Fútbol italiano

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Cuando la vergüenza invade el Calcio

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La vergüenza de los ultras en Italia siempre es capaz de encontrar y superar límites. En el caso especial de la Lazio, ya es una costumbre arraigada, entre unos grupos que han hecho del racismo y el antisemitismo una de sus banderas.

Los hechos: durante el partido de Serie A entre la Lazio y el Cagliari aparecieron pegados en varias partes del estadio Olímpico de Roma adhesivos que retrataban a Anna Frank con la camiseta de la Roma. Junto a ellos, otras pegatinas con los lemas ‘Romanista ebreo’ o ‘Romanista Aronne Piperno’, en referencia a un personaje judío en una película italiana de los ’80. Junto a ellos, la firma de los Irriducibili, el principal grupo ultra laziale.

Estas manifestaciones antisemitas se agravan todavía más por el hecho de que los ultras de la Lazio no deberían haber podido entrar al estadio. Hace un par de semanas, el Juez deportivo de la Lega Serie A sancionó a la Lazio con el cierre por dos partidos de la Curva Nord del estadio Olímpico, donde se sitúan los ultras biancocelesti, por cánticos racistas en el encuentro contra el Sassuolo y por incumplir el período de suspensión cautelar de una sanción de la pasada temporada en el derby contra la Roma.

Ante esa situación, Claudio Lotito, dueño del club y uno de los personajes más poderosos en la estructura del fútbol federal italiano, tomó la decisión de abrir la Curva Sud del estadio al simbólico precio de un euro para que los ultras pudieran entrar al partido contra el Cagliari. En ese sector es donde se sitúan tradicionalmente los ultras de la Roma en sus partidos en casa y ahí es donde aparecieron los adhesivos antisemitas.

El mundo del fútbol y la sociedad italiana se ha volcado enseguida en manifestarse en contra de los repugnantes mensajes de los Irriducibili. Incluso el propio Lotito, en el culmen de lo inexplicable, se acercará a una sinagoga romana a rendir homenaje a la comunicada hebrea. Sin embargo, cabe recordar que, por desgracia, en un Calcio todavía enfermo de sus ultras, su racismo y su connivencia con las directivas de los clubes, no es un hecho un aislado.

En los últimos cinco años, Juventus, Roma, Inter, Milan o Verona han sido sancionados por los cánticos racistas o antisemitas de algunos de sus ultras. Y poco parecen importar las tibias multas y medidas impuestas a los clubes.

Imagen principal: La Repubblica

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