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¿Tiene problemas de racismo la NFL?

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En el recurrente debate sobre racismo en la liga estadounidense de fútbol americano (NFL) siempre se repite un mismo argumento, aún cuando no sea muy perspicaz: ¿Cómo puede ser -preguntó hace poco el conductor de Fox Tucker Carlson, conservador- que haya racismo en la NFL si allí hay tantos jugadores de color?

El detonante del nuevo debate es, una vez más, Colin Kaepernick. El ex quarterback de los San Francisco 49ers no tiene club en el inicio de la nueva temporada, que arrancó en la noche del jueves. Kaepernick saltó a la fama internacional cuando no se puso de pie para el himno al inicio de un partido. El jugador quería enviar así una señal contra el racismo y la violencia policial.

Tras ello, muchos jugadores de la NFL se unieron a Kaepernick. Y también recibió apoyo de otros deportes.

Otros, en cambio, lo criticaron señalando que ese tipo de comportamiento no tienen nada que hacer en el deporte.

A finales de agosto se reunieron una decena de jugadores de los Cleveland Browns antes de un partido contra los New York Giants. Algunos de ellos se arrodillaron cuando sonó el himmno y otros se pusieron de pie detrás de ellos y les colocaron una mano sobre el hombro.

LEER MÁS: Protesta de los Browns antes de un encuentro de NFL

Tras el fin de la última temporada, Kaepernick quedó libre. Y hasta hoy es un agente libre “free agent”. Y eso que sus cualidades como jugador están fuera de toda duda. “144 quartebacks dieron más 200 pases el año que cumplían 29 años. 143 siguieron al año siguiente en la NFL. Sólo hay una excepción: Kaepernick”, señaló el “Bleacher Repor”.

Kaepernick no es “lo suficientemente bueno” (“Sports Illustrated”), es “incluso demasiado bueno” (entrenador de los Seahawks Pete Carroll). Hasta su vegetarianismo es usado en su contra. Y eso que incluso llevó a un equipo a al Superbowl.

En el inicio de la temporada, Kaepernick recibe apoyo de muchos sectores. En las redes sociales hay una campaña de solidaridad con él con el “hashtag” #IStandWithKaepernick (yo estoy con Kaepernick).

El superastro Cam Newton, de los Carolina Panthers, dijo recientemente que Kaepernick es mejor que algunos de los quarterbacks que recién empiezan. “No cabe duda de que debería estar en un equipo”.

En la lista de los mejores quarterbacks de la NFL de todos los tiempos, Kaepernick está en el puesto 17. Hasta hoy entrena todos los días.

Para quienes lo apoyan está claro que su postura es el verdadero problema. Y sobre todo el hecho de que la haga pública.

“The Nation” lo resume así: “Cuando un jugador de la NFL toma una posición porque un policía disparó a un menor desarmado, entonces sus compañeros de equipo y su agente le dirán que mejor se quede callado, porque sino será ‘kaepernickado'”.

Quien ensucie a Kaepernick y no reconozca sus méritos deportivos, sigue la revista, representa exactamente ese racismo que los atletas negros experimentaron una y otra vez en el siglo XX cuando abrían la boca: Craig Hodges, Mahmoud Abdul Rauf, Curt Flood, Muhammad Ali.

El escritor y periodista negro D. Watkins escribió en la publicación “Salon”: “Los jugadores afro-americanos no son contratados porque son negros sino porque son realmente rápidos y muy buenos”. El deporte es desde siempre una de las pocas formas de ascender socialmente que tienen los negros en Estados Unidos. Eso sí, una vez llegado arriba, conviene no molestar a nadie.

El “Huffington Post” va más allá. La protesta de Kaepernick es absolutamente legítima y apropiada y acompaña el importante debate sobre la violencia policial.

Sin ir más lejos, el jugador de fútbol americano Michael Bennett denunció el miércoles en una carta abierta haber sido víctima de violencia policial de motivación racista. El jugador de los Seattle Seahawks dijo que tras la pelea entre Floyd Mayweather y Conor McGregor (26 de agosto) en Las Vegas fue amenazado de muerte por un policía armado. Sólo cuando quedó claro que era un astro deportivo, lo dejaron ir sin ninguna explicación.

Según el “Huffington Post”, la millonaria NFL barre desde hace muchos años debajo de la alfombra sus grandes problemas: el racismo de agentes y entrenadores, la misoginia y la homofobia. “Muchas cosas en la NFL evolucionaron de manera terrible, muy terrible. La situación de Kaepernick es el síntoma individual de una enfermedad sistémica“.

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