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Volver a casa: el regreso de los históricos a los grandes argentinos

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Todo comenzó con Newell’s en el 2012: los retornos casi simultáneos de Maxi Rodríguez (estaba en Liverpool) e Ignacio Scocco (estaba en Al Ain) se sumaron al ya presente Lucas Bernardi, y el combo rojinegro se completó con Gerardo Martino a la cabeza.

El equipo que logró el Torneo Final 2013 y alcanzó las semifinales de la Copa Libertadores sembró un precedente interesante: abandonar la tranquilidad monetaria y social de Europa, Brasil y hasta Emiratos Árabes, con la ambición de regresar al país formador y alcanzar la gloria, en muchos casos, con el club de los amores.

De la noche a la mañana, un campeonato parejo como el argentino se transformó en un sexteto gracias a los regresos: los cinco grandes (River, Boca, San Lorenzo, Racing e Independiente) más Rosario Central se elevan, por cantidad y calidad, por encima de los competidores.

 

Boca Juniors

La Copa Libertadores es la gran obsesión del equipo de Arruabarrena, que armó la columna vertebral del equipo con algunos “históricos” del club.

La nueva dupla central estará encabezada por Daniel “Cata” Díaz, que en el 2013 cambió el Vicente Calderón por la Bombonera: dejó el Atlético de Madrid tentado por la Libertadores que, todavía, no pudo alcanzar en su segundo ciclo en el club.

Su compañero será Juan Manuel Insaurralde: el defensor dejó una buena imagen en su primer paso y, aunque parecía imposible, Chiapas de México lo autorizó a volver al país.

Fernando Gago es el indiscutido dueño del mediocampo. El asistidor de Messi en la Selección argentina tuvo pasos irregulares por Real Madrid, Roma y Valencia. Más allá de que nunca pudo encontrar su mejor fútbol en Europa, en el 2013 regresó a Boca, con un paso previo por Vélez.

Carlos Tevez y Daniel Osvaldo son los clásicos (y cada vez menos frecuentes) casos de amor por los colores, aunque llegaron al club con realidades diferentes. Mientras que el primero jugaba la final de la Champions League con Juventus (institución en la cual es ídolo), el otro es un trotamundos que, por cuestiones disciplinarias, no pudo adaptarse a España, Inglaterra ni Italia y busca relanzar su carrera.

River Plate

La bomba del mercado de pases la tiró segundos antes de que suene la campana: Andrés D’Alessandro vuelve al club que lo vio nacer tras 13 años, movido por la Copa Libertadores (que el equipo debe defender) y por ciertas peleas con los dirigentes de Inter de Porto Alegre.

Pero, a pesar de ser el retorno más esperado y esperanzador, no es el único: antes regresaron Javier Saviola y Pablo Aimar. El primero estuvo solamente un semestre (donde jugó poco y nada para ganar la Libertadores) y terminó yéndose del club por falta de oportunidades.

Por su parte, el “Payasito” no necesitó 90 minutos de juego para anunciar su retiro del fútbol: jamás logró recuperarse de una lesión y, al momento de armar la lista definitiva para el último tramo de la Copa Libertadores, Gallardo decidió dejarlo afuera para darle prioridad a los refuerzos. Esa fue la gota que rebalsó su vaso.

Aimar Saviola

Lucho González es otro que retornó al Millonario en junio de 2015. Tras su paso por Porto, Marsella y Al Rayyan, el volante se convirtió en un hombre clave para el juego que propone Gallardo. No tiene la misma velocidad física que antes, pero la cabeza sigue intacta: su lectura de juego y la precisión en los pases lo pone por encima de la gran mayoría de los futbolistas de la Argentina.

 

Racing

Gustavo Bou se transformó, sorpresivamente, en la gran figura del equipo. El goleador llegó silbando bajito de River, pero rápidamente se puso bajo el ala de Diego Milito, que dejó Inter de Milan (donde fue campeón y goleador de la Champions League) para retirarse en el club de sus amores.

Juntos obtuvieron el campeonato de Primera División de 2014, pero Racing siempre aspira a más. Por eso, Lisandro López es la nueva / vieja cara de la Academia. Desde que se bajó del atril de la idolatría de Olympique Lyon, jamás volvió a ser el mismo: su paso por Al-Gharafa (Catar) e Inter de Porto Alegre le quitaron valor a su pase, pero no talento.

Licha

Ahora regresó a Racing para cumplir su sueño de retirarse con su amigo Milito y, por qué no, levantando la Copa Libertadores.

 

Independiente

Su último gran ídolo es Sergio Agüero, pero todavía está lejos de volver al Rojo. Mientras tanto, los hinchas deberán conformarse con el regreso no menor de Germán Denis, quien se despidió de Atalanta siendo el tercer goleador del club.

Pero el punta no quedará solo: Cristian “Cebolla” Rodríguez llegó a Independiente en el 2015 (tras su paso por Parma y Gremio) y, a pesar de que el físico le juega en contra, demostró con creces que su calidad sigue intacta y es, por lejos, uno de los jugadores que más diferencias sacan en el fútbol argentino.

 

San Lorenzo

Ídolos en actividad no sobran por Boedo. El mayor representante de este selecto grupo es Leandro Romagnoli, quien ya había regresado al club en el 2009.

A pesar de que todavía no debutaron, Fernando Belluschi y Marcos Angeleri son dos nombres pesados que arribaron para reforzar el arriesgado proyecto que encabeza Pablo Guede.

El volante supo destacarse en Porto y luego tuvo pasos con más grises que luces en Genoa, Bursaspor (Turquía) y Cruz Azul. Ahora, regresó al país con menos velocidad pero más paciencia en la generación: abandonó las bandas para centrarse en la mitad de la cancha y ser, desde ahí, un asistidor de lujo.

Por su parte, Angeleri viene siendo, hace tiempo, uno de los defensores más buscados para el fútbol argentino. Guede no es la excepción y lo puso como prioridad para el rearmado de la defensa: con el retiro de Mario Yepes, necesita un jugador que pueda ser tanto central como lateral, y el ex Sunderland y Málaga es el ideal.

 

Rosario Central

Como su archirrival Newell’s, el Canalla aprovechó la llegada de Eduardo Coudet (ex Celta de Vigo e ídolo supremo de los rosarinos) para convencer a históricos de ir en búsqueda de la gloria.

Marco Ruben encabezó este grupo, sobre todo dentro de la cancha. Fue el capitán y hombre clave que, gracias a sus 21 goles, llevó a Rosario Central al tercer puesto del campeonato y a la final de la Copa Argentina, que perdió ante Boca por llamativos errores arbitrales que favorecieron al conjunto de Tévez.

Mencionar el nombre de Javier Pinola te abrirá muchas puertas en Nuremberg: el defensor (que surgió como lateral pero se asentó como central) es uno de los jugadores más queridos de la historia de la institución, pero abandonó la tranquilidad alemana para volver a su país y, en una ciudad tan futbolera como Rosario, se ganó la titularidad y el cariño indiscutidos.

 

A pesar de que el físico (y sus 34 años) le jugaron en contra, César “Chelito” Delgado es otro histórico que regresó a Rosario Central. Pudo jugar pocos minutos, pero la experiencia que transmite y la presión que absorbe sirvieron para enderezar un barco que, hasta esta temporada, venía complicado.

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