Fútbol alemán

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Thomas Tuchel, el revolucionario en Dortmund

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Primeros días post-era Klopp. Dortmund se levanta con el resacón del que bebe para olvidar la noche en la que el lobo le perseguía con los dientes apretados y las garras afiladas. Dortmund despierta con la sensación de que cantaron victoria demasiado pronto. Placas en las calles dos semanas antes de la final rezaban que el día después se iba a cerrar la plaza dónde se celebran los títulos. La ciudad no lo sabe, pero amanece una nueva era, una en la que muchos piensan que no podrán evitar echar de menos a Klopp. Pero, en el fondo, el cambio es el golpe sobre la mesa que pondrá boca arriba las cartas del club y mostrará hasta dónde llegan sus fuerzas. Ha empezado la era de Thomas Tuchel.

Cuentan que cuando el Mainz fichó a Tuchel como entrenador, tuvo su primer encuentro de Bundesliga tras cinco días con los jugadores del Mainz. Se los llevó dos días lejos de los medios, lejos de las cámaras y los fans. Dicen que tuvo que llamar la atención a la plantilla tres veces para que se sentaran todos a comer durante 40 minutos al mediodía todos los días, como un auténtico equipo. Dicen que Tuchel es especial. Especial es un adjetivo que sólo engloba una parte de su carácter.

Tuchel, Thomas Tuchel, es el nuevo entrenador del Borussia Dortmund y esta vez si tendrá tiempo de gozar de un stage antes de la temporada, tendrá voz y voto en las decisiones desde el minuto uno y podrá imponer sus leyes -esas que él dice que son sagradas-. Desde que ponga sus pies en el centro de entrenamiento que tiene el Borussia en Brackel (Dortmund) todo será diferente.

La regla número uno es la de las comidas. El entrenador espera a que todos lleguen puntuales y él es el que da el pistoletazo de salida, no se come hasta que Tuchel no desea “buen provecho” a sus chicos. Entonces se come entre 30 o 40 minutos en conjunto, fomentando el espíritu y la sensación de unidad.

La segunda regla es que nunca se entrena en un campo de fútbol. Esto parece raro, pero es cierto. Estando en el Mainz el técnico alemán nunca empleó un campo de fútbol en su totalidad para que los jugadores practicaran, en su lugar formaba campos de diferentes formas y tamaños: rombos, círculos, rectángulos (más anchos, más estrechos), de forma que los jugadores veían sus capacidades reducidas a un espacio casi ínfimo donde la capacidad de reacción es lo primordial. Y en el entreno no se prepara un ataque específico, sino que se entrena todo, porque el fútbol, según él, es cambiante y el partido está vivo. Bajo su mando, la plantilla entrena todo tipo de situaciones y se dan detalles sobre el contrario para poder parar sus puntos fuertes y atacar a los débiles.

El último de los mandamientos de Thomas Tuchel es el saludo, cuando el equipo se reúne -entreno, concentración, comida, etc-, el saludo es importante. No es -cómo él define-, un “hey tío”, sino un apretón de manos mientras se miran a los ojos, cómo diciendo “me alegra verte, me alegra trabajar contigo”. Y esto es lo primero que hace el técnico alemán al entrar en las instalaciones deportivas.

Las reglas estaban escritas en las pizarras de los vestuarios del Mainz, fue el punto de inflexión en el primer día de trabajo al frente de una plantilla de Bundesliga. Fue el inicio de la era del Mainz en 2009. En el Borussia Dortmund, Tuchel marcará época.

“En el primer partido en el entreno con mi nuevo equipo, los jugadores no pararon de abrir el juego a las bandas y mandar un pelotazo al de arriba para luego desentenderse del resto de la jugada. Para nosotros (el cuerpo técnico) era un absoluto NO-GO. Queríamos jugar al pase y en el medio, porque creemos que es la mejor manera. Queríamos diagonales. ¿Qué hicimos? Cortamos en diagonal el campo, quitamos los córners. Pusimos dos porterías y el campo era un diamante. Y por qué? Porque nuestra motivación fue: diagonal por abajo, es el principio del Mainz, de mi Mainz. Y llevamos a los jugadores a seguir este principio. Y alentamos a nuestros jugadores a explotar su creatividad. Es decir, no hay ejercicios dentro de ese diamante. Y esto cambia mi rol como entrenador por completo. No quiero ser aquél que en cada pelotazo haga sonar su silbato y grite: “No, cuantas veces te he dicho que debes jugar en diagonal…”. Eso no es lo que quiero ser. No lleva a nada, corto el campo y los jugadores se verán obligados a hacerlo diferente. Puedo observarlo, ver como puede mejorar y ayudarlo, soy su apoyo, de la otra manera sería su crítico y el que le dice que nunca hace las cosas bien.”

(Thomas Tuchel en Think!Tank, 10 Mayo de 2014 – Mainz)

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