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Uno que cree en McLaren

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Lo reconozco, creo en McLaren. No sé si esta afirmación me traerá deshonra dentro de unos meses en caso de que el nuevo MP4-30 no funcione y arrastre a Fernando Alonso hasta otro año en la penumbra de la Fórmula 1, pero es lo que siento. Mejor dicho, lo que pienso. Desde el raciocinio, sin dejarme embriagar por filias y fobias, creo que la dupla McLaren-Honda debe ser la única alternativa seria y viable que ponga en cuestión la supremacía de Mercedes en el corto y medio plazo. La única opción de impedir que el descafeinado duelo fratricida que Hamilton y Rosberg nos brindaron en 2014 siga siendo la tónica habitual, siendo optimistas, en las siguientes temporadas.

La piedra angular de este proyecto no es Fernando Alonso, faltaría más. En la Fórmula 1 de hoy el piloto por muy bueno que sea, y Alonso desde luego lo es, no es capaz de aportar ni una cuarta parte de la velocidad que puede otorgarte una buena aerodinámica. No llegaremos a ponernos tan radicales como Frank Williams, que alguna vez ha calificado a los pilotos como “un simple lastre”, pero desde luego entre un buen ingeniero y un buen conductor siempre la primera será la mejor alternativa para una escudería que pretenda ganar. Y McLaren lo pretende, por eso Peter Prodromou es el nuevo ingeniero jefe del equipo y lleva meses trabajando en Woking con el nuevo proyecto. El griego no es un cualquiera. Aerodinamista jefe de Red Bull en la era de los cuatro campeonatos consecutivos, en los que los coches austriacos brillaron precisamente en la faceta de la que él se responsabilizaba. Mano derecha de Newey, con el brillante ingeniero británico a un lado parece que Prodromou es el mejor posicionado para heredar su trono como “gurú de la Fórmula 1”. La revolución empieza por Grecia, y en la máxima categoría del automovilismo también.

Por supuesto, Prodromou no llega a un descampado. Pese a que parte del excepcional equipo técnico de McLaren se marchó con Hamilton a finales de 2012, todavía son muchos y muy preparados los que pertenecen a un equipo que lleva más de dos años centrados en este año, el del inicio de la alianza con Honda, sabedores de que bajo la tutela en forma de motorización de Mercedes iba a ser imposible derrotar al gigante alemán. Con un presupuesto prácticamente ilimitado, hablar de McLaren es hablar de uno de los equipos más ricos de toda la Fórmula 1, cabe esperar muy buenas cosas de un equipo técnico que año tras año ha demostrado que son los que más y mejor trabajan durante la temporada, desarrollando el monoplaza en ocasiones en tiempo record. Sirva como ejemplo la pretemporada de 2011, cuando parecían andar perdidos en el fondo de la parrilla durante los test y sin embargo, con un paquete de mejora desarrollado en tiempo record, consiguieron meter a Hamilton segundo en Australia. Desde marzo hasta noviembre ninguna fábrica trabaja mejor que la de Woking, y eso puede ser decisivo en la temporada más larga, 20 carreras, de la historia de la Fórmula 1.
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Y nos faltan los pilotos, claro. Los dos que mas carreras han disputado de la Fórmula 1 actual. Entre Fernando Alonso y Jenson Button suman 501 Grandes Premios, 47 victorias, 147 podios y tres campeonatos del mundo. Juntos serán el mejor aporte de experiencia que un equipo en plena reconstrucción podría recibir y formarán una pareja plenamente compenetrada, en forma y sin aparentes riesgos de conflictividad. El español llega, probablemente, en su mejor momento de pilotaje. Sus últimas temporadas, aplastando a pilotos muy reputados como Raikkonen y Massa y rozando logros imposibles dentro del rendimiento de sus coches, le sitúan en lo más alto de la escala de mejores pilotos de la categoría, en una posición que, siendo generosos, solo podría discutirle el actual campeón del mundo, Lewis Hamilton. Alonso parece haber alcanzado un nivel de pilotaje zen, casi perfecto, y solo necesita el auto adecuado para obtener su tercer campeonato. Por su parte Button sigue en plena forma. El campeón de 2009 lleva dos años consecutivos barriendo a los jóvenes talentos que McLaren ha puesto a su lado. Primero Sergio Pérez y luego Kevin Magnussen no fueron competencia para un piloto que por momentos parece imbatible en las carreras en lluvia. No solo es un buen estratega, como algunos le achacan, también tiene un ritmo endiablado bajo el líquido elemento que le hace inalcanzable para la mayoría. Cuando vas más rápido que el resto, prácticamente cualquier estrategia es buena. Para 2015 McLaren cuenta con una pareja de pilotos equilibrada y sobria, tal vez solo por detrás de la que Mercedes volverá a poner en pista.

Dos piezas son las que peor parecen encajar en el rompecabezas de Woking. La primera de ella es Ron Dennis, un viejo conocido, batallador de eras pasadas, una figura histórica dentro de la escudería que ya causó grandes desequilibrios en McLaren en el pasado, uno de ellos con Fernando Alonso como protagonista. Dennis parecía haber desaparecido del equipo, pero como el malo de un buen drama volvió a aparecer hace algo más de un año y ahora su antigua relación antagonista con el nuevo piloto estrella de la escudería parece amenazar el devenir de McLaren. Pero el asturiano parece tenerlo todo controlado. Dennis debería aportar su gran experiencia al equipo del que es accionista y no inmiscuirse en temas que afecten al jefe de filas, Eric Boullier, un hombre que ya demostró sobradamente sus habilidades en Lotus, donde consiguió guiar un equipo de bajo presupuesto hasta la lucha por el campeonato con Kimi Raikkonen. En cuanto a los japoneses, son la gran duda. Si la parte aerodinámica estoy seguro de que antes o después será la dominante en la Fórmula 1 gracias a Prodromou, la parte mecánica me genera más dudas. Honda parte con una gran desventaja temporal respecto a sus rivales y tendrán que trabajar mucho y bien para ponerse a su altura o incluso superarlos. Lo de mucho sabemos que probablemente los japoneses lo cumplirán, pero lo de trabajar bien podemos ponerlo más en duda, viendo sus proyectos más recientes, como el de BAR a finales de los 90 o el que iniciaron en solitario en 2006. Todos recordamos los tiempos de Senna y Prost, en los que por cierto la aerodinámica diseñada por Gordon Murray seguía siendo la que marcaba la diferencia, pero proyectos más cercanos en el tiempo de Honda hacen al menos dudar de la marca nipona. No digo que Honda no vaya a hacerlo bien, pero la fe casi ciega que hoy intento razonar se limita, de momento, a McLaren.
 

 
El tiempo dirá quien lleva la razón. Por el momento, parece sensato decir que ir montado en un Mercedes es la mejor garantía de éxito que existe de cara a la temporada 2015. Pero, lejos de brindis al sol de Ferrari en los test o de equipos que parecen en decadencia como Red Bull, creo que McLaren es la alternativa. La más verídica, la más creíble. La única que parece olvidar el ‘que dirán’, el marketing o la publicidad. La única que se centra al cien por cien y con plena convicción en conseguir reventar la era que parece dispuesta a marcar Mercedes. Yo creo en McLaren.

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