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Ojalá hubieran pitado penalti

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Esta historia comienza en Hospitalet de Llobregat. Después de descubrir su pasión por el fútbol, con diez años, Víctor Valdés comenzó a formar parte de las categorías inferiores del Barcelona. A pesar de su marcha por tres años a Tenerife, a su vuelta consiguió reincorporarse al club.

En agosto de 2002, y después de un gran sacrificio, hizo su primera aparición con el primer equipo frente al Legia de Varsovia. Unos meses más tarde, en septiembre, su trabajo se vio recompensado con su debut en primera división frente al Atlético de Madrid. Y, a partir de ahí, el resto es historia viva.

 

Duro comienzo

Víctor Valdés Arribas es uno de los mejores porteros que ha defendido el fuerte azulgrana. Sus comienzos en el primer equipo no fueron del todo agradables, de hecho, estuvo muy cerca de salir del club a causa de una tensa relación con Louis Van Gaal. La llegada de Frank Rijkaard supuso para Valdés una bocanada de aire fresco, ya que comenzó a ganar confianza al mismo tiempo que la titularidad.

Con el Barcelona consiguió todos los títulos habidos y por haber. En 2006 levantó su primera Champions contra el Arsenal, que conquistaría dos veces más en 2009 y 2011. Seis Ligas, dos Copas del Rey, dos Supercopas de Europa, seis Supercopas de España y dos Mundiales de Clubes alargan la lista de su palmarés.

En la Selección española también dejó su huella al formar parte de la plantilla que conquistó el Mundial de Sudáfrica, en 2010, y la Eurocopa de Polonia y Ucrania, en 2012. En el recuerdo quedan infinidad de paradas y trofeos Zamora, y es que llegó un día en el que, de pronto, el fútbol se olvidó de Valdés.

 

La lesión que lo cambió todo

El 26 de marzo de 2014 protagonizó su última intervención con la camiseta azulgrana, enfrente estaba el Celta de Vigo. Una falta al borde del área, que el guardameta atrapó en dos tiempos, fue la causante de la lesión. Aquel día aún no era consciente de que no pisaría nunca más el césped del Camp Nou.

Manchester United, Standard de Lieja y Middlesbrough fueron los equipos en los que recaló después de su lesión, aunque sin mucho protagonismo en ninguno de ellos. Finalmente, el pasado verano anunció su retirada para dedicar su tiempo a su nuevo proyecto: una productora de televisión.

 

Un penalti que se convirtió en tiro libre

El árbitro quiso señalar penalti cuando, de pronto, Víctor ejerció de capitán para recriminarle que la infracción había sido provocada fuera del área. Finalmente, el colegiado señaló tiro libre, aunque muy cerca de la línea del área. Si hubiese señalado la pena máxima, probablemente, Valdés se habría retirado en el Barcelona. La falta se botó y el de Hospitalet se rompió. El cruel destino quiso que la carrera de Víctor “terminara” ahí.

El mismo protagonista de esta historia habló sobre su lesión en una de las entrevistas más recordadas del catalán. En ella contaba cómo había cambiado su perspectiva de la vida durante los meses en los que llevó a cabo su recuperación. Acciones cotidianas como pagar un café o un billete de tranvía fueron las que devolvieron al cancerbero al mundo real. De aquel triste día de marzo de 2014 se pueden extraer lecciones positivas como las anteriormente mencionadas, sin embargo, yo aún me sigo preguntando por qué el destino quiso que el árbitro no pitara penalti.

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