EURO 2016

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Ventura y la Italia que vendrá

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Ya se conocía de forma oficiosa al elegido desde hace semanas y finalmente, la Federación Italiana ha hecho oficial la contratación de Giampiero Ventura como relevo de Antonio Conte al frente del banquillo de la selección tras la Eurocopa. El veterano extécnico del Torino será, por tanto, el encargado de llevar a Italia hasta el Mundial de Rusia, el periodo exacto por el que ha firmado.

La idea del presidente Tavecchio con Ventura es clara: apostar por su larga experiencia en el Calcio bajo un perfil menos mediático que el de Conte pero que, a su vez, pueda seguir llevando a la Azzurra por la misma senda táctica implantada por el futuro entrenador del Chelsea. Y es que Ventura ya sabe lo que es sustituir al ex de la Juventus en un banquillo. Lo hizo en 2009 en Bari antes de firmar con los de Puglia la mejor clasificación histórica en Serie A.

Continuismo táctico

No había un entrenador nacional disponible con un manual de estilo más similar. La idea de juego de Ventura, con ligeros matices, casa a la perfección con la que ha inyectado Conte en sus dos años en la selección y con la de su trayectoria previa. No en vano eran, hasta no hace mucho, los dos grandes estandartes del 3-5-2 en el Calcio. La efectividad, la solidez, el concepto de grupo, el pragmatismo y el trabajo táctico son también señas de identidad compartidas.

A Ventura no le disgusta tener que manejar la posesión pero sí perderla en zonas arriesgadas. Por ello, en el Toro siempre ha dado prioridad a negar el área y a asentar con pausa y seguridad la fase embrionaria de la jugada a través de los tres defensores, encargados de iniciar cada acción. A excepción del líbero, los zagueros se caracterizan por tener aptitudes de laterales para así sumar metros hacia la medular, buscar el hueco para verticalizar o lanzar al carrilero contiguo y, al mismo tiempo, tener capacidad de superar marca, buen pie para las entregas y permitir con sus basculaciones que uno de los hombres de banda se descuelgue.

 

Los carriles son, precisamente, las zonas a explotar, por las que ganar profundidad y atacar el área adversaria. Ventura siempre ha prescindido de regista en el Toro, una de las diferencias con Conte, pese a haber tenido en plantilla a jugadores que podrían haber asumido dicho rol como Tachtsidis o Baselli. Sus preferencias siempre se han decantado por un stopper posicional bien escoltado por dos interiores ‘currantes’ y encargados de subir la pelota muy por delante de hacerla subir y de armar juego.

Ese matiz táctico ha hecho que el motor creativo y ofensivo de los granata haya estado siempre en las bandas dentro de un esquema caracterizado por ser bastante largo y contar con hombres capaces de sacar mediante conducción individual al equipo del bloque bajo que lo caracteriza en repliegue y aprovechar así los contragolpes. Una estructura diseñada para explotar la salida directa y veloz tras pérdida rival culminada con una dupla complementaria, con aptitudes autosuficientes y capaz de ser selectivamente presionante y, a su vez, de abarcar muchos metros de espacio por delante. Otra de las similitudes de Ventura con Antonio Conte, tanto en su etapa en la Juventus como en la selección.

Experiencia y formación de jugadores como valores añadidos

La Spezia, Pistoia, Venezia, Lecce, Cagliari, Sampdoria, Udinese, Napoli, Messina, Verona, Pisa… Serie C, Serie B y Serie A en más de un cuarto de siglo de trayectoria en los banquillos culminados con un lustro en el Torino, al que sacó de la Serie B, llevó de paseo por Europa y asentó como realidad dentro de la élite del Calcio tras años de ascensos y descensos y el riesgo de convertirse de club histórico a equipo ascensor. La veteranía del que se las sabe todas y el carácter exigente, directo pero sereno y autoconvencido de sus preceptos es lo que ha convencido para darle las riendas de Italia.

Más allá de ello, el plus adicional de Ventura al frente de la Nazionale será su demostrada capacidad para encajar dentro de su encorsetada idea táctica a buenos proyectos de jugadores que, con poso y paciencia, han crecido a su lado hasta asentarse como certezas. No en vano, de su mano han debutado en la selección Bonucci, Ranocchia, Ogbonna, Moretti, Immobile, Cerci y Darmian y ha dejado ya preparados para dar el salto a otros como Zappacosta, Benassi o Andrea Belotti. Demostrando gran ascendencia y poder de convicción sobre su vestuario.

 

El gran hándicap

Por idea y patrón de juego, Ventura encaja al 100% como sustituto de Conte pese a que éste haya apostado últimamente por alineaciones ligeramente más ofensivas, especialmente en los hombres de banda. Sin embargo, el perfil del exentrenador granata, que será el encargado de acelerar una progresiva transición generacional en Italia, no tiene el colchón mediático del que sí ha gozado Conte gracias al aval que le dan sus títulos en el gran club italiano por excelencia.

Si Conte fracasa con Italia en Francia, lo hará por el insuficiente nivel de la selección pero si Ventura fracasa en su etapa todavía por comenzar al frente de la Nazionale, lo hará principalmente por sí mismo, ya que será el centro de la diana de las críticas. Una situación que podría ser más acuciante en caso de que vengan mal dadas si la Federación opta por contar con una figura que esté por encima de la de su seleccionador.

Aunque todavía no ha sido confirmado, la intención inicial de Tavecchio es contar con Marcello Lippi, el último entrenador que ha levantado para Italia una Copa del Mundo, como director técnico. Una figura de peso que ejercería labores de coordinación y supervisión y trabajaría también con las categorías inferiores de la Azzurra. Sin embargo, la condición de representante de jugadores del hijo de Lippi puede suponer un conflicto de intereses que haga incompatible esa idea.

Con o sin Lippi, Ventura afronta la gran experiencia de su carrera sin quitamiedos y con sus ideas encima de la mesa. He ahí por lo que fue criticado por parte de la afición del Torino en su último año: por su negación de una mayor creatividad y riesgo ofensivo y por lo que, al frente de toda una tetracampeona del mundo, será cuestionado a la mínima duda. A sus 68 años, Ventura tiene espolones pero vivirá la presión del cargo como nunca lo ha hecho con un objetivo evidente y obligado: hacer crecer a Italia y sellar sí o sí su pasaporte al próximo Mundial de Rusia con opciones de competir por el quinto cetro.

 

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