Fútbol del Egeo

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Una Cenicienta amiga del poder

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Si se mira la clasificación de la Superliga del fútbol turco, sorprenderá no ver en lo más alto a clubes tradicionales como Besiktas, Fenerbahce o Galatasaray, sino al ignoto Medipol Başakşehir, un equipo que está creciendo a paso acelerado en medio de las críticas por su cercanía al poder.

Tras 14 jornadas, el club del distrito estambulense de Başakşehir lidera invicto la tabla después de sumar nueve victorias y cinco empates. El equipo dirigido por Abdullah Avci no sólo gana, sino que también impresiona con su fútbol ofensivo y descontracturado.

“Aún cuando no tenga grandes estrellas, es un excelente equipo”, evaluó el ex árbitro y actual columnista Ahmet Cakar en el diario “Sabah”.

Mientras los tres grandes de la Liga salen usualmente a la caza de grandes nombres internacionales, el Başakşehir está sacando provecho de fichajes económicos pero rendidores. Capitaliza lo que los poderosos descartan, como es el caso del centrocampista Emre Belözoglu, de 36 años, quien se quedó sin contrato con el Fenerbahce y ahora es figura del nuevo líder.

Emre Belozoglu

El arquero Mehmet Batdal, de 30 años, aterrizó en el equipo revelación después de haber dejado el Galatasaray. Lo mismo que el experimentado defensa Yalcin Ayhan (34), quien tuvo que abandonar el Besiktas al poco tiempo de llegar debido a los cuestionamientos de los aficionados.

Pese a los éxitos y su presunta humildad, el equipo que se llamaba Istanbul Büyükşehir Belediyespor y en 2014 fue refundado bajo su denominación actual polariza a los aficionados y la prensa. Su cercanía con el gobernante Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP) y el presidente Recep Tayyip Erdogan son considerados por los críticos como un ejemplo de la creciente politización del fútbol turco.

El presidente del club, Göksel Gümüsdag, está casado con una sobrina de la esposa de Erdogan y el jefe de Estado turco fue padrino de la boda. Y la construcción del estadio Fatih Terim, finalizado en 2014, fue adjudicada a la empresa Kalyon, cuyo dueño es considerado un hombre muy cercano a Erdogan.

También lo es el titular de la prestadora de salud Medipol, patrocinadora principal del equipo y parte de la denominación oficial del club. Para la inauguración del nuevo estadio estuvo presente Erdogan y el número 12 que el presidente usó entonces en la espalda ya no volvió a ser asignado a ningún futbolista del plantel.

La cercanía entre la política gubernamental y el club se traduce también en medidas económicas que no tienen que ver directamente con lo futbolístico. Debido a la crisis de la lira turca y la pérdida de su valor, Erdogan instó a la población a transformar sus divisas en moneda nacional. Y el Medipol Başakşehir respondió anunciando que pagará los sueldos a sus futbolistas y empleados en liras y no más en dólares.

El presidente Gümüsdag, que también encabeza la Asociación de Clubes de Turquía, llamó a los otros equipos a seguir la misma medida. “Para todos los que quieren hacer negocios en Turquía, la única moneda debe ser la lira”, pidió.

Incluso los pocos seguidores del club son llamados a apoyar las políticas gubernamentales. Así, para el encuentro de este sábado en casa ante el Trabzonspor, el equipo anunció que dará una entrada gratis a cada hincha que haya cambiado al menos 50 dólares en liras turcas.

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