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Newcastle, urracas sin rumbo

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Julen Garro | El Newcastle United confirmó el pasado día 11 de mayo su descenso a Championship. Una noticia esperada viendo su desastrosa temporada, pero que no deja de sorprender en un club con una gran masa social detrás (tercer estadio más grande de Inglaterra; siempre lleno) y que se ha gastado cerca de 100 millones de euros en fichajes en el último año.


Contexto

El equipo, con jugadores de la talla de Owen, Martins, Nolan, Coloccini, Butt, Viduka o Duff, tocó fondo el 24 de mayo de 2009. Aquel día, un equipo hecho para pelear por Europa descendió a segunda división 17 años después de su último ascenso, con un ídolo (Alan Shearer) sentado en el banquillo. Tocaba reconstruir, empezar desde la base y armar un proyecto sólido. Muchos jugadores con más nombre que rendimiento salieron por la puerta de atrás, mientras el club confiaba en jóvenes canteranos como Andy Carroll. Los magpies, bajo el mando de Chris Houghton, arrasaron obteniendo 102 puntos (+23 respecto al tercero).

 

Tras un inicio aceptable en la vuelta a la Premier, Ashley decidió despedir a Houghton en contra de la opinión pública. El dueño, en guerra constante con los aficionados, volvió a hacer lo que le venía en gana. Pardew, en contra de las preferencias de la afición (solo recibió un 5,5% de votos en una encuesta realizada a 40.000 fans) fue el escogido para sustituirle. Sin embargo, parecía que la cosa fluía: los fichajes (Cabaye, Ba o Cisse) eran un éxito y el equipo mejoraba, finalizando la temporada 2011-12 en un sorprendente 5º puesto (por delante de Chelsea, Liverpool o Everton). Ashley, en otro arrebato de genialidad, decidió renovar a Pardew durante ocho años, hipotecando de este modo el futuro a largo plazo del club con un entrenador que, pese al buen año, no tenía a la afición en el bolsillo.

El equipo decidió apostar decididamente por la Europa League, cayendo en cuartos ante un Benfica que sería finalista. El rendimiento en el campeonato local, sin embargo, fue desastroso, llegando a coquetear con el descenso hasta un 16º puesto final. La marcha de Demba Ba al Chelsea en el mercado de invierno, unido al bajo rendimiento de un Cisse que no volvería a ser el mismo, fueron algunas de las causas de este bajón.


Little Francia

Tras el éxito de fichajes como Cabaye, Ashley y Pardew invadieron el mercado francés. Marveaux, Sissoko, Gouffran, Yanga-Mbiwa, Debuchy, Remy, Haidara, Amalfitano o Saivet fueron llegando al club, ganándose éste el apelativo de “Little France”. El rendimiento de la mayoría de ellos no cumpliría las expectativas, sumiendo al club en la mediocridad.

 

El equipo era muy irregular, capaz de encadenar 5 victorias consecutivas seguidas de ocho partidos sin vencer. La afición estaba hambrienta de éxitos, creía que su lugar era pelear por Europa o por los títulos locales, no conformándose con el anodino rendimiento de los suyos. La falta de regularidad, unida a la falta de autocrítica de Pardew y su tirantez con la afición, creaban un ambiente hostil que no permitía a los jugadores dar lo mejor de sí.


El comienzo del colapso

Las marchas de Remy y (sobre todo) de Cabaye a Chelsea y PSG respectivamente debilitaron muchísimo al equipo. Sus sustitutos (De Jong, Riviere, Colback o Ferreyra) no cumplieron las expectativas. En el mercado de invierno de la temporada 2014-15, con el equipo instaurado en media tabla, todo fue a peor. Pardew, cansado de no ser apreciado, decidió ir a donde se le quería de verdad. El Crystal Palace (equipo en donde jugó durante 4 temporadas) llamó a su puerta y el entrenador de Londres abandonó el barco. Tras una temporada y media en el club londinense ha obtenido dos holgadas salvaciones acompañadas de una final de FA Cup que jugará ante el Manchester United el 21 de Mayo.

John Carver hombre de la casa sin apenas experiencia en los banquillos, fue elegido como sustituto. Tras un desastroso balance de 13 puntos en 19 partidos, incluida una racha de 8 derrotas consecutivas, el equipo obtuvo la salvación en el último suspiro.

En verano se dijo que esto no podía repetirse, Ashley prometió fichajes y que el equipo comenzaría a mirar definitivamente hacía arriba. Steve McLaren, que venía de quedar 7º en Championship con un Derby County que partía como favorito al ascenso, fue elegido como entrenador. Quizá al lector recuerde el nombre por ser el entrenador que dejó a Inglaterra fuera de la Eurocopa 2008.

 

Llegaron muchos jugadores a precios desorbitados (la burbuja de la Premier): Wijnaldum, Mitrovic, Mbemba, Saivet, Thauvin, Shelvey o Townsend (los dos últimos en invierno) para un gasto de alrededor de 100 millones de euros. Pese a la evidente calidad de la plantilla, McClaren no consiguió orientar la nave en ningún momento. El barco se hundía.

Ashley, viendo la cercanía de un nuevo descenso, decidió fichar a un entrenador experimentado y de renombre: Rafa Benítez. Rafa ha mejorado al equipo, pero la gran racha del Sunderland de Allardyce unido a la incapacidad de ganar los duelos directos (1/9 puntos vs Sunderland, Norwich y Aston Villa) han convertido la pesadilla realidad.

Newcastle con McLaren: 0,85 puntos/partido. GF: 1 gol/partido. GC: 1,89 gol partido

Newcastle con Benitez: 1,11 puntos/partido. GF: 1,22 gol/partido. GC: 1,22 gol partido

 

¿Y ahora qué?

El Newcastle necesita estabilidad. Un entrenador y unos jugadores comprometidos con el proyecto, dispuestos a sufrir un año en el infierno y con hambre de victorias. Habrá bajas (a jugadores como Mitrovic o Wijnaldum no les faltarán ofertas) que se deberán compensar con cabeza (jugadores que conozcan la categoría etc.). Se antoja imprescindible un rápido ascenso, devolver al equipo al lugar en el que debe estar y establecer definitivamente un proyecto a la altura del club.

La afición está deseosa de que Benítez siga entrenando al equipo, un entrenador con experiencia que, en caso de aceptar el reto, se enfrentaría a una situación que no vive desde sus tiempos en Extremadura: Buscar el ascenso a la máxima categoría.

Se avecina un verano agitado en Newcastle upon Tyne, esperemos que sea el último en mucho tiempo. Tras la tempestad, debe llegar la calma. Las urracas deben encontrar el rumbo.

safc

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