Ciclismo

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Tour 2016, un atractivo recorrido montañoso

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Se siguen calentando motores para la próxima temporada ciclista. Tras la presentación del Giro 2016, le llega el turno a la nueva edición del Tour de Francia, que se disputará entre el 2 y el 24 de julio de 2016. En París se ha presentado una edición muy montañosa, variada y con novedades. Destaca la importancia de los encadenados de puertos extendidos por las tres semanas, con cuatro finales en alto, pasando por el Macizo Central, los Pirineos y los Alpes, varios ascensos inéditos -no se superará ningún puerto ‘mítico’ alpino- y el retorno tanto de la contrarreloj llana como de la cronoescalada.

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La salida en Normandía

La Grand Depart del Tour de Francia tendrá volverá a tener lugar dentro de los fronteras del país galo, en un escenario de excepción: el Mont Saint-Michel. Desde el precioso islote-fortaleza saldrá la primera etapa con un final de significado especial: la playa Utah, nombre en clave de una de las playas en las que se produjo el desembarco de Normandía, del que se habrán cumplido 72 años.

A partir de ahí, camino hacia el sur tras el primer final en repecho en La Glacerie. Se superarán un par de etapas llanas de más de 200 kilómetros con meta en Angers y en Limoges antes del primer contacto con la montaña llegarán en las cuestas del Macizo Central, en la 5ª etapa con final en la estación de esquí de Le Lioran, con tres puertos de montaña -Peyrol, Perthus y Font de Cère- en los últimos 40 kilómetros.

 

Pirineos, atractivos pero no decisivos

Tras el sprint de Montauban, la sección pirenaica comenzará con una etapa tranquila con final en el tendido ascenso que lleva al Lac de Payolle, donde ganó Jesús Herrada en la Ruta del Sur 2014, y el gran aliciente del paso previa por el Aspin. Al día siguiente, la etapa reina de los Pirineos, un clásico Pau-Luchon en el que se subirán seis puertos de renombre: Tourmalet, Hourquette D’Ancizan, Val-Louron y Peyresourde, en este orden en 183 kilómetros.

PROFIL

Como en la Vuelta, y para cerrar el tríptico, protagonismo para Andorra. Se saldrá desde España, concretamente desde Vielha, en la Val d’Aran, y tras superar de inicio la Bonaigua y Cantò, en las carreteras andorranas se subirán la Comella y Beixalìs antes de subir a Arcalis.

Mont Ventoux y los Alpes, la clave

Tras el día de descanso en Andorra y dos etapas sencillas sobre el papel con finales en Revel y Montpellier, vuelve el coloso pelado. El Mont Ventoux, marcará como siempre un antes y un después en la carrera, con el recordado duelo entre Froome y Quintana en 2013 como último precedente. Inmediatamente se disputará la primera contrarreloj y después de la transición por el zoológico de pájaros del Parc des Oiseaux, llegan los Alpes: final en descenso en Culoz tras superar la Grand Colombier y ‘sus’ Lacets en un día sin un metro llano.

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Posteriormente, etapa más relajada hasta Berna, descanso en la capital suiza y paso a los últimos días decisivos: el ascenso al espectacular Finhaut-Emosson, a casi 2000 metros de altitud, tras superar la Forclaz; la cronoescalada entre Sallanches y Megève, donde se disputó el espectacular Mundial de 1980 con arcoíris para Hinault; la subida a Saint-Gervais, en las faldas del Mont-Blanc en una etapa de recorrido menos atractivo; y fin de fiestas en Morzine, en una jornada final en la que la Colombière y la Ramaz precederán al siempre decisivo Joux-Plane y su descenso.

Las contrarreloj

Los raquíticos 13,8 kilómetros del año pasado quedan en el olvido, afortunadamente, y la contrarreloj vuelve a ganar un relativo protagonismo en la carrera. Después de los Pirineos y Mont Ventoux se disputará la primera crono el 13º día: 37 kilómetros en la zona del Rhone y el Ardèche, con final en las cuevas de Pont d’Arc, con partes exigentes pero un gran tramo para rodadores. Luego, en medio de los Alpes llegarán los 17 kilómetros de cronoescalada en Sallanches, con las progresivas cotas de Domancy y Chozeaux antes del pequeño descenso hasta Megève.

 

Aunque evidentemente supone un avance ante la escasez del Tour 2015, la presencia de una contrarreloj llana más larga probablemente redondearía un recorrido ya de por sí bastante completo en el que será difícil vivir dos jornadas seguidas sin emociones. Habrá terreno para que Froome, Contador, Quintana, Valverde, Aru, Purito, Pinot o Bardet se fajen en la lucha por el triunfo en París.

 

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