas atrás, como ya hiciera Ben Arfa. Hablamos de Dante, Mario Balotelli y Younès Belhanda, tres futbolistas que fueron en su día estrellas y que ahora han bajado de liga para intentar volver a ser con Favre.

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Quiero 1000 Dantes en mi equipo

La frase, pronunciada cuando Pep Guardiola entrenaba a Dante en el Bayern de Múnich, sorprendió a más de uno. Por una parte, Dante es un central poderoso en el uno contra uno, con un juego aéreo demoledor y que no se arruga a la hora de anticipar. Pero por otra, es un central alocado, con numerosos déficits de concentración y que en las citas grandes siempre ha sido un eslabón para su equipo.

Una prueba de la falta de concentración o el riesgo que supone jugar con Dante en un equipo son las eliminatorias de Champions. Dante tiene dos ejemplos negativos ante el Real Madrid, uno con la camiseta del Bayern y otro con la del Wolfsburgo. Con el Bayern, en el famoso 0-4 ante el Real Madrid, Dante fue un coladero que Cristiano y Bale aprovecharon para castigar su espalda. Con el Wolfsburgo, en 2016, en la vuelta de los cuartos de final de la Champions League, Dante y Naldo no fueron contundentes y le dieron a Cristiano un latifundio para que é sólo remontara la eliminatoria.

A pesar de sus fallos en citas grandes, la razón principal por la que el brasileño ha fichado por el OGC Nice ha sido Lucien Favre. Con Favre, Dante explotó como central a pesar de coincidir únicamente en una temporada. Tras ello, ficharía por el Bayern de Múnich donde con Guardiola tuvo buenos momentos, pero acusado de irregular en todo momento. Tras Wolfsburgo, Niza es el destino de Dante, dónde querrá seguramente volver a ser ese central autoritario del Gladbach junto con Favre.

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Incógnita Balotelli

Es evidente que el fichaje de Mario Balotelli por el OGC Nice es una de las mayores sorpresas de lo que llevamos de verano. El delantero italiano ha llegado gratis a la Costa Azul pero entre algodones tras sus últimas temporadas.

Balotelli, en su llegada a Niza, ha dicho que todavía es joven. Lo cierto es que “sólo” tiene 26 años para un futbolista al que llevamos siguiendo durante mucho tiempo. Desde que saliera del City, donde llegamos a ver un nivel brutal de Súper Mario y, tras una Eurocopa en 2012 donde se coronó, Balotelli comenzaría su decadencia en Milán. A pesar de marcar 12 goles, su dejadez en el campo y su poco compromiso con el equipo cansaron a la directiva, que le llevaron al Liverpool.

Balotelli llegó al Liverpool tras mover en apenas año y medio 35 millones de euros en traspasos. Su rendimiento fue aún más calamitoso en Merseyside que en sus últimos meses en Italia. Es más, únicamente anotaría un gol y se llevaría las críticas de sus propios compañeros. Volvía el Balotelli más tosco, más narcisita y al que ganar o no le daba igual. Tras una cesión efímera a Milan, Balotelli dijo basta. Necesitaba un cambio de aires para intentar ser una parte de lo que fue en su día.

Tras quedar libre, Balotelli no vio mejor destino que Niza para jugar al fútbol. Un club modélico, una zona muy costera, con buena playa y tranquila, además de tener la posibilidad de disputar la Europa League junto a un técnico de la talla de Favre. Pese a que es un fichaje mediático, nadie le va a regalar nada a Balotelli. Tendrá que ganarse el puesto con jugadores como Pléa, Le Bihan, Eysseric o el recién llegado Belhanda -al que ahora desglosaremos- . Como ya ha dicho el presidente Rivière, el mejor fichaje del verano no es él, sino Favre. Que no se piense que esto será coser y cantar, porque va a ser mucho más que una prueba para lucirse.

Nice's football club new signing French-born Moroccan midfielder Younes Belhanda poses on September 2, 2016 at the Allianz Riviera stadium in Nice, southeastern France. / AFP / VALERY HACHE (Photo credit should read VALERY HACHE/AFP/Getty Images)

Ni rastro del jugador que maravilló en Montpellier

En 2012, Younhés Belhanda (1990, Aviñon), maravilló a la Ligue 1 cosechando una de las mayores hazañas que jamás se recuerdan del fútbol galo: la de ganar con el Montpellier la primera liga de su historia. Es cierto que de ese Montpellier sobresalía la figura de Giroud -pichichi cuajando una temporada de ensueño- pero el que le daba los goles al actual delantero del Arsenal era Belhanda, que con un descaro impropio de un jugador de su edad, maravilló a Europa.

Belhanda fue el ejemplo perfecto de aquellos jugadores que tienen todo para triunfar en la élite, gozan de ofertas de equipos importantes pero que, por diversas causas, ya sean económicas, ya sean deportivas, deciden irse a una liga de menor nivel a cobrar dinero. Belhanda, que tenía ofertas del Arsenal o de equipos italianos importantes, decidió marcharse a Ucrania, al Dynamo de Kiev. En Kiev, el guion es sabido por todos. No jugó al fútbol, se dedicó a deambular por el campo y apenas dejó destellos de lo buen jugador que era, y que sigue siendo, por supuesto.

Tras tres años en Ucrania con más pena que gloria, Belhanda no ha querido desaprovechar la oportunidad que le ha ofrecido Favre en Niza. No será fácil para el marroquí, ya que tendrá la complicada papeleta de intentar hacer olvidar, paulatinamente, el legado de Hatem Ben Arfa. Si recupera las sensaciones de 2012 o incluso de 2013 -fue el primer goleador de la historia del Montpellier en la Champions League- estamos ante uno de los fichajes del verano en la Ligue 1.

Fotografías: Getty Images

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