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Vidas (poco) ejemplares: Maradona y la FIFA

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Nadia Murad, una activista iraquí candidata a premio Nobel de la Paz señalaba en una entrevista en La Vanguardia algo que forma parte del imaginario colectivo: el deporte, y en especial, los deportistas son ejemplos para los jóvenes. Sus palabras fueron estas: “Es importante para todos los jóvenes descubrir a Messi y a otros jugadores… les aporta felicidad. Espero que todos los jóvenes que los ven, los tomen como ejemplos…”.

La FIFA, tras los recientes escándalos que le han salpicado a raíz de la deplorable actuación de sus anteriores directivos, ha emprendido con su nuevo presidente una campaña próxima a la idea subyacente a las palabras de Nadia Murad sobre el papel social del deporte, y en concreto, del fútbol. En efecto, para restaurar su prestigio como institución, ha tomado medidas en defensa de los derechos humanos, la integridad y la ética en el deporte, la valorización de la mujer y, en concreto, el papel educativo que puede jugar el deporte en la formación de los jóvenes.

Uno de los ejes de dicha campaña reside en el nombramiento de embajadores de la FIFA, eligiendo para tal cargo a exfutbolistas famosos. De esa forma, aprovechándose de la enorme capacidad de influencia que aquellos tienen, tratar de inocular valores positivos entre los aficionados, y más en particular, entre los más menores, mucho más susceptibles de imitar las buenas prácticas de esos jugadores que se ponen como ejemplo no solo de virtudes futbolísticas sino también, morales. Porque de eso se trata: no solo usarlos como modelos de calidad técnica, sino también de un cierto ideal de vida deportiva y extradeportiva que permita que el fútbol siga siendo una práctica digna de ser practica y seguida por millones de niños de todo el planeta. Es decir, que un buenos padres de familia no duden de que además de una escuela de deporte, el fútbol sea también una escuela de vida, y que por ello, siga teniendo sentido inscribirlos en un club de fútbol.

Uno de esos embajadores es Diego Armando Maradona. Sobran los pseudónimos o apelativos para definirlo como, uno de los mejores jugadores de fútbol del mundo, para muchos el mejor. Algo que es indiscutible. Pero le dijeron que era Dios, y se lo creyó. Rozó el cielo pero también paladeó el sabor amargo del infierno. Su complicada vida dentro y fuera de los terrenos de juego está llena de contrastes extremos, de lo cual dejó impresión en su reciente visita a Madrid -con ocasión del encuentro de octavos de ida de final de Champions League entre el Real Madrid y el Nápoles- donde el episodio violento con su pareja provocó incluso la intervención de la policía. No ha sido, por ciento, el primero. También los ha tenido con periodistas, e incluso con menores. Más conocida ha sido su pasada adicción a las drogas.

Sorprende dado este historial, que hace pocas semanas fuera nombrado embajador de la FIFA y Capitán del Equipo de Leyendas que promueve la paz y la unidad. Pero sorprende más todavía que después de este último incidente la FIFA lo mantenga como embajador. Difícil será hacer compatible aquellas campañas con las imágenes poco edificantes de Maradona… y más todavía, creer en la regeneración moral de la FIFA.

 

Eva Cañizares Rivas. Abogada y Mediadora deportiva. Directora BNFIT Fundición.

José Luís Pérez Triviño. Catedrático Acreditado de Filosofía del Derecho de la Universidad Pompeu Fabra.

Secretaria General y Presidente de la Asociación Española para la Calidad Ética en el Deporte.

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