Fútbol inglés

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Un cambio de chip para maquillar la temporada

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REDACCIÓN – Ante la adversidad, buscar soluciones, y éstas pueden llegar desde cualquier dirección. Crear expectativas crea ilusiones, motivaciones, pero al mismo tiempo crean ciertas decepciones en caso de que esas metas establecidas no se cumplan en su totalidad o queden inaccesibles.

Cada verano arrancan cientos de equipos en todo el mundo, desde cero, con meses por delante, en los que se pondrán sobre el más elegante de los manteles los diferentes objetivos a conquistar, o al menos aspirar, al menos pelear.

El Manchester United está cosechando una más que decepcionante temporada a nivel británico. Fuera, eliminados, de los dos torneos coperos (Capital One y FA Cup) y sin opciones en Premier League, la figura de David Moyes se ha convertido, quizás, en una de las grandes dianas del fútbol europeo semana tras semana, y no precisamente de un recinto ferial.

El conjunto de Old Trafford fue protagonista, quizás en tonos negativos, el pasado verano cuando, con evidentes puntos débiles, vio como sonaban decenas de nombres en materia de refuerzos, pero finalmente llegó Fellaini. Su llegada, ya en el mes de septiembre, quedaba claro que no solventaba los problemas, y habría que sumarle la situación de un mercado de fichajes cerrado en el que no se podía poner solución.

La temporada está siendo negativa, irregular, preocupante. Los Red Devils no están viviendo los mejores meses de su historia, pero todavía queda una vía a la que acudir, todavía queda un haz de luz que actúa de brújula, de orientación.

Vuelva la Liga de Campeones para el conjunto de Manchester. Una eliminatoria que, a priori, no es la más complicada, pero tampoco la más sencilla de hacer frente. Olympiakos se cruza en el camino del Manchester United. Un cruce que, a doble partido, se convierte en el gran objetivo de los de Old Trafford en mitad de un huracán que no tiene planes de marcharse, al menos por el momento.

La Champions League se convierte, dentro de su dificultad, de su competitividad, en el gran objetivo. Un torneo en el que mantienen esperanzas, opciones. Un campeonato en el que han conseguido sus mejores cifras de la temporada, clasificándose como primeros en la pasada Fase de Grupos y que, pese a todo, mantienen intactas sus ilusiones.

Por Historia, por cartel, quizás partan como favoritos ante el Olympiakos de Míchel. Sin embargo, esa no debe ser excusa que entierre, que oculte, unas carencias vigentes, establecidas, que están convirtiendo al equipo inglés en uno de los más irregulares, uno de los que más decepciones en materia de expectativas está provocando.

Llega el momento para los Wayne Rooney y van Persie, quienes saben lo que es codearse frente a los mejores clubes del fútbol europeo en la máxima competición continental. Llega el momento en el que la perla Januzaj (sin Juan Mata, por haber disputado ya el torneo con el Chelsea esta campaña) siga progresando, siga mostrando su mejor nivel. Llega el momento para que las viejas glorias todavía firmes, como Ryan Giggs, siga escribiendo hojas doradas en su extensa y prestigiosa carrera. Llega el momento para que David Moyes dé un golpe sobre la mesa y tumbe de un plumazo toda crítica latente.

Reto complicado, difícil, quizás incluso hasta impensable viendo el nivel de otros clubes como Real Madrid, Bayern de Múnich o FC Barcelona. Sin embargo, es la única salvación para el Manchester United, es el único torneo en el que mantienen opciones, pese a que quede mucho por delante, y para ello. Deben dejar de lado las malas sensaciones en Inglaterra, deben recuperar su mejor versión, deben demostrar por qué en sus vitrinas relucen tres Copas de Europa.

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