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Un Sevilla ‘notable’ con Sampaoli

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La temporada empezó movida con el intento de salida de Monchi, que meses después se consumó, y la espantá sin aviso de Emery. El Sevilla tenía que volverá estructurar su columna vertebral. Reaccionó rápido con la llegada del argentino Jorge Sampaoli, el mejor fichaje de Monchi en toda la campaña. Tras ello se confeccionó una plantilla buena, pero sin nivel.

Con bastantes taras, sin delantero Champions, sin laterales suplentes, sin acompañante de calidad de N´Zonzi y con una defensa cogida con alfileres. Una plantilla peor que la de los últimos años. Nasri hacía la función en el medio, cuando no es centrocampista. Algo fallaba. Mucho fallaba en la planificación. Bueno, Gameiro en el Atlético y Banega en el Inter. No hubo recambio para ellos. Y en un año de Champions. Sin embargo, Sampaoli hizo encaje de bolillos para, con su inteligencia, paliar todas las carencias. El problema mayor del equipo ha sido el gol. Cada partido llegaba infinidad de veces y concretaba poco. A un entrenador se le debe pedir que el equipo genere ocasiones y el Sevilla las creaba. Pero no había gol y lo notaba el equipo. Sin perforar la portería, los jugadores no descansaban ni física ni mentalmente. Eso frustra. Ése ha sido el gran hándicap del conjunto sevillista durante toda la temporada. Es cierto que el presupuesto ha sido mayor, como para todos los equipos, por los ingresos televisivos, pero esa inyección no se ha traducido en buenos jugadores. Según @FutbolAvanzado, en la primera vuelta el Sevilla disparó menos (12.32) que en la segunda vuelta (13.06). En esta segunda vuelta ha necesitado el doble de tiros (10.68) para anotar un gol, que en los primeros diecinueve encuentros (5.57).

A Sampaoli se le martilleó desde el minuto uno por tomar mate, llevar tatuajes o estar aconsejado por Juanma Lillo. Prejuzgado por muchos antes de comenzar incluso la pretemporada. Con una propuesta intensa, de futbol ofensivo y de posesión consiguió hilvanar un equipo muy atractivo. El técnico argentino intentó trasladar su idea a los incomprendidos y escépticos. Explicó su fútbol ante los medios diciendo, por ejemplo, que le importaba mucho el cómo ganar. Algunos ya dijeron que no quería ganar los partidos. Tremendo. Sampaoli tenía clara su idea. ¿Una idea arriesgada? Mucho más arriesgado es, por ejemplo, acular al equipo en tu propia portería. Aunque sobre gustos no hay nada escrito.

En cuanto a los resultados, en el Ramón Sánchez-Pizjuán ha dejado momentos muy buenos. El fútbol desplegado volvió a ilusionar durante varios tramos de la temporada. Las musas se dejaron ver por el coliseo sevillista. Consiguió ganarle al Atlético de Madrid en un encuentro muy completo; acabó con la racha estratosférica del todopoderoso Real Madrid que llevaba 40 partidos sin perder. Le remontó un 0-1, para ganarle 2-1 en el añadido con un gol de Jovetic. Mucha gente creyó en la Liga. Una quimera, pero muchos soñaron durante 30 jornadas; el primer encuentro de Liga ante el Espanyol, que terminó con 6-4. Puro arte; con un fútbol vertiginoso acabó con el Málaga con cuatro tantos en once minutos; sometió al Leicester con muchas ocasiones, pero volvió a acusar la falta de gol. Un partido para sentenciar la eliminatoria acabó sólo 2-1. Con un delantero de nivel, el sino hubiese sido diferente. Sólo cayó derrotado con el Barcelona y ante la Juventus en Nervión. Ante el conjunto de Luis Enrique, apareció el genio Messi en la segunda parte, después de que el Sevilla realizara unos primeros 45 minutos sensacionales. Y ante el equipo italiano tras unos primeros 35 minutos maravillosos, el árbitro se cargó el partido con la expulsión de Franco Vázquez bastante rigurosa y señalando un penalti que nadie vio.

A domicilio volvió a ganar tras una temporada sin victorias fuera de Nervión en Liga. Goleó 0-3 en Vigo y 0-4 en Anoeta, dos estadios nada fáciles. Consiguió triunfos por fe, por casta y corazón, como en Leganés y Coruña. La plantilla tenía la hierba en la boca. En Champions, empató en el Juventus Stadium, una cancha casi imposible. El punto vital en Lyon que dio el pase a los 1/8 de Champions.

En la temporada hay un antes y un después de Leicester. En la ida, acusó de forma grosera la falta de gol. Y el gol de Vardy desactivó al equipo, lo dejó bloqueado. No reaccionó. Cierto que pudo acusar un bajón físico, como tienen todos los equipos. Y al Sevilla le tocó en un momento clave. Llegó el partido de vuelta y los fallos de cara a gol se hicieron más latentes, sumado a un error desde los once metros. Repito, el mismo partido con un delantero de nivel pasa el Sevilla la eliminatoria. Por ejemplo, el propio Vardy. Este cruce lo marcó todo. El conjunto sevillista se quedó fuera de Europa y vio como el Atlético de Madrid, imparable, lo sobrepasaba en la tabla. Al final, el Sevilla ha terminado donde le corresponde por presupuesto, además con esta plantilla es casi un milagro lo que ha hecho Sampaoli dejando de forma holgada cuarto al Sevilla con 72 puntos, su segunda mayor puntuación histórica. Apuntar que el Sevilla no queda cuarto desde la campaña 2009/2010. Y además en un año tan convulso con la salida del mejor director deportivo del mundo. Pero, ¿por qué estuvo luchando por el campeonato con el mismo plantel? Simplemente porque Sampaoli le sacó el 300% de rendimiento a esta plantilla.

Este año con el argentino en el banquillo, Escudero ha pasado a ser un maravilloso futbolista internacional. Ha convertido a Sarabia en un gran jugador. Correa ha ido moldeándolo hasta hacerlo titular indiscutible, gracias a su velocidad y atrevimiento. O N’Zonzi, que ha dejado de ser un simple centrocampista, para ser un todocampista “pulpo”, como dice Sampaoli.

Otro detalle de entrenador caro, que diferencia a los mediocres de los importantes, son las sustituciones. Capaz de variar un partido desde el banco, capaz de cambiar un sistema en los primeros minutos porque algo no le cuadraba, capaz de adaptarse a las problemas que surgen para cambiar un sistema y jugar con tres o cuatro defensas, por ejemplo.

LEER MÁS: La primera lista de Sampaoli con Argentina

Lo que importa es la intención, la idea, la forma de entender este deporte de Sampaoli, con sus defectos y sus grandes virtudes. La AFA no llama a un entrenador cualquiera porque sí. Argentina se lleva a un gran técnico.

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