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EURO 2016

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Un hueso llamado Polonia

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Orden compacto, efusivo cierre de espacios, defensa férrea del área y poco sitio para la fantasía y la improvisación. La selección polaca se está mostrando en la EURO 2016 como un batallón muy organizado. Incluso Robert Lewandowski, la única gran estrella de la que disponen comparable al resto de grandes jugadores del torneo, queda en un segundo plano con respecto al plan general, más preocupado en trabajar, presionar, ayudar atrás en las pelotas paradas o aguantar el balón en los costados para estirar al equipo que en enfatizar su instinto de gol ante el portero rival.

La idea de Adam Nawalka es cristalina. Las opciones de Polonia de ir avanzando en la competición pasan por seguir negando el área como nadie y tener a todos sin excepción vigilando los pasillos interiores con esmero y concentración en campo propio. Así es como han adquirido visos de ir más allá de las expectativas previas y así se explica que su jugador más creativo, Piotr Zielinski, ni siquiera haya debutado todavía en Francia pese a que se le esperaba como uno de los titulares para acumular con él una mayor calidad técnica en la mediapunta y aumentar las opciones de generar peligro.

 

Polonia basa toda su fortaleza en un cuadrado que no es mágico pero que sí encierra una robustez y una cohesión tremendas. Glik y Pazdan son sus vértices atrás y Krychowiak y Maczynski lo son a su vez en el centro del campo. Los dos primeros de cada una de las parejas son los claros líderes de sus respectivas parcelas y los segundos, con menos visibilidad a nivel europeo en la liga polaca, se dedican a emular las aptitudes y el inmejorable ejemplo que dan sus más curtidos capataces para conceder lo mínimo al adversario. Entre los cuatro han construido un frontón.

Sin ir más lejos, la actuación ante Alemania por parte del central del Legia de Varsovia –uno de los primeros nombres revelación del torneo pese a que cuenta ya con 28 años- fue un recital de cómo defender el área dejándose la piel en la causa con una exhibición total de colocación, despeje y anticipación. La ‘Mannschaft’ olía el peligro pero entre los cuatro mosqueteros polacos trabajando codo con codo, evitaban que los de Joachim Löw transformasen su constante dominio en ocasiones claras.

El concepto de unidad entrevera todos los movimientos de Polonia y a ello está sumando una contundencia y un timing perfectos en los cruces que les permite ganar la mayor parte de los duelos individuales, incluso ante la actual campeona del mundo y sus jugadores de talla mundial. Krychowiak es el guía y el eje de todo lo que Nawalka quiere de los suyos. Posicionalmente perfecto, el sevillista siempre tiene a mano la escoba para ejercer el quite y es vital en la salida de su equipo con la frialdad y el pragmatismo que caracterizan la elección de sus pases.

 

Los obstáculos de Polonia llegan un poco más adelante, ya que después de la fase de inicio está encontrando dificultades para conectar con las bandas y con una doble punta donde Milik está bajando su posición y ejerciendo de verso más libre para intentar, sin demasiado éxito, posicionar a los suyos cerca de la frontal. Por ese motivo el jugador del Ajax está apareciendo y generando ocasiones muy por encima del resto. Es el único que dispone de una cierta libertad condicional que está aprovechando sólo a medias, puesto que debe materializar mejor como el hombre clave y el principal amasador de pelota que está siendo.

El método polaco, sin embargo, no tiene dudas ni fisuras y el objetivo pasa por seguir sabiendo acorazarse de una forma tan efectiva como la demostrada hasta ahora –sólo han concedido tres tiros a puerta en 180’– pero al mismo tiempo y ya que la apuesta no va a ser la combinación o la búsqueda del pase definitivo por dentro, necesita encontrar los mecanismos adecuados para descolgar en transición a uno de sus hombres abiertos y que éste surta envíos laterales a Lewandowski o se apoye en Milik como nexo para que el delantero del Bayern saque a relucir su pólvora en zonas de gol.

Los hombres ofensivos de banda tienen ese empuje para oler y aprovechar los espacios – también Piszcek es clave aquí- pero están mucho más pendientes de cerrar con candado doble los costados en repliegue y de ese modo no dejar nunca en inferioridad a sus laterales, instalados casi a la misma altura que los centrales cuando Polonia no tiene el balón. Sin un especialista interior en tres cuartos de cancha, a Polonia le cuesta hallar vías para atacar y abusa quizá con demasiada frecuencia del envío directo hacia un Lewandowski entregado a la causa sin rechistar de manera más que loable pero al que todavía le falta dar un puñetazo encima de la mesa del torneo.

 

Hay tres cosas básicas que Polonia debe buscar: evitar errores individuales como el que cometió Piszczek ante Müller que a punto estuvo de costar un gol y que pueden dar al traste con todas las intenciones previas, ser efectiva arriba y, por último, aprovechar más y mejor una de las virtudes que se le intuyen al equipo: el balón parado. Además, si logra estirar ligeramente la manta sin destaparse en su perímetro de seguridad trasero y acercar por tramos a Lewandowski al punto de penalti, ganará muchos enteros ya no para ser un hueso sino para, también, aguijonear con mayor asiduidad al rival.

Y si consigue hacerlo -tiene mimbres para ello- antes de que el rival sea el que se adelante, Polonia está demostrando como pocos saber defenderse con uñas y dientes para aguantar un marcador. Si además gana capacidad para potenciar aún más un fútbol profundo por los costados, cuenta para culminar partidos con la pegada de uno de los mejores nueves del mundo, nada más y nada menos que el máximo goleador de la fase de clasificación con 13 goles. Un tesoro que es necesario explotar aunque a Nawalka no le interese rodearle de demasiados efectivos mediante un bloque más elevado que pueda resquebrajar el empaque de su equipo.

La selección polaca ha elegido como brújula la firmeza defensiva a través de un esfuerzo coral en el que todos son parte fundamental. Con semejante manual de estilo se siente fuerte y se está haciendo poderosa. Y aún le falta que su killer y mejor futbolista le otorgue el sentido ofensivo al plan trazado por Nawalka. ¿Cómo se dirá ‘hai que roelo’ en polaco? Pues eso. Seguro que nadie esbozará una sonrisa si tiene que cruzarse con Polonia en octavos. Si ha sido capaz de neutralizar a Alemania, puede hacer lo mismo ante cualquiera.

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