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Una promesa, un MVP y la Segunda Guerra Púnica

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– Desde el colegio ninguno de los dos ha evitado jamás el conflicto físico. No, no porque les guste sino porque consideran que rendirse no es una opción.
– No nos criaron para ser cobardes.
– Ah sí…criar…y ¿quién le crió, agente?
– ¿A mí? Los lobos.

Se acabó. No hay vuelta atrás. Lo han cambiado todo, para siempre. La paz se ha roto, el armisticio duró lo que el destino ha tardado en poner de nuevo sobre el tablero a los dos equipos más en forma de la NBA: Golden State Warriors y Cleveland Cavaliers.

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The East Remembers

Ha pasado un año, pero el dolor sigue perenne. Como una cicatriz que recuerdas hasta el fin de tus días. Una herida que no supura, una hemorragia que amenaza con no terminar jamás. Cleveland todavía llora desconsolada por su segunda final de la NBA perdida. Tras tener contra las cuerdas con los servicios mínimos a Golden State Warriors, los hombres del Rey no pudieron aguantar la embestida final de los pupilos de Kerr. Pero la vida sigue para todos y Cleveland lo entendió perfectamente. Se reforzó expiando sus fallos de la temporada pasada y puso su mirada en ser campeones del Este y hacer valer su experiencia del año pasado para levantar el Larry O’Brien. Detroit cayó, junto a Atlanta y Toronto. Sólo LeBron podía eliminar a equipos de dos países para ganar un anillo. El Elegido. Esperan los Warriors en la final, su pesadilla y su penitencia.

¿Es Cleveland Cavaliers una franquicia perdedora? Pues hasta que no levante el anillo, sí. Pero si el deporte es muy grande, el baloncesto lo es más, y tras un año de terapia, los Cavs vuelven a ser dueños de su destino. Tienen en sus manos tocar el cielo y hacer historia. Están más sanos que las finales pasadas, tienen más experiencia y creen en lo que hacen.

The Heart of a Warrior

Madrugada del martes al miércoles 25 de mayo. Chesapeake Energy Arena, Oklahoma City. Un tornado sacudía los cimientos del campeón de la NBA, una estructura tan perfecta que nadie parecía capaz de derrumbarla. OKC ponía el 3-1 y los Warriors estaban desahuciados, sin ideas, hundidos y al borde del colapso. La estadística le daba un 3 % de posibilidades, sólo 9 equipos en toda la historia de la NBA tras ir 3 a 1 perdiendo fueron capaces de remontar, pero lo hicieron. Nunca dudes del corazón de un campeón. Game 5 sacado adelante con más oficio que talento, Game 6 con remontada final gracias a la buena labor de Klay, que con sus 11 triples firmó un hito en la NBA, y dio la oportunidad al campeón de defender el título. Y llegó el Game 7 donde, tras 48 minutos de gran baloncesto, Curry decidía una eliminatoria para la historia. OKC peleó, lo tuvo y lo perdió. Warriors se tambaleó, se levantó y ganó. La historia espera.

Bobby Fischer contra Boris Spassky.

El mundo entero los vuelve a mirar. Lo lleva haciendo todo el año. Stephen Curry y LeBron James. Como ya hizo con Aníbal Barca y Publio Cornelio Escipión. O con Erwin Rommel y Bernard Montgomery.

Una rivalidad que está marcando una época en la NBA. El fino estilista contra el duro fajador. El niño bonito de América contra el antihéroe. Para Curry es una cita con la historia: un posible MVP de las finales, hacer el ‘doblete’ del 73-9 más el segundo anillo de forma consecutiva. Un hito sin precedentes. El Expediente X que jamás pudo resolver Fox Mulder.

LeBron compite contra sí mismo, contra sus fantasmas del pasado, contra el olor a champagne que aún impregna los vestuarios del Quicken Loans Arena. Su actuación heroica en las finales del año pasado no tuvo premio, sino un duro y severo castigo. El remate hubiera sido la entrega del MVP de las finales cómo perdedor, cosa que desde que Jerry West lo obtuvo en 1969 no se ha vuelto a repetir. Segundo asalto de un combate que promete ser legendario. Aníbal a las puertas de Roma, ¿rematará esta vez la faena?

Los secundarios que valen un Óscar

El eterno debate, ¿los secundarios hacen mejor al actor principal o es éste el que ensalza la categoría de los primeros? Russell Crowe bordó el papel de Máximo Décimo Meridio, todos lo tenemos claro. Pero, ¿hubiera sido igual de buena actuación sin el papel sobresaliente de Joaquin Phoenix como Cómodo? ¿Hubiera sido Rustin Cohle un personaje tan peculiar sin el contrapunto de Martin Hart? Nadie lo sabe.

En el deporte sí lo sabemos, sin compañeros cualquier éxito es imposible. Pippen dio el impulso a MJ para llevar a los Bulls a la gloria, junto a Harper, Rodman, Kerr y cía. En esta final van a ser claves los secundarios. Hay dos clases de secundarios, los que aparecen en las crónicas lo hagan bien o mal, como son Klay y Green por los Warriors, y Love e Irving por Cleveland. El Big Three que mejor este se llevará el anillo. Y luego están los secundarios que pueden decantar la balanza: J.R. Smith, Shumpert, Livingston, Ezeli, Iguodala, Tristan Thompson, Bogut, Dellavedova, Barnes, Frye y Jefferson. En vuestras manos también está el anillo.

Historia del baloncesto

Todos tenemos un equipo, un jugador, algo o alguien que nos hace decantar nuestra balanza por unos u otros, pero lo que podemos tener claro es que estamos viendo historia del baloncesto.

Dos ejércitos preparados para la batalla, dos estrategas buscando las fisuras en la mente de su rival. Un MVP, una promesa y la Segunda Guerra Púnica. No será una final más, será la final. Elegid bando, alzad vuestras camisetas y dejaos la voz. Dormir es de cobardes.

Para todos los que no pueden ver esta final y por aquellos a los que se la contaremos cuando nazcan. Estáis alucinando, como Di Caprio en Shutter Island, lo sé. Pero esto no ha hecho nada más que empezar. Porque no sé vosotros, pero yo esperaba esto más que el regreso de Skywalker. Sólo puede quedar uno, quizás el último de nosotros.

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