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‘The Black Box’ y el éxito del Southampton

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Pocos equipos tienen una gestión tan exitosa como la del Southampton. Compran barato, venden caro y fichan con gran acierto. Parte de esta rentabilidad reside en un innovador sistema de inteligencia tecnológica que les ayuda en su crecimiento.

El éxito del Southampton es un asunto que asombra al mundo del fútbol. Un club que, tras ascender a Premier League, protagonizó un despegue imparable. La gestión está diseñada para rentabilizar al máximo el capital invertido, siempre con la intención de reducir el margen de error. En esa búsqueda de la precisión ayuda la Black Box, un sistema tecnológico esencial en materia de fichajes.

El ‘Markus Liebherr Pavillion‘ es el corazón del Southampton -nombre en honor al propietario Saint que salvó al equipo de la bancarrota-. El recinto donde se prepara el presente y futuro del equipo. Allí, en una habitación sin ventanas, con una mesa, unas sillas, un teléfono y una gran pantalla se encuentra la Black Box. El lugar donde pueden ver la trayectoria de cualquier jugador con solo un click.

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Es un hecho que muchos equipos manejan sistemas de alta tecnología para potenciar el éxito de sus operaciones. El caso del Southampton es único – o eso creen-. La Black Box consiste en una potente herramienta de inteligencia artificial, cuya autoría no se da a conocer y está destinada, principalmente, al análisis de los jugadores que consideran convenientes. Este sistema almacena datos de futbolistas de todo el mundo. Estudia el perfil de los jugadores -profesionales o de categorías inferiores-. No solo se centra en su estilo de juego, ofrece también probabilidades de sufrir una lesión, la progresión que ha ido experimentando desde juveniles y si es recomendable su carácter para el rol que debería adoptar en el equipo.

Graziano Pellè celebra un gol con sus compañeros del Soton – Getty

Solo personal muy específico tienen acceso a esta sala. El Manager junto a sus asistentes -aparte de los técnicos, informáticos e ingenieros- tienen el código de esta habitación de entrada restringida. El objetivo de tanto secretismo es lograr que este sistema siga siendo exclusivo del Southampton. Durante todo el año se reúnen para tratar diferentes aspectos en materia de fichajes. En el club tienen asumido que, en verano, sus estrellas pueden poner rumbo a un equipo de mayor envergadura. Por ese motivo, analizan el mercado en búsqueda de los sustitutos perfectos mediante este sistema. Les ayuda a profundizar en el perfil, comparar su evolución, trayectoria y un aspecto fundamental; el porcentaje de posibilidades de que encaje su filosofía. Se analiza todo de la manera más minuciosa para que el margen de error sea lo más mínimo posible.

Es tan importante la calidad futbolística de un jugador como que su actitud, forma de ser y valores sean los que caracterizan al Southampton. Solidaridad, compañerismo y trabajo, constituyen las tres premisas que han llevado a este equipo del sur a las posiciones europeas. Se invierten varias horas a la semana para examinar todo tipo de jugadores, de todo el mundo. Y es que, esta tecnología, no es algo nuevo, es la punta de una pirámide que han ido construyendo durante todos estos años.

Numerosos fichajes se han cerrado gracias a este sistema. Al conocer al detalle lo que puede aportar un futbolista es difícil que los directivos rechacen hacerse con sus servicios. Graziano Pellè y Dušan Tadić fueron dos jugadores cuya adquisición se decidió en esta sala. Ronald Koeman y sus ayudantes convocaron varias reuniones para analizar lo que podrían aportar al club. ‘La caja’ recomendó su fichaje, y el resto es historia. Pellé se marchó a China por 11 millones de libras y Tadić sigue siendo una de las estrellas del equipo -los supporters le han dedicado un cántico-. 

Escudo del Southampton – Twitter

Oriol Romeu es otro de los fichajes cerrados gracias a esta tecnología. Llevaba siendo seguido desde su etapa en el Chelsea. Tras su etapa en  Valencia, determinan que podría ser el sustituto ideal de Victor Wanyama -acabó en el Tottenham-. El Southampton pagó cerca de 5 millones de libras por el centrocampista catalán y ahora es una de las piezas más codiciadas en la Premier League.

El último acierto extraído de esta tecnología ha sido Manolo Gabbiadini. No fue fruto de la casualidad, varios operarios del club seguían los pasos del delantero italiano desde hace varios meses. Era un objetivo para reforzar el ataque en verano, pero la lesión de Charlie Austin y la necesidad de incorporar un atacante de garantías -sobre todo pensando en Wembley- aceleraron los trámites. La Black Box determinó que era un fichaje con un alto porcentaje de éxito, un hecho que incitó su incorporación. Tras unos meses, se ha comprobado que Gabbiadini ha sido un acierto total.

No solo tiene utilidad para el primer equipo, también ayuda en la incorporación de jóvenes talentos para la Academy. La cantidad de jugadores producidos en Southampton y que están debutando en Premier League es notable. Ward-Prowse, McQueen, Sims, Reed o Stephens son el ejemplo de la filosofía Saint y del valor que tiene para Claude Puel. Cada talento tiene un plan específico asignado para catapultarlo hacia los mejores. La cantera se cuida de forma minuciosa.

Dentro del Southampton hay una meta, lograr una plantilla con un alto porcentaje de jugadores de la casa. Donde los valores de su sistema de trabajo sea su bandera y aspirar a altas metas. Cada vez más, los jugadores prefieren quedarse en Southampton, por la estabilidad deportiva y personal que te permite. La intención es quitarse la etiqueta de ‘club vendedor’, un paso determinante en su ascenso. Para ello, se encomiendan a la caja de los milagros. Una trayectoria de altos vuelos gracias a un trabajo constante y encomiable.

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