EURO 2016

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Un lateral de leyenda alejado de los focos

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La eliminación de Croacia ante Portugal en la prórroga fue un varapalo para el equipo entrenado por Ante Cacic y para todo el país. Una derrota dura que además, ha tenido un redudante triste epílogo con el anuncio de la retirada de la selección por parte de su alma y gran capitán, Darijo Srna.

Son varias las imágenes que nos ha dejado Srna en esta Eurocopa desde su latifundio en la banda derecha de la zaga croata pero no hay ninguna comparable a sus lágrimas tras el fallecimiento de su padre durante los compases del himno previos al partido contra la República Checa. “Lo único que él quería es que yo siguiera jugando esta EURO”, afirmó Srna tras volar a Croacia para asistir al funeral.

Y Darijo regresó a Francia y pensó, como todos y como pensaba su padre, que Croacia estaba ante una oportunidad histórica de asaltar el título y redoblar la gran actuación en el país galo que el grupo de las grandes leyendas realizó durante el Mundial de 1998. Y en buena medida, esa vitola de favorito ganada a base de buen fútbol que capituló de forma dramática sin perder ni un sólo partido durante los noventa minutos, se debía al hecho de contar con un futbolista como Srna, corazón y líder de su selección. Como ya lo había sido en 2008, donde Croacia cayó eliminada en cuartos de final ante Turquía en una tanda de penaltis en la que fue el único croata que convirtió su pena máxima.

 

 

La competitividad y el nivel futbolístico del veterano Srna han quedado fuera de toda duda y, a sus 34 años, ha vuelto a mostrar un rendimiento excelente que le ha servido para ser reconocido por fin por parte del gran público como lo que siempre ha sido: uno de los mejores laterales derechos que se hayan visto en el siglo XXI. Pocos, muy pocos, compañeros de demarcación han demostrado en la última década una capacidad mayor para, desde ese perfil normalmente más humilde y alejado de ejercer el peso de cualquier sistema de juego, erigirse en un motor creativo de tanta importancia para su país y también para su equipo.

Un gran tono defensivo, un pie escandalosamente certero, un toque combinativo en corto propio de un mediocentro técnico mezclado con su aptitud para inventar envíos largos precisos y una creatividad inusual para su rol han construido a un lateral prodigioso que no lo ha sido aún más debido a su larga trayectoria en el Shakhtar Donetsk, por quien firmó en 2003 para escribir su nombre más alto que el de cualquier otro jugador en la historia del club ucraniano. Allí, también como gran capitán, alzó en 2009 el único título europeo del Shakthar en la última edición de la Copa de la UEFA, y fue elegido MVP de aquella final imponiéndose en incidencia, imprescindibilidad y jerarquía, como lleva haciendo trece campañas, a todos los grandes talentos brasileños que no han dejado de pasar por allí.

Por supuesto, no es solamente una leyenda con el Shakhtar sino que también lo es para Croacia. Srna deja la selección con el récord absoluto de internacionalidades -134 presencias- y siendo el cuarto máximo goleador de la historia del arlequinado conjunto balcánico con 22 goles, un dato asombroso para un lateral de una magnitud enorme dentro y fuera del campo, que nunca lo tuvo sencillo para vestir la cinta de capitán con Croacia debido a las críticas de parte de la hinchada debido a su origen bosnio y musulmán y que dedica cada tanto que consigue a su hermano Igor, con síndrome de down, de quien lleva su nombre tatuado en el pecho.

Con su adiós, se le abre al fin paso de la mano de una leyenda a Sime Vrsaljko, reciente fichaje del Atlético de Madrid, pero no hay ninguna duda de que el fútbol de selecciones pierde a uno de sus referentes -ha estado presente en las cuatro últimas Eurocopas- y a un futbolista que, pese a no haber pisado la más pura élite del Viejo Continente, siempre será recordado por su fantástico fútbol.“Voy a centrarme en el Shakhtar, donde todavía tengo ambición para tratar de cosechar éxitos. Mi mayor deseo es terminar allí mi carrera. Donetsk es mi ciudad, mi vida”. Y allí se quedó, entre las bombas, cuando muchos de sus compañeros huyeron por el temor a la guerra que arrasó la ciudad y que a Srna ya le tocó vivir de cerca cuando era un crío en Los Balcanes.

 

 

Quien sabe adónde podría haber llegado “el icono del Shakhtar”, como se le conoce en Ucrania por su perenne vínculo con el club minero, de haber aceptado algunas de las muchas ofertas que ha tenido encima de la mesa durante estos años por parte de los clubes más poderosos de Europa como el Bayern, el Liverpool o el Chelsea, por citar alguna de las que han trascendido. Sin ir más lejos, habría levantado alguna Champios League. Pese a ello, nombrar a Darijo Srna entre los mejores laterales del mundo siempre ha sido sinónimo de gusto futbolístico y, aunque a partir de hoy no será lo mismo ver a Croacia sin su símbolo, lo seguirá siendo en el recuerdo.

El fútbol de Srna se parece, por su generalizado reconocimiento tardío, a alguna de esas obras multimillonarias de pintores que sólo recibieron el máximo crédito y alabanzas a título póstumo. Y es que… ¿cuánto se pagaría en el mercado futbolístico actual por un lateral derecho como Darijo Srna si éste tuviese hoy día una veintena de años? No es difícil imaginar que competiría por ser el mejor y más valioso representante de su demarcación. Como, en realidad, ha venido haciendo siempre pese a haberse mantenido alejado por voluntad propia de las más brillantes luces de las grandes ligas.

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