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Un dolor repetido

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El estadio Vicente Calderón se despidió de Europa con una noche grande de fútbol y un partido digno de su historia, pero también con el sabor amargo de una nueva eliminación, la cuarta consecutiva, ante el clásico rival de Madrid.

Convertido en una olla a presión, el templo del Atlético de Madrid soñó con el milagro durante gran parte de una primera mitad en la que el conjunto rojiblanco fue un torbellino endemoniado. Pero el gol de Isco en el minuto 41 tras la gran maniobra de Karim Benzemá por el fondo resultó el temido puñal que puso fin al sueño.

Hasta entonces, el estadio del Atlético fue un auténtico infierno, empujado por un equipo que tuvo al Real Madrid al borde del nocaut. Los futbolistas corrían, jugaban y arengaban, Diego Simeone agitaba los brazos enloquecido. Y los hinchas del Atlético levantaban las bufandas, saltaban, gritaban…

“Sí, se puede. Sí, se puede”, estalló el estadio tras el penal convertido por Antoine Griezmann para el impensado 2-0. Fueron 15 minutos en los que el Atlético demostró que la remontada era posible. Quince minutos que quedarán guardados en las retinas de los hinchas rojiblancos y que tendrán su lugar entre las grandes noches del Calderón.

No hubo remontada épica, la victoria por 2-1 fue insuficiente, pero el estadio del Atlético, que será demolido al final de la temporada, vivió un último derby y una última noche europea a la altura de las circunstancias.

“Esta noche mágica que pasamos en el Calderón quedará en el recuerdo para siempre. Cuando dijimos que se podía algunos pensaron que era un juego de palabras. Pero esos 30 o 35 minutos seguramente quedarán en la historia del ambiente”, declaró Simeone.

Ya desde el inicio del encuentro, el estadio a orillas del río Manzanares, que fue inaugurado un 2 de octubre de 1966 con un 1-1 ante el Valencia, ofreció un clima de ‘guerra futbolística’. “Orgullosos de no ser como vosotros”, se pudo leer en letras gigantes en la grada lateral del estadio. Una clara respuesta al mensaje de la semana pasada en el Santiago Bernabéu, donde se desplegó un enorme mosaico con la inscripción “Decidme qué se siente”.

El mensaje del Real Madrid hacía alusión a las finales perdidas en 2014 y 2016 en Lisboa y Milán. Dos agónicas derrotas, una en la prórroga y otra en penales, que frustraron el sueño del Atlético de coronarse por primera vez campeón de Europa. Si a ello se suma la caída en cuartos de final del 2015, ya son cuatro las eliminaciones consecutivas ante el clásico rival de la capital española.

“Orgullosos de estos jugadores”, fue la dedicatoria que el Atlético brindó a sus futbolistas tras otra noche en la que dieron todo, pero que terminó con el mismo sabor de los últimos cuatro años. Tras el encuentro, los futbolistas volvieron al campo para recibir una nueva ovación bajo el diluvio que había comenzado a caer en Madrid.

Tras la eliminación de la Champions, el Atlético jugará en la Liga su último encuentro en casa el 21 de mayo ante el Athletic. Seis días después se disputará la final de la Copa del Rey entre el Barcelona y el Alavés y el 28 de mayo será el partido de despedida con la participación de numerosas leyendas del club.

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