Fútbol italiano

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Una estrambótica historia de Calciomercato

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Enrique JULIÁN GÓMEZ – Un tranquilo lunes, resaca de la jornada anterior, con las cómodas victorias de los primeros clasificados, Juventus y Roma, que ya pensaban en el partido de Coppa que les enfrenta, un nuevo pinchazo del Inter y el debut de Seedorf como temas de apacible conversación, se convirtió de manera inesperada en uno de esos días frenéticos que de tanto en tanto ofrece el Calciomercato.

A la hora de comer en Italia explotaba la bomba, bien lanzada como de costumbre por Gianluca Di Marzio, probablemente el periodista más fiable en cuestiones de mercato futbolístico, en Sky Italia: Juventus e Inter negociaban y estaban cerca de cerrar el intercambio entre Mirko Vucinic y Fredy Guarín. A partir de ese momento las noticias que salían desde la ciudad de Milán, a través de la propia Sky, Gazzetta dello Sport y el digital FcInterNews se comenzaron a suceder una tras otra sin descanso.

El montenegrino Vucinic abandonaba las instalaciones de la Juventus en Vinovo y viajaba a la vecina Milán, dispuesto a pasar ya el reconocimiento médico, mientras Guarín alcanzaba un acuerdo contractual con el club bianconero. El único detalle que faltaba por manejar era una compensación económica para el Inter, como máximo de cinco millones, al consederar más valioso al volante colombiano dentro del trueque.

Es entonces cuando a mitad de la tarde salta la segunda bomba: La negociación quedaba bloqueada por petición del nuevo dueño del Inter, el indonesio Erick Thohir. La razón: La furibunda reacción de la afición a través de foros y redes sociales, oponiéndose al casi 'regalo' de uno de los mejores jugadores de la plantilla, y el comunicado de la Curva Nord Milano, el sector ultra del club interista, rechazando en pleno el traspaso de Guarín a su histórico rival, además de criticar la gestión en estos dos meses de Thohir. El Inter, fiel a sus últimos años de estrambóticas decisiones y negociaciones en el mercado de fichajes.

Así, tras la reunión, salían sin acuerdo los altos cargos de Juventus e Inter reunidos en Milán, esto es, Piero Ausilio, director deportivo del Inter, Marco Branca, responsable del área técnica nerazzurra, Beppe Marotta, administrado delegado juventino y Fabio Paratici, director deportivo de los turineses, además de los agentes de los jugadores implicados. De todas maneras, parecía no  haber marcha atrás, con Vucinic, que ya había superado el examen médico y aceptaba rebajarse el sueldo, y Guarín, acogido por la dirigencia de la Juventus, presionando para cerrar sus respectivos traspasos. Así la Juventus pagaria esa compensación al Inter, finalmente de millón y medio de euros y caso cerrado.


Finalmente Mirko Vucinic no jugará en el Inter | Getty Images

Pues no. Desde Yakarta volvió a meter mano el dueño del Inter, esta vez para dar el no definitivo al intercambio a través de un comunicado oficial. De nada servía el acuerdo entre clubes, la presión de los jugadores, con Guarín pidiendo la intercesión de Moratti, Erick Thohir cancelaba la operación. Mientras, los ultras del club, convocados en la sede del club, celebraban de manera efusiva la ruptura de las negociaciones, y por tanto, el no-fichaje y la no-venta. La consecución de un circense no-trueque.

Realmente no se podía considerar el intercambio tan agravioso para los intereses del Inter. Cierto es que a la Juventus le reportaba claros beneficios, con la adquisición de un futbolista que se podía adaptar a la perfección a los esquemas y estilo de Conte a cambio de un jugador que ya no tenía sitio en el equipo y con un esfuerzo económico nimio.

Pero el Inter, tal y como ha solicitado repetidamente Mazzarri, necesita al menos un delantero más para sobrevivir y acompañar a Palacio, dado el nulo rendimiento de Icardi y Belfodil -más de 25 millones y tres goles entre ambos este año- y un Milito en la recta final de su carrera. Vucinic aportaba una clase y calidad de la que el Inter carece en la zona decisiva del campo y, si bien Guarín era indudablemente uno de los mejores activos de la plantilla, esta temporada no está siendo brillante, apareciendo en momentos demasiado puntuales y provocando con su anárquico estilo cierto negativo caotismo en el juego del Inter.

Sin embargo, a la hora de la primera gran decisión en el Inter, a Thohir le ha pesado más la popularidad entre la afición, otorgándole un poder peligroso a los ultras con este precedente, que las posibles razones técnicas que justificaran la operación para tomar una determinación. El tiempo dirá -a la espera de ver en qué acaba lo de Guarín, cuya permanencia parece complicada ahora mismo- si acertó en su decisión. Pero de momento, la esquizofrénica cadena de mando que se ha creado en el Inter y la extraña política de fichajes, pese a la inversión que prometía Thohir, puede lastrar todavía más a un equipo que, en busca de la resurrección, está cavando su propia fosa.

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