Ciclismo

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Una fuga de nivel como aperitivo de Pirineos

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Enrique JULIÁN GÓMEZ – Último día antes del montañoso tramo final de la Vuelta a España –solo la etapa de Burgos no finaliza en alto de las siete que quedan antes de llegar a Madrid– que sirvió para disfrutar de una de las jornadas de ciclismo más bonitas de lo que va de ronda española. Un recorrido recortado, con el ascenso al Rat Penat de por medio y culminado con el picajoso final en Castelldefels.

Un comienzo vertiginoso marcó el inicio de la etapa hasta que se formó una numerosa fuga. En los cuatro kilómetros durísimos del Rat Penat, en las afueras de Castelldefels y adentrándose hacia el parque de El Garraf, se formó el definitivo corte al que el pelotón no iba a disputar la victoria. Esa escapada definitiva presentaba diez nombres de gran nivel para disputarse la victoria, como el italiano Scarponi, que ya no está para la lucha por la general, el rápido y favorito Nocentini, el campeón transalpino Santaromita, el siempre combativo Txurruka, Mollema, sexto en el último Tour e Intxausti, octavo en el Giro, además de Coppel, los clásicos Egoi Martínez y Zandio, y el bisoño Warren Barguil.

Barguil tampoco es un joven cualquiera. Pertenece a la fantástica generación noventera de ciclistas franceses que se mueven bien cuando el terreno pica hacia arriba, de la que también forman parte Pinot, Bardet o Elissonde. De hecho, el prometedor bretón, ahora enrolado en el equipo holandés Argos en su primer año como profesional, se hizo con la victoria en el prestigioso Tour del Porvenir la temporada pasada.

Pues bien, fue el más inexperto quien mostró mayor aplomo para resolver una fuga de tan alto 'standing' ciclista. Barguil, frente a semejante grupo de curtidos cazaetapas, supo esperar su momento, después de los habituales ataques y contrataques en los últimos kilómetros, para atacar sin hacer mucho ruido al pie del ascenso final al castillo de Castelldefels, ya en los últimos metros. Nadie le siguió y el francés consiguió en solitario su primera victoria profesional en una etapa de tanto prestigio. Además, se redimió de la dura caída sufrida hace unos días y que a punto estuvo de hacerle abandonar a causa de las heridas.

Los favoritos se tomaron el día de manera más relajada, exceptuando el ataque de Joaquím Rodríguez, acompañado de su compañero Caruso y del segundo clasificado Roche, en el Rat Penat, movimiento más de cara a la galería y para marcar su territorio que efectivo, puesto que el Astana de Nibali controló la situación a la perfección. Y reservando porque mañana llega la segunda gran etapa de montaña de verdad de la Vuelta, con el ascenso al interminable Envalira y a Ordino para finalizar, al igual que el año pasado, en la Collada de La Gallina. Pirineo andorrano que conoce a la perfección 'Purito', y dónde intentará seguro reducir su desventaja en la general. 

*Foto: 1t4i.com [Web del equipo Argos]

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