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Todas las expulsiones del reincidente De Rossi

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Gran parte de las opciones de la Roma de pasar la previa de la Champions League ante el Oporto se fueron por la borda cuando su capitán Daniele De Rossi realizó una entrada desmedida sobre Maxi Pereira el minuto 40 de partido y con 0-1 abajo en el marcador para su equipo.

No es De Rossi un jugador que haya sido expulsado repetidamente a lo largo de su dilatada trayectoria. De hecho, no se encuentra ni entre los 20 primeros del histórico de expulsiones de la Serie A que lidera Paolo Montero con 16 y en la que Pinzi (12), Totti (11), Mexès (10) y Paolo Cannavaro (10) son los únicos representantes entre los jugadores aún en activo.

Sin embargo, la bandera romanista sí que es uno de los mayores reincidentes en cuanto a reacciones desorbitadas y violentas, tanto en el club como en la selección, en repetidos momentos puntuales que coinciden en su mayoría con fases de partido en las que su equipo está contra las cuerdas y que denotan la agitación mal encauzada impropia de todo un veterano ilustre como De Rossi en momentos críticos. Y es que doce de sus trece expulsiones (diez de ellas por roja directa) llegaron cuando la Roma o Italia tenían un resultado desfavorable.

La primera de sus expulsiones como profesional tuvo lugar en la fase de grupos de la Champions -el lugar ahora prohibido por su acción- de 2004 en la visita de la Roma al Bayer Leverkusen. La Roma que ya había perdido los dos primeros partidos ante el Dinamo Kiev y el Real Madrid, necesitaba ganar o ganar pero De Rossi dilapidó las opciones de sacar un punto de Alemania dejando a su equipo con nueve -antes había sido expulsado Panucci- propinando una patada a Krzynówek por la que fue sancionado tres partidos.

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Tras su primera expulsión en la Serie A, De Rossi repitió la jugada en los octavos de final de la Copa de la UEFA del año posterior con un codazo ante el Brujas que le valió dos jornadas de suspensión. Aunque, esta vez, su equipo sí pudo pasar de ronda pese a la inferioridad numérica que había provocado el centrocampista canterano en el minuto 27 del partido de ida en Bélgica.

Una de las más celebres salidas de tono de su historial se dio con Italia en el Mundial 2006 con un nuevo codazo lamentable contra la nariz del estadounidense McBride en el segundo partido de la fase de grupos y por el cual fue sancionado con cuatro partidos. Por suerte para él y para La Nazionale, ya que marcó uno de los penaltis de la tanda ante Francia- De Rossi tuvo tiempo de regresar al campo justo para disputar la inolvidable final.

Tuvieron que pasar cuatro años con dos expulsiones por doble amarilla de por medio en el campeonato italiano, para que De Rossi volviese a las andadas. Fue ante el Chievo y recibió la cartulina roja directa por una falta por detrás en el centro del campo cometida sobre el uruguayo Pablo Granoche. Un hecho que repitió meses después en Bari con un codazo lamentable y totalmente innecesario que le acarreó tres fechas de suspensión.

La misma sanción que recibiría en marzo de 2011 por su codazo a Darijo Srna en la eliminación de la Roma en octavos de Champions ante el Shakhtar, reeditada de forma exacta en los primeros meses de la temporada 2012/13 en el derby ante la Lazio que la Roma perdió por 3-2 como visitante. Una derrota que empezó a vislumbrarse cuando De Rossi le dio un puñetazo en la cara a Mauri en la lucha por la posición cuando los giallorossi iban ya 2-1 por debajo en el marcador.

De Rossi volvió a calmarse pero 2014 fue el año de sus máximos picos de reincidencia con dos expulsiones, ante la Juventus en Turín y ante el Sassuolo en casa por doble amarilla, y una acción que no fue juzgada sobre el terreno de juego pero que le acarreó nuevamente tres partidos de sanción por otro puñetazo absurdo sobre Icardi.

Su última reacción violenta había tenido lugar en el duelo ante Bulgaria de clasificación para la pasada Eurocopa disputado en septiembre de 2015 en el que tras una entrada de Mitsanksi (que también fue enviado a la caseta), De Rossi respondió con una patada sin balón que el árbitro sí vio esta vez y que le costó la tarjeta roja.

La única cartulina roja de toda su trayectoria que recibió con su equipo ya por delante en el marcador. Una incontinencia desproporcionada e inadmisible para un futbolista de su talla, experiencia, liderazgo y peso tanto en la Roma como en la selección que la edad (33) tampoco parece capaz de ponerle freno.

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