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Un futbolín llamado Borussia Mönchengladbach

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En Alemania se empieza a jugar al fútbol de mesa a finales del siglo XIX convirtiéndose en los años 80 en un juego común entre los amantes del fútbol en el país teutón. Tischfußball -que es su nombre alemán- empieza a ser el juego de moda en cierto modo, gracias a la pasión por el fútbol que se vive en Alemania tras la década dorada del Gladbach allá por los 70. Netzer, Heynckes, Stielike, Vogts, Udo Lattek, Allan Simonsen o Rainer Bonhof crean escuela en un país donde cada día se divierten más tanto con el Fußball como con el Tischfußball.

A día de hoy, el Gladbach de Lucien Favre recuerda al fútbol de mesa, utilizando líneas de juego muy definidas y divirtiendo a quién presencia el juego. Más complicado será emular las hazañas de los potros en la década de oro del club teutón, pero lo cierto es que el actual Borussia Mönchengladbach se cree una alternativa seria al Bayern Múnich en Bundesliga y sigue mostrándose intratable en Europa donde aún no conoce la derrota esta temporada. Invicto en las 3 competiciones que juega, los potros de Favre saben a qué jugar y cómo hacerlo. Un Tischfußball perfecto.

Líneas definidas

A la hora de defender, el conjunto dirigido por Lucien Favre muestra de manera impecable dos líneas de 4 hombres dispuestos a crear una tela de araña difícil de superar. Línea de 4 atrás cuyas variantes no implican cambio de estilo. Futbolistas como Domínguez o Jantschke pueden jugar de central como de lateral, pero su función está asumida desde el primer minuto. El trabajo del técnico suizo queda plasmado por sus jugadores a la perfección. El sello Favre no falta nunca. Robo rápido en la frontal del área gracias a las dos líneas que defienden como si de una sola se tratara, manteniendo una distancia entre ellas mínima pero necesaria. El robo es el primer movimiento del Tischfußball del Gladbach. La bola llega a la siguiente barra.

Lanzar el juego

La 2ª barra del Tischfußball está compuesta por jugadores que tratarán de hacer llegar la bola lo más rápido posible a la zona de ataque. La función parece fácil pero su ejecución requiere precisión, determinación y velocidad. Es aquí donde jugadores como Nordveit, Xhaka o Kramer toman protagonismo. Entre el robo de balón -en ocasiones realizados por ellos mismos- y el pase que lance la jugada debe transcurrir el menor tiempo posible, sumando probabilidades de éxito cuanto más rápido y más preciso haya sido. Las alas -Hahn, Herrmann, Traoré, Johnson o Hazard- buscarán espacios y saldrán en busca de las espaldas de los laterales rivales desde el momento del robo. Una máquina perfecta.

Finalizar la transición

La tercera línea de nuestro Tischfußball entra en acción. Aquí está la mayor diferencia con respecto al juego. Normalmente nos encontramos sobre el terreno de juego dos jugadores escalonados en posiciones ofensivas. El más retrasado -Raffael o Hrgota- es en la mayoría de las ocasiones quién toma la decisión de cómo acabar la jugada, mientras que el hombre más adelantado del equipo -Kruse- ofrece soluciones dentro del área tanto para su compañero de línea como para los extremos.

En tres giros de muñeca, Favre consigue que su equipo robe en campo propio, lance una jugada repentina y termine con el mejor golpe posible. Un Tischfußball perfecto.

El segundo equipo que menos goles recibe y uno de los 4 invictos que aún quedan en Bundesliga, tratará de colocarse a un punto del líder tras el partido que les enfrenta al único conjunto que de momento, está por encima de ellos en la clasificación local.

 

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