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Thiago y el sentimiento de volver a ser futbolista

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371 después, Thiago Alcántara volvió a pisar el césped de un estadio de fútbol. La última vez que lo hizo, el 29 de marzo de 2014 tuvo que salir del campo por una inoportuna lesión de rodilla. Fue una lesión cruel, ya que el joven centrocampista estaba en su mejor momento, siendo pieza clave de Guardiola y eje del equipo. Dos recaídas, una a semanas de jugarse la final de Copa y la otra en noviembre, casi colman la moral y las ganas del hispano brasileño. Se perdió las celebraciones del doblete y, lo que fue aún peor, el Mundial de Brasil, que tenía un significado especial para él. El 4 de abril de 2015, Thiago Alcántara volvió a sentirse futbolista.

El momento fatídico

Era la jornada 28. El Bayern, una semana antes, acababa de certificar el campeonato en Berlín. Guardiola quiso dedicarse al 100% a las dos competiciones que les quedaban (Champions y Copa), por lo que el partido de la siguiente semana iba a ser muy intrascendente. Desde aquel instante el Bayern comenzó con las rotaciones, con el fin de dar descanso a los más habituales e importantes, aunque Thiago, paradójicamente, fue titular. Era tan importante que tenía que jugar siempre.

“La pérdida de Thiago también sería clave en la caída (del Bayern) porque era quien aglutinaba el centro del campo, el que daba continuidad al juego. Thiago era el cemento que unía todas las piezas.” (Martí Perarnau en Herr Pep)

No habían transcurrido ni quince minutos y Thiago no entró con demasiada fuerza en un contrabalón con Volland. El resultado fue que su rodilla se giró completamente y sus ligamentos quedaron gravemente afectados. Pidió el cambio a los 21 minutos y a Guardiola le cambió el semblante. El 3-3 final no fue esa noche su principal preocupación. Lorenzo Buenaventura, el preparador físico del Bayern, consciente de que la relajación podía causar más estragos en forma de lesiones, advirtió a Robben en la cena post partido. También sucedió una anécdota curiosa que también cuenta Perarnau en su libro.

Thiago le comentó a Mazinho, su padre, por un mensaje de texto, que estaría lesionado de 6 a 8 semanas. El brasileño llamó llorando a Buenaventura diciéndole que Thiago estaría lesionado de 6 a 8 meses. La confusión de Mazinho fue la gota de humor de aquella fatídica noche, aunque nadie podía imaginar que la lesión se prolongaría hasta los 12 meses.

Discrepancias entre Guardiola y el departamento médico

El médico del Bayern, el Dr. Müller Wolfhart, era partidario de escayolar la pierna de Thiago, pero el español deseaba tratarse con el que siempre había sido su doctor de confianza, Ramón Cugat, que optó por inyectar factores de crecimiento en los ligamentos. Guardiola dio luz verde a Thiago, pero el médico del club no estuvo muy conforme con la decisión. Esta discrepancia no fue la primera entre ambos. Ya durante los primeros meses surgieron roces porque el entrenador catalán deseaba tener un médico a pie de campo en los entrenamientos, algo que Müller Wolfhart no podía cumplir porque tenía que trabajar en su consulta. Ese problema ya se ha solucionado: Müller Wolfhart hijo ha entrado en el equipo médico del club y se ocupa de esa tarea.

Las dos recaídas de Thiago, sobre todo la segunda en noviembre, hicieron que la labor de Ramón Cugat fuese puesta en duda en Baviera. Cuando su vuelta parecía definitiva, a la semana de retomar los entrenos se volvió a lesionar. Pese a todo, el jugador volvió a tratarse con el médico español, pero esta vez los dos doctores iban a estar revisando el estado de la rodilla de forma conjunta y exhaustiva.

“Vuelvo a sentirme futbolista”

Corría el minuto 69 en el Signal Iduna Park y los aficionados bávaros avistaron desde la grada que Thiago estaba a punto de saltar al campo. En cuanto puso su primer pie en el tapate verde, su nombre se escuchó por toda la grada visitante. Solo fueron 21 minutos, pero fueron suficientes para que “el seis” volviera a mostrar sus dotes. Se notó la inactividad (el mismo confesó que estaba exhausto a los diez minutos), pero su toque de balón y personalidad no pasaron desapercibidas. Lo intentó en cuanto el Bayern tuvo la pelota y no pareció que era su primer partido después de un año.

“Los aficionados me ayudaron cantando mi nombre. Fue un momento muy emotivo. Estoy muy feliz. Algunas personas piensan que el fútbol es solo un juego. Pero cuando ves la emoción que sentían los aficionados, entonces queda claro que el fútbol es vida. En algunos momentos fue complicado. Entonces cuentas todos los meses que llevas fuera. Pero ese periodo también fue importante. He luchado. Ahora estoy feliz.” [Declaraciones de Thiago tras el partido, recogidas en la web del Bayern]

Los propios periodistas presentes en el estadio cuentan que al finalizar el partido, de camino a los vestuarios, Thiago lloró de alegría por volver a jugar. Sus compañeros, en especial brasileños y españoles, lo recibieron a gritos de “¡Thiago!, ¡Thiago!” en el camerino.

Justo en el momento en el que las lesiones están causando mella en el Bayern, Thiago aparece como un rayo de esperanza. Es la primera vez que Guardiola tiene a todos sus centrocampistas creativos disponibles en su etapa en el club (obviando a Alaba y Javi Martínez, que alternan las posiciones). La ausencia momentánea jugadores desequilibrantes como Ribery y Robben hacen que su vuelta resulte fundamental para el mes de abril que se avecina. Allá por finales de octubre en Sevilla, Martí Perarnau me comentó que la unión de Xabi Alonso y Thiago podría ser fantástica. Seis meses después, al fin podremos comprobarlo.

 

 

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