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Valverde el clasicómano, no el “hombre-Tour”

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Enrique JULIÁN GÓMEZ El fracaso de Alejandro Valverde en el Tour de Francia es incuestionable. Con todo a favor, tanto su posición, por los abandonos de sus principales rivales y el nivel medio de los que quedaban, el murciano se quedó fuera del podio final en París, su objetivo desde que comenzó a correr la gran carrera francesa. El desastre de la última semana, culminado primero en Hautacam y luego en la contrarreloj de Périgueux cavó una nueva tumba de Valverde en Francia para finalizar en un decepcionante cuarto lugar.

Está claro que Valverde no es lo que se llama un 'hombre-Tour'. No tiene ese gen de las grandes vueltas, pese a contar con la Vuelta 2009 en su palmarés. Pero eso no quita para que siga siendo uno de los mejores clasicómanos del mundo, como ha vuelto a demostrar en San Sebastián. En la habitual llegada al Boulevard, de cara a la impresionante playa de la Concha en la capital guipuzcoana, Valverde alzó los brazos como vencedor en solitario de la prueba vasca, la única carrera de un día del calendario World Tour que se corre en España.

Con 200 kilómetros en las piernas y los pasos por Jaizkibel, en los que destacó la cabalgada en solitario del siempre peleón ciclista vasco del Caja Rural Amets Txurruka, se llegó al ascenso a Bordako Tontorra en Igeldo. Este muro hasta el observatorio en las afueras de Donosti era la gran novedad del recorrido, situado a apenas 8 kilómetros de meta y, por tanto, nuevo punto decisivo. Así fue, primero con el ataque de Kolobnev, respondido luego por Mikel Nieve y posteriormente por Joaquím Rodríguez y Alejandro Valverde, los dos máximos favoritos -más tras los abandonos de Gilbert y Sagan- que coronaron juntos.

En el descenso se les unieron el propio Mikel Nieve junto al genial joven inglés Adam Yates, que desgraciadamente cayó poco después. También aprovechó el murciano para atacar cuesta abajo, marcharse en solitario, apretar los dientes y levantar por fin la sonrisa que no pudo lucir en el Tour hace una semana. Es su segunda victoria en la prueba, después de la que consiguió hace seis años.

Décimo triunfo de la temporada de Valverde, que a sus 34 años ha vuelto a demostrar su calidad en las pruebas de un día, llevándose también la Flecha Valona, además de otras pruebas de menor calibre en Roma, Estella y Murcia, amén del campeonato nacional contrarreloj, el segundo puesto en la Lieja y los triunfos en la Vuelta a Andalucía. Resulta siempre inútil, repetitivo e hipotético preguntarse qué habría sido de la carrera de Valverde de haber centrado realmente su calendario en pruebas de un día o de una semana, para alcanzar un palmarés realmente a la altura de los más grandes de la historia. Porque Valverde no es hombre-Tour. Nunca lo ha sido.

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