Fútbol inglés

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Viaje a los orígenes (y III): de la Freemason’s al profesionalismo

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Históricamente definido por Bedford, con Drury Lane al este, Strand al sur, St. Martin’s Lane al oeste y Long Acre al norte, en Covent Garden convergen historia, urbanismo, literatura, religión y fútbol. Covent Garden se expandió al norte pasando los límites de Long Acre hasta llegar a High Holborn. Todavía se sigue señalando que este lugar estuvo considerado uno de los mejores distritos rojos en el siglo XVIII. Contaba con una guía de prostitutas, la Harri’s List of Covent Garden Ladies, que se publicó de 1757 a 1795. Aunque este recorrido por los orígenes del fútbol inglés se detiene en otro sitio, enclavado en esa zona de Londres.

Reemplazada en 1909 por Conaught Rooms, en Great Queen Street se encontraba la Freemason’s Tavern. Lugar de reunión de la prestigiosa Logia Unida de Londres, una de tantas asociaciones masónicas, nuestro viaje toca a su fin el día en el que empezó todo. Un 26 de octubre de 1863.

El encuentro

Nada tiene más éxito que lo que yo llamaría un juego de combinación.

Charles William Alcock

Hicieron falta seis reuniones, a las que acudieron capitanes y cabezas principales de equipos que se habían formado en Londres. Allí estaban representados Barnes, Civil Service, Forest of Leytonstone, No Names of Kilburn, Crusaders, Crystal Palace, Blackheath, Surbiton, Blackheath Proprietary School, Kensington School y Perceval House School. Charterhouse School mandó a un representante para observar el proceso, pero decidió no participar. El acuerdo se alcanzó el 26 de octubre de 1863, cuando Ebenezer Morley, del Barnes, propuso la formación de una asociación con un código de reglas unificado. Había nacido la FA , que contaría con Morley como secretario y con Arthur Pember, del No Names, como primer presidente.

El primer obstáculo al que tuvieron que hacer frente fue la poco amistosa relación entre el fútbol y el rugby, dos maneras de entender el deporte que ya habían chocado anteriormente. Ante la firmeza con la prohibición del hacking, el representante del Blackheath abandonó la reunión. En 1870, dos representantes del Richmond College y del propio Blackheath llamaron a través de una carta en The Times a todos los practicantes del rugby para lograr establecer un código de reglas unificado. Así, el 26 de enero de 1871, los representantes de estos y otros 19 colegios conformaron la Rugby Football Union y elaboraron las primeras reglas del nuevo deporte.

En cuanto al fútbol, de los encuentros en la Freemason’s Tavern salió el nuevo reglamento unificado, conformado en un principio por 13 normas. Así, se acordó que la longitud máxima del campo sería de 200 yardas; se debería comenzar el juego mediante una patada con el balón detenido en el centro del campo; se estipulaba lo que era considerado como gol, así como el saque de banda, el fuera de juego o la prohibición de patadas y zancadillas. Por supuesto se prohibía la utilización de las manos.

El primer partido de exhibición se programó para el 2 de enero de 1864 en Battersea Park, aunque previamente, varios miembros de la Asociación disputaron un encuentro experimental en Mortlake, el 19 de diciembre de 1863, que enfrentó a Morley’s Barnes y a Richmond y que terminó en empate a cero.

Los comienzos nunca fueron fáciles

El impacto inmediato de la FA fue modesto. El número de equipos activos en Londres creció de 31 en 1864 a 79 en 1867, pero solo un puñado de estos se unieron a la FA y aceptaron sus reglas. Había, en un principio, cierto recelo a la hora de aceptar a la nueva asociación, por lo que, durante los primeros años en los que estuvo activa, no fueron pocos los problemas a los que tenía que hacer frente. Para empezar, el No Names, miembro fundador, no podía enfrentarse en Londres nada más que a dos equipos con el código unificado: el Barnes y el Crystal Palace. Además, los numerosos colegios donde el fútbol había tomado forma años atrás no estaban muy seguros de querer formar parte de la FA. Todo aquello cambió cuando en 1868 dos de las principales escuelas de Inglaterra –Westminster y Charterhouse– acordaron unirse definitivamente a la FA, provocando un efecto expansivo.

Fuera de Londres, las reglas de Sheffield tenían su público. De hecho, cuando se fundó la Asociación de Fútbol de Sheffield, en 1867, en pocos meses contaba ya con más afiliados que la propia FA. Para esas fechas, el Sheffield FC ya había arreglado partidos con equipos de Leeds, Lincoln, Nottingham y Manchester, utilizando diferentes tipos de reglas en cada encuentro, por lo cual, parecía que su permeabilidad atraía más. Ante esa situación, Morley se pensó si la FA aguantaría mucho tiempo.

