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Viktor Kovalenko, jopak entre la samba

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“Es un futbolista muy prometedor para nuestro club y no hay duda de que tendrá un gran futuro. Tiene todo lo que un jugador necesita”. Los elogios llevan la firma de Mircea Lucescu, exentrenador del Shakhtar Donetsk, y aluden a Viktor Kovalenko, la gran perla de la cantera del club exiliado en Lviv, que ha emergido en el ataque de una plantilla en la que la zona ofensiva parecía un coto reservado para los futbolistas brasileños.

Las declaraciones del veterano técnico rumano en el inicio de la presente temporada a la web de la UEFA hacían presagiar su confianza en el joven ucraniano, a quien abrió de par en par las puertas de la titularidad tras la venta en el mercado invernal de Alex Teixeira al Jiangsu Suning chino. “Viktor se ganó el puesto en el equipo con trabajo duro”, explicó Lucescu tras ofrecerle los primeros minutos a sus órdenes en la fase previa de la Liga de Campeones ante el Fenerbahçe. Era el broche de oro a un verano en el que el mediapunta había mostrado su verticalidad, buen manejo de balón y olfato goleador con la camiseta de la selección ucraniana en el Mundial sub 20 disputado en Nueva Zelanda.

A pesar de que el conjunto dirigido por Oleksandr Petrakov se despidió del torneo en octavos de final, Kovalenko conquistó la Bota de Oro gracias a cinco dianas en cuatro encuentros. Una demostración de puntería que había insinuado meses antes en la UEFA Youth League, competición en la que dio su primer golpe de autoridad a nivel internacional. “No me sorprendió que acabase como máximo goleador en el Mundial. Es muy talentoso, trabaja muy duro y tiene la actitud adecuada”, explicó Valery Kriventsov, el encargado de dirigirle en la Champions juvenil. Tras sus buenas actuaciones en la fase de grupos, el mediapunta nacido en Jerson guió a su equipo hacia la final. Lideró la remontada ucraniana al salir desde el banquillo y anotar dos goles que derrotaron al Anderlecht. En el duelo por el título, el Chelsea impuso su fortaleza y se proclamó campeón, pero él dejó su sello con un tanto para maquillar la derrota.

El eco de su impacto en ambas competiciones no tardó en traspasar fronteras y varios equipos de las grandes ligas europeas llamaron a su puerta el pasado verano. “Los clubes extranjeros tienen mucho interés en él. Sin embargo, no vamos a venderle a pesar de las ofertas que recibimos”, desveló Sergei Palkin, director ejecutivo del Shakhtar, que no está dispuesto a perder al buque insignia de su factoría de talentos. Con la baza de la remodelación en las insfraestructuras de su cantera, el club presidido por Rinat Akhmetov logró adelantarse al Dinamo de Kiev y llevarle a Donetsk a los once años. Desde esa edad comenzó a escalar peldaños hasta debutar con la primera plantilla en un encuentro copero a finales de 2014.

Evitando las prisas que pudiesen entorpecer su progresión, Lucescu le apadrinó y le abrió definitivamente las puertas del primer equipo el pasado verano, en el que el club sufrió las duras pérdidas de Douglas Costa y Luiz Adriano, máximo goleador en la historia de los ‘mineros’. Con la zona de vanguardia más mermada, Kovalenko empezó a asomar la cabeza gracias a su inteligencia para atacar los espacios y precisión a la hora de encontrar los huecos idóneos para castigar a los guardametas apareciendo por sorpresa dentro del área. Su visión periférica le permite ofrecer fluidez a la circulación colectiva porque no retiene la posesión del cuero y juega en muy pocos toques para buscar avanzar a través del pase, aunque no desdeña hacer gala de su verticalidad en conducción cuando el rival concede espacios para salir al contragolpe.

 

Esfuerzo recompensado

“Me prohibí muchas cosas en mi vida que me podría haber permitido. No creo que haya otra manera de hacerlo si quieres realmente lograr hacer grandes cosas. ¿Es fácil resistir la tentación? No hay ningún problema, siempre y cuando sepas cuál es la prioridad”, confesó cuando comenzaba a entrar en los planes de Mircea Lucescu, ya fuese en el centro de la línea de tres mediapuntas o como elemento ofensivo del doble pivote. Preciso en la ejecución de libres directos y de físico liviano que le penaliza en las disputas cuerpo a cuerpo, regatea bien en espacios cortos amparado en su buen primer toque y emplea ese recurso para eludir la presión cuando su marcador le encajona en el costado.

Tras una primera mitad de campaña alternando la titularidad con la suplencia, los movimientos en el mercado invernal le consolidaron en las alineaciones de Lucescu. Sin esa incidencia directa en el marcador que exhibió en las categorías inferiores, ya que no fue capaz de estrenar su casillero goleador en el campeonato liguero, dejó su impronta en la Europa League ayudando a sentenciar eliminatorias para que su equipo avanzase hasta la antesala de la final, donde fue eliminado por el dominador absoluto de la competición, el Sevilla. Como muestra de su personalidad para no amedrentarse a pesar de vivir su primera temporada desde el inicio en la élite, su entrenador le entregó el brazalete en el encuentro de Copa ante el Aleksandriya y le convirtió en el capitán más joven de la historia del club a sus 20 años y 87 días.

 

Dos meses antes, Mikhaylo Fomenko, seleccionador ucraniano, le permitió estrenarse con el combinado nacional absoluto en los amistosos ante Chipre y Gales. Dos pruebas que convencieron al veterano técnico, a tenor de la su inclusión entre los veintitrés convocados para la Eurocopa de este mes en Francia. Su irrupción en un equipo caracterizado en la última década por ejercer como vía de entrada al continente europeo a jóvenes promesas brasileñas, que llevaron al club del Donbass Arena a recibir el apelativo de ‘Samba Donetsk’, Kovalenko se abre paso a ritmo de jopak, la danza nacional caracterizada por los acrobáticos saltos, como el que le llevó del equipo juvenil a poder disputar la competición internacional más importante a nivel continental.

En el Shakhtar, un club que no está para muchos bailes por el contexto bélico que sacude a su ciudad y les obligó a exiliarse en Lviv, Kovalenko comienza a marcar los pasos del ataque. Sin su mentor Lucescu después de que el rumano pusiese rumbo al Zenit, seguirá la coreografía dictada por el nuevo entrenador Paulo Fonseca, que ya le sufrió esta temporada en Europa League cuando estaba al frente del Sporting de Braga. Con nuevo directo de orquesta, el reto de la perla nacional será mantener el sello autóctono en un equipo acostumbrado a moverse al son ‘carioca’.

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