Atlético

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Tu casa, nuestra casa

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¿Sabéis cuál es la sensación que tienes cuando te quitan una parte de ti? ¿O cuando te vas de la casa a la que sabes que no vas a volver? ¿O cuando sabes que pasará algo que no quieres que ocurra y miras hacia otro lado? Sí, lo habéis entendido, la sensación de la que hablo es la que me produce la marcha del Atlético de Madrid del Estadio Vicente Calderón. De mi casa, de nuestra casa.

Qué tristeza y qué alegría, qué mezcla de sentimientos. Muchos entenderán ahora lo que sintieron los que cada domingo llenaban las gradas del Metropolitano y les dijeron que el Atleti cambiaba de estadio. Cuántas historias llenas de magia han sido contadas de abuelos a nietos sobre ese campo. Ahora las historias las contaremos muchos de nosotros. Desde aquel 2 de octubre de 1966, cuántas generaciones han pisado las gradas del Calderón, a cada cuál más fiel. Muchos de vosotros habréis oído contar a alguien ese primer partido que se jugó en el Vicente Calderón: Atlético de Madrid – Valencia (1-1). El resultado, lo de menos, y aunque hubiera ganado, lo importante es quién marcó ese gol. No podía ser otro. Sí, Luis Aragonés. Poco podía imaginar él que 50 años después en ese estadio se siguiera coreando su nombre. Pues sí, ‘Zapatones’, y allá donde vayan no dejarán de hacerlo.

Por mucho que pasen los años, en este caso 50, está más guapo que nunca. De igual forma que aquel novio que te echas cuando eres joven y lo miras 50 años después. Si le quieres, le verás mejor que antes. No será el campo más lujoso del mundo. Pero, ¿y qué? Tiene magia, tiene ambiente, tiene color, desprende ilusión y sentimiento. Y a nosotros con eso nos vale.

 

Más de uno, si se tuviera que quedar con un momento vivido en el feudo colchonero no sabría cuál decir. Y es que entre esas cuatro gradas, el Atleti, junto a 55.000 personas más, ha tocado el cielo y el infierno. Han llorado cuando su equipo bajaba a Segunda División; tocaron el cielo con las manos cuando pisaron el césped cada uno de los jugadores que hicieron al Atleti campeón de Liga. Y claro, lo fácil es eso, llenar campos cuando todo le va bien a tu equipo. Pero ya se sabe que en el Atleti es todo diferente, el Atleti llegó a récord histórico de abonados cuando bajó a Segunda, el Calderón rugía como nunca en un Atleti – Albacete en el que el equipo no se jugaba nada. Como tampoco se jugaba nada cuando 20.000 personas llenaron las gradas para ver a Fernando Torres volver a vestir la rojiblanca. Y esto es solo una parte de todas las cosas que se han vivido en Paseo de la Virgen del Puerto, 67. Tanto tú, como yo, como otros más de 55.000, podremos decir: “Yo vi al Atleti jugar en el Vicente Calderón”. Seguramente muchos pensarán que exagero, porque claro… “para entender lo que pasa hay que haber llorado dentro del Calderón, que es mi casa”.

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