Las primeras medidas para atraer a nuevos clubes a la asociación fueron muy simples. Se inició una campaña para darla a conocer y se enviaron las reglas a todos y cada uno de los equipos fundados a lo largo y ancho de Inglaterra. El efecto inmediato: la FA atrajo a 30 nuevos miembros a principios de 1868. Pero su crecimiento seguía siendo lento. Según datos de la época, hacia 1873 solo 122 equipos en Inglaterra jugaban al denominado “fútbol asociación”, por lo que era menos popular que el rugby, que aglutinaba a 130. De esos 122, no más de 72 lo hacían habiendo aceptado el código de reglas de la FA en su totalidad. El resto bien utilizaba rescoldos de variaciones locales o terminaba por aceptar las reglas de Sheffield.

Todo cambió totalmente cuando la Asociación de Sheffield decidió adoptar el código de la FA en 1877.

Antes todo esto era amateur

Aunque el desarrollo y el asentamiento de la FA fue lento, no ocurrió lo mismo con el fútbol como tal. A lo largo y ancho de Inglaterra comenzaron a fundarse equipos al calor del nacimiento del Sheffield FC. Clubes formados por jugadores que tenían sus raíces en el sistema de la escuela pública, donde evolucionó el juego, pero también nacidos en el seno del ejército, de la iglesia o de la clase obrera.

Los primeros clubes surgieron en pequeños pueblos de la zona de Newcastle y Middlesbrough, seguidos después por equipos formados en ciudades más grandes como Gateshead o Darlington. Por ejemplo, la parte de Tesside vio crecer al Middlesbrough FC en 1876, al que siguieron tres clubes más de la ciudad -Lambton, St. John’s y Middlesbrough Pupil Teachers- antes de expandirse a los lugares vecinos como Linthorpe o Port Clarence, donde empezaron a fundarse equipos a finales de 1879. En Lancashire, el juego comenzó en Turton en 1871 y pronto se extendió a Darwen, Blackburn o Bolton hasta alcanzar los 28 clubes que conformarían en 1878 la Lancashire FA. En otras zonas, aunque el rugby calase primero, se siguió el mismo proceso. En la parte de Preston y Burnley todo partió de Padiham en 1879 hasta la formación del Preston North End, que sería el campeón inaugural de la Football League diez años después. La parte de West Midlands también fue muy activa en cuanto al proceso de formación de equipos de fútbol. Así, en pocos años, sobre todo en el área de Birmingham, nacerían el Birmingham -sin conexión con el actual-, Birmingham Excelsior, Birmingham St. George’s, que sería uno de los miembros de la Football Alliance, Calthorpe o Aston Unity, el primer equipo fundado en Birmingham (1868).

En un abrir y cerrar de ojos, Inglaterra estaba plagada de equipos. Por su geografía pululaban el All Saints o el Alnwick Town, uno de los primeros clubes del noroeste; Chatham Excelsior, que dio lugar a la formación del New Brompton, uno de los primeros clubes profesionales del sur y que se convertiría en el Gillingham en 1913; Derby Junction o el Derby Midland, que terminaría siendo el Derby County; Earlestown o el Gitanos FC, que llegó a competir en la FA Cup en 1873; los Hackney Black Rovers, famosos por sus camisetas con el logo de la calavera cruzada por dos huesos típica de los piratas; Liverpool Ramblers, que se apegaron al amateurismo de tal manera que tan solo aceptaron jugar amistosos; el Mackenzie, que participó en la Youdan Cup y cuyos integrantes vestían un tartán; los Pilgrims, que desaparecieron sin dejar rastro después de 1885; Shankhouse Black Watch, que vestían de negro con una raya roja cruzando su camiseta o los Sheffield Zulus, que jugaban partidos de exhibición vestidos con las ropas típicas zulus y que se vieron obligados a disolverse tras infringir las normas amateur cuando se descubrió que hacían pagos a sus jugadores.

A una velocidad de vértigo, el fútbol caló hondo en los trabajadores de las fábricas, que fundaron equipos muy importantes en la época. Fue el caso del Blackburn Olympic. Formado en 1887 por jóvenes obreros de una fábrica, en 1883 se convirtió en el primer equipo del norte en ganar la FA Cup, rompiendo el monopolio de los equipos de las escuelas públicas del sur. Eso sí, pronto se vieron eclipsados por los clubes profesionales que aparecieron en Lancashire y desaparecieron en 1889.

A partir de 1880 empezaron a crecer los equipos relacionados con la iglesia o con las pequeñas parroquias. Muchos de ellos fueron formados por clérigos que ofrecían una alternativa saludable al alcohol de los pubs, que solía ser la salida social habitual en las zonas obreras. Uno de los ejemplos más significativos en este caso fue el St. Mark’s. Fundado en 1880 en Gorton, Manchester, por el Reverendo Connell y William Bestow, su objetivo era sacar a los jóvenes del problema del alcoholismo o de las bandas organizadas. Tras cambiar su nombre a Ardwick AFC en 1887, se convertiría en el Manchester City.

