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Un Gamper donde el fútbol fue lo de menos

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Follmann tocó en corto, Neto lo mandó hacia atrás, y lo recibió Ruschel. Un saque de honor que trasladó un nudo en la garganta a todo el Camp Nou. Tres supervivientes, tres luchadores.

La edición número 52 del Joan Gamper partía con ese valor añadido. Un homenaje para las víctimas del trágico accidente que obligó al conjunto brasileño del Chapecoense a empezar de nuevo. La acogida de la solidaridad, el reconocimiento entre sentidos aplausos. Sin duda, el Gamper más emotivo. Un partido donde el fútbol se trasladó a un segundo plano.

Se confirmó la superioridad del conjunto azulgrana, que salió con intensidad y espíritu competitivo. Necesitó escasos minutos para sumar el primer gol, obra de Deulofeu.

Elias, el guardameta del club brasileño, tuvo diversas intervenciones, no suficientes para concluir con un marcador más reducido. El Barça vertió su juego, se hizo con la posesión, y el Chape puso el corazón, siendo protagonista por encima del esférico. El aficionado se reflejó ante tal sintonía, acompañando los detalles técnicos de los suyos y las emociones vividas en diversos puntos del encuentro.

El contexto del partido, que terminó con un 5-0, no permite realizar radiografías, pero sí sacar conclusiones con la debida precaución. La clara intención de dominar el juego, sin permitir que el contrario goce del balón. La exigencia de los próximos encuentros definirán un juicio más certero.

Probablemente pudimos ver, frente al 4-3-3, el once titular que maneja Valverde en su pizarra. Ante la expectación de la vacante que generó la salida de Neymar, fue Deulofeu quien tuvo la oportunidad para mostrarse apto. Y aprobó el examen con nota, aportando verticalidad, conectando con el astro argentino, marcando el primer tanto y ofreciendo dos asistencias. Se mostró contundente tanto en el terreno de juego como al finalizar el encuentro, afirmando que se siente preparado para asumir el papel titular, si el técnico le concede la oportunidad.

Posteriormente fue Denis quien se vistió de extremo, y marcó el último gol del partido. Algo que deja ver el posible plan de Ernesto Valverde de no emplearle como interior, a diferencia de como hiciera Luis Enrique. Arda Turan, que en el inicio de la pasada temporada se desenvolvió notablemente en esa posición, no jugó ningún minuto.

Valverde indicaría tras el partido: “Aquí dentro tengo perfiles que me van bien. Veremos si hay novedades. Los clubes se mueven hasta el límite de mercado”. Los rumores manifiestan que se anunciaran fichajes con brevedad, por lo que todavía es una incógnita saber cómo va a gestionar la banda izquierda.

Messi, como de costumbre, marcó. Y como de costumbre, asistió. En una fiesta donde reinó la emoción, se convirtió en el máximo goleador de la historia del Gamper. Buscó infinidad de conexiones, fabricó una colección de pases.

El charrúa Luis Suárez también gozó de ocasiones, y terminó viendo portería. Esta vez, Leo asumió un papel secundario en los elogios. El rival los merecía a todos. No obstante, la salida de Neymar ha reforzado la fidelidad del argentino, y la afición sintió la necesidad de trasladarle su agradecimiento. Al fin y al cabo, él es el número uno y el bálsamo para curar cualquier herida.

Busquets, MVP del partido, volvió a brillar. No solo por deleitar con un zapatazo imposible, sino por mostrar su excelente versión. Algo esperanzador para esta temporada, teniendo en cuenta que el mediocentro es pieza imprescindible para el funcionamiento de la máquina. Base de identidad.

El Barcelona frenó su ritmo y nivel para dar prioridad al gesto. Ante un amplio marcador, solo quedaba disfrutar de jugarse el balón ante un club de tal extraordinario valor.

Para resaltar a los verdaderos protagonistas del verde, debemos volver al inicio del partido. A aquel instante previo al encuentro, y al minuto en el que Alan Ruschel abandonaba el terreno de juego. Los momentos más bellos para retener en la memoria del Trofeo Joan Gamper.

Ruschel lució el brazalete de capitán, y cumplió el sueño de volver a sentirse futbolista. Agradecido al milagro, a la vida, y al cariño que pudo sentir bajo el techo del templo azulgrana.

Ha sido, sin duda, el Gamper más especial que se ha disputado.
El fútbol, caudal para que fluya la solidaridad y el amor humano. Tres héroes y 71 víctimas que siempre estarán presentes en el latido de este deporte.

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