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Tres equipos que merecieron un anillo

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Ganar un anillo de la NBA es una tarea complicada que requiere de múltiples, algunos incontrolables como la diosa fortuna en un tiro decisivo que el aro repele, las lesiones y por supuesto del talento de jugadores y entrenadores para gestionar momentos de alta carga emocional. Sumado a la regularidad en temporadas que se pueden ir a los 100 partidos.

En el siglo XXI hemos presenciado y gracias a Dios seguimos disfrutando de una de las mayores congregaciones de talento y millones de dólares que han formado super equipos que no dejan oportunidad a sorpresas y revelaciones. Tal vez el anillo de los Pistons de 2004 o el de Dallas en 2011 sean las únicas gestas calificables de tal forma. Warriors, Lakers del ‘Three Peat’, Spurs, Miami, Cavaliers, Lebron, Kobe, Iverson, Celtics del ‘Big Three’, Popovich, Steve Kerr, Durant, Shaq, Duncan, Nowitzki… somos unos verdaderos privilegiados. Pero hubo tres equipos en este siglo que merecieron un anillo y que, por una u otra razón, se quedaron a las puertas:

LEER MÁS: Leyendas sin anillo Parte 1 | Parte 2 | Parte 3

Sacramento Kings (2001-03)

Los Kings de principios de siglo jugaron los mejores minutos de baloncesto que se recuerden en la franquicia desde su mudanza a la ciudad californiana (ganaron un título de la NBA en 1951 como Rochester Royals). El primer gran acierto en los despachos fue el fichaje de Doug Christie al final de la temporada 99-00, un especialista defensivo necesario en cualquier equipo campeón y capaz de dotar de espacios a los tiradores, especialmente a uno espigado y blanquito procedente de Croacia. Porque el juego de los Kings ya se fundamentaba en sus dos principales pilares ofensivos: Chris Webber y Peja Stojakovic. Sin olvidarnos de Vlade Divac, por supuesto.

En los Play-Offs de 2001 cayeron en segunda ronda ante los Lakers pero lo mejor estaba aun por llegar. El movimiento definitivo fue la adquisición de Mike Bibby en un intercambio con los Grizzlies, ansiosos de una estrella en su estreno en su nueva casa, y que terminó con Jason Williams en Memphis. Un intercambio que satisfizo a ambas partes y dio lugar al nacimiento de la leyenda de los Kings. Temporada 2001/02, mejor récord de la liga (61-21) y unas finales de conferencia épicas ante los Lakers del ‘Three Peat’.

Rozaron el 3-1 y tuvieron un 3-2 a favor pero el conjunto angelino de Kobe, Shaq, Horry y cia le dio la vuelta. En la siguiente temporada una temprana lesión de Chris Webber truncó sus ánimos de vendetta. En cualquier caso, un equipo que merece eterno recuerdo y qué mejor imagen icónica que la portada de Sports Ilustrated que titulaba “The Greatest Show on Court”.

New Jersey Nets (2002-03)

Los mejores años de una franquicia histórica que actualmente tiene un futuro demasiado negro por delante, residente ahora en Brooklyn y con un devenir hipotecado por un movimiento en 2013 que lo dejó sin rondas de Draft, llegaron tras la elección precisamente en 2001. Rod Thorn cambió a Stephon Marbury por Jason Kidd.

El base procedente de Phoenix era la figura que necesitaban para construir un equipo a su alrededor. Un jugador que hiciera mejor a sus compañeros y que además ejerciera de líder. Un equipo que dio un paso adelante y fue calificado por SLAM Magazine como “The best TEAM in the world”. Junto a Kidd; Kenyon Martin, Todd MacCulloch, Keith Van Horn y Kerry Kittles formaban un quinteto memorable.

Firmaron el mejor registro del este (52-30) y llegaron a unas finales donde no pudieron contra los Lakers, que consiguieron el último anillo del ‘Three Peat’ con Kobe Bryant y Shaquille O’Neal. En la temporada 2003/04 volvieron a arriesgar y cambiaron a Van Horn por Mutombo. Esta vez no salió bien y Dikembe no tuvo el rendimiento esperado. Aun así firmaron otra gran campaña (49-33) y repitieron finales.

Esta vez ante los Spurs. Y el balance era 2-2 tras cuatro encuentros. El quinto fue un repaso de los de Popovich y en el sexto, con 10 puntos de ventaja para los Nets a falta de menos de un cuarto para finalizar, un parcial excelente de 19-0 dio el título a los del Álamo. Kidd, que era agente libre, renovó con los de Nueva Jersey pero en el este ya no dominaban ellos, irrumpieron los ‘Bad Boys 2.0’ de Detroit.

Phoenix Suns (2004-06)

La franquicia de Arizona es una de las peores de la liga actualmente y han sido duramente criticados por el tanking descarado pero no hace mucho tiempo, aproximadamente una década atrás, fueron unos pioneros del juego que actualmente se practica. Todo comenzó en 2004, en la agencia libre, con la readquisición de Steve Nash.

Hubo muchas dudas, especialmente en el terreno económico dado que el base canadiense ya había entrado en la treintena pero la temporada 2004/05 fue magnífica. Steve fue MVP, Amare Stoudemire y Shawn Marion All-Stars y Mike D’Antoni, Entrenador del Año. Firmaron el mejor récord de la liga y desplegaron un juego coral con Nash como director de orquesta que enamoró a todos los aficionados de este deporte. Barrieron a los Grizzlies en Primera Ronda (4-0) y no sudaron para hacer lo propio con los Mavs (4-2) pero un genio con aspecto de Santa Claus echó por tierra el sueño de la franquicia de “The Valley of the Sun”: San Antonio Spurs.

La temporada venidero comenzó con una noticia fatídica: la rodilla de Amare se rompió y el pívot estuvo ausente hasta poco antes del inicio de la post temporada. Además Joe Johnson decidió salir pero adquirieron a Boris Diaw y Raja Bell, dos jugadores de equipo que dieron buen rendimiento. Nash repitió como Jugador Más Valioso y los Suns fueron el segundo mejor equipo de la liga. Remontaron un 3-1 ante los Lakers en Primera Ronda y también en siete se impusieron ante el otro equipo de la ciudad, los Clippers, pero se encontraron con dos rivales casi insuperables: las lesiones de Amre y Raja Bell, y Dirk Nowitzki. De nuevo cayeron en la Final de Conferencia y se sentó un precedente que los mermó hasta el fin del proyecto: las lesiones.

Los Lakers terminaron con éste en la primera ronda de la temporada 2006/07 pero los Suns de D’Antoni y Nash sentaron los precedentes de un baloncesto espectáculo, apostando por hombres pequeños y dejando atrás la figura del pívot dominante que nunca se cuestionó durante el siglo XX y sin miedo a lanzar triples. Bases del baloncesto actual que tan bien despliegan los Warriors, los Rockets del propio D’Antoni o en alguna época los Spurs de Pop. Un equipo sin anillo, pero con una influencia incalculable.

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