La Football League

Una asociación que a ojos de su propio presidente parecía tener los días contados al poco de su nacimiento, comenzaba a asentarse definitivamente. Los avances eran más que evidentes. El 5 de marzo de 1870 se jugaba el primer partido internacional de la historia, que enfrentó a Inglaterra y a Escocia en el Oval de Londres. El primer partido internacional oficial, instigado por C.W. Alcock, se celebraría en Glasgow el 30 de noviembre de 1872 bajo las reglas de la FA. La FA Cup arrancó en 1871, siendo el primer torneo organizado del mundo. Los primeros ganadores de la competición fueron los míticos Wanderers, en un tiempo en el que el profesionalismo estaba prohibido y la copa fue dominada por equipos amateur o de escolares, como fue el caso del Old Etonians. Por si fuera poco, la FA iba sumando adeptos a su causa.

Para esa fecha, el fútbol había ido progresando a su ritmo, aunque muy significativamente. El código de reglas unificado fue propiciando que los equipos modificaran su forma de jugar, estableciendose a lo largo de los años diversos sistemas de juego, a nuestros ojos todavía muy primitivos. Ya en 1870, algunos equipos se habían erigido como pioneros del llamado Combination Game. De esta manera, el Royal Engineers sería uno de los primeros clubes en utilizar el juego de pases y la perfecta organización de defensa y delanteros y en ser descrito como un “conjunto que prácticaba un fútbol bonito“.

Pero como siempre, aparecieron problemas a los que hacer frente. Pronto, el conflicto entre los que optaban por el profesionalismo y los que querían que el juego mantuviese su esencia amateur, se hizo más evidente. Los clubes del norte de Inglaterra apoyaban la deriva profesionalista, así como los equipos más importantes del sur. Pero la clase trabajadora de estas zonas no estaba dispuesta a dejar su trabajo para ponerse a dejar el fútbol, por lo que prefirieron que se mantuviese el amateurismo. En cuestión de un par de años, la FA tuvo que tramitar diferentes denuncias contra equipos acusados de emplear a jugadores, una práctica que creció notablemente en un período de cinco años, por lo que la Asociación no tuvo más remedio que legalizar esta práctica en 1885 con la intención de evitar un cisma insalvable.

El asentamiento del profesionalismo provocó que la mayoría de los clubes amateur desaparecieran, dando paso a equipos con una estructura profesionalizada que pronto necesitaron de un ámbito mayor para competir. Nacía así en 1888 la Football League, auspiciada por William McGregor, director del Aston Villa, que contó en un principio con 12 equipos que habían apoyado la deriva de la profesionalización del fútbol: el propio Aston Villa, Blackburn Rovers, Burnley, Bolton Wanderers, Accrington, Everton, Preston North End, Derby County, Notts County, Stoke City, West Bromwich Albion y Wolverhampton Wanderers. El Preston North End fue el primer campeón de liga, saliendo invicto de una competición en la que se jugaron 22 partidos y ganando poco después la FA Cup para conseguir el primer doblete de la historia.

En 1892 se añadió la Division Two ante el crecimiento de equipos que comenzaron a abrazar la profesionalización. El Woolwich Arsenal -hoy Arsenal- sería el primer equipo de Londres en competir en estas divisiones en 1893. Hacia 1898, las dos divisiones ya contaban con 18 equipos cada una. Era el comienzo de un sistema que ya era imparable y que conformaría una de las ligas más competitivas del mundo y que llegaría a su punto de inflexión ya en la década de los 60, con la celebración del Mundial de fútbol en Inglaterra.

Muchos años más tarde, aquel deporte de masas que había comenzado como un simple juego de pelota violento y bárbaro al que llamaban Shrovetide Football, había alcanzado cotas impensables en los tiempos en los que debía prevalecer la arquería sobre el ocio. Crecieron clubes que compitieron en Europa, crecieron estadios míticos, los aficionados disfrutaron con estrellas del balón que hacían florituras inimaginables y anotaban auténticos golazos y también se tuvo que sufrir la lacra del hooliganismo. Ya en la década de los 90, empujada por la necesidad de poner freno a una situación insalvable, Inglaterra daría forma a la Premier League, la mejor liga del mundo. Pero eso ya es otra historia.

Sigue la saga de los orígenes del fútbol en las dos primeras entregas

Viaje a los orígenes del fútbol (I): de la calle a los colegios

Viaje a los orígenes del fútbol (II): de Rugby a Sheffield